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domingo, 19 de abril de 2009

Gobierno, políticos y nuestras vidas


Por Walter Edgardo Eckart
De muy pocos amigos recuerdo que hayan hablado con entusiasmo del rol de la filosofía como “instrumento orientador” de los procesos democráticos. Orientaciones basadas, por cierto, en la realidad de cada persona, de cada familia, de cada comunidad. Por el contrario, más de una vez tuve que escuchar frases como: “los filósofos están en la estratosfera...”; “Plantean cosas tan abstractas que no sirven para nada...”; “¡Que el filósofo piense y que el gobernante gobierne...!”. Pero con el paso del tiempo, es casi inevitable ver cómo la mejor expresión de gestión política es aquella que primero comprende el misterio de la persona humana, en lo que es y en lo que hace, y en sus múltiples facetas: como individuo, como parte de una sociedad, como dirigente político o como gobierno.... y recién luego bosqueja, a la manera de un croquis, lo que pueda ser mejor para ella.
Pero en fin. Aún a sabiendas de que pueda resultar tedioso, tomo a un autor, con el cuál no simpatizo precisamente (en especial por su visión bastante pesimista sobre el ser humano, al cual –inclusive- se le quita prácticamente todo horizonte de trascendencia), pero cuya crudeza, en la reflexión y en la expresión, tal vez pueda ayudar a quitar algunas vendas de los ojos.

En efecto, hasta hace poco más de una treintena de años, vivió un filósofo alemán, llamado Martín Heidegger (nacido en 1889 en la ciudad alemana de Messkirch, y fallecido en ese mismo país pero en la ciudad de Friburgo de Brisgovia, en mayo de 1976). Sin lugar a dudas causó una revolución entre los intelectuales de su tiempo: por su modo de ver al ser humano; por la crudeza con la que describe el destino de las personas; por el detalle que realiza de las trampas que éstas se hacen, en forma individual o colectiva, para poder soportar la vida; una vida tan fatídica que les resulta intolerable. Así, para Heidegger, el ser humano es básicamente alguien “echado en el mundo”, destinado a lo peor, ya que es un “ser para la muerte”. Y éste, como no acepta su destino, se “rebela” y crea una multiplicidad de fantasías para sobrellevar el trance de vivir.

Hay un libro de este autor escrito en 1927, bajo el título “Ser y tiempo” (Sein und Seit), donde diferencia dos aspectos consecutivos en la evolución de cada persona. La primera corresponde a la etapa en la que el individuo aún no se “da cuenta de lo qué es y cuál es su destino tenebroso”. A este individuo, lo llama “Dasein”. La segunda, hace referencia a la misma persona o individuo, cuando toma conciencia de si misma y del horror de su fin, que es la muerte. A ésta la llama “Das-man”: ella llevará a partir de entonces una “existencia inauténtica”, sumida en fantasías, donde todo será no sólo tolerable sino hasta seductor, aunque siempre seguirá siendo una forma de vida banal.
Heidegger, describe algunas características de la vida banal e inauténtica. Por ejemplo:
1)La persona manifiesta un marcado afán de novedades. Es como si saltara de una cosa a otra pero sin profundizar en ninguna. Se auto impone estar al tanto de todo lo nuevo aunque sin reflexionar en nada. Sólo quiere, por ejemplo, tener elementos como para presumir en una charla de amigos.

2)Hablar de las cosas sin comprenderlas. Es cuando siempre se repite lo que se dice y se oye, como por ejemplo lo relativo a la política, el deporte, la moda, etc. Aquí la persona repite las afirmaciones de otros, porque cree que si lo dicen los demás es porque “debe” de ser cierto; y como ella misma no investigó nada, accede a confiar y, lo que es peor, toma al otro como un modelo a seguir.

3)La ambigüedad. Es como la verdad a medias, y se hace presente mayormente en las conversaciones o discursos. Por ejemplo, cuando no prestamos la debida atención a un determinado tema y entonces no comprendemos muchas cosas; pero como tememos preguntar para no parecer incultos, callamos, sin siquiera imaginarnos que si no preguntamos... jamás romperemos el círculo que se forma con la falsa curiosidad y la charlatanería. O como el que dirige u orienta a las muchedumbres, que al hablar niega sus bemoles y fantasea con sus triunfos (reales o supuestos...)

Frente a esto, Heidegger sostiene que la existencia auténtica es aquella que desarrolla la capacidad de elegir dentro de sus posibilidades “reales”. Es la que acepta lo bueno y lo malo de la vida, y las responsabilidades implicadas según el rol que desempeña en la familia y la sociedad; por supuesto, con sus yerros y aciertos.
Ser lo que realmente somos, y no lo que nos gustaría o podríamos ser. En el fondo de eso se trata y, dicho en criollo, pareciera que nadie puede escaparse: ni el simple y sencillo trabajador, ni el más excelso de los gobernantes.

Todos, en más o en menos, tenemos un “Dasein” que busca transitar el camino hacia el “Das-man”, exponente fiel de lo no auténtico, de lo banal, de la hipocresía y de la mentira creída hasta por uno mismo, ya en el límite de la insensatez.

Y esto, en todo caso, no sería anecdótico sino más bien preocupante. Porque sólo en la medida en que alguien acepta su realidad, su “ser en el mundo”, su rol social y político; sólo en la medida en que descubre las consecuencias de ese rol que desempeña y sus consecuencias prácticas para él y los demás; sólo en esa medida, podrá conocer entonces los propios límites. Límites expresados en términos de vocación de servicio, derechos y obligaciones; y podrá también tratar de “vivir plenamente el transcurrir de la propia existencia”, sin que por ello se convierta en el obstáculo mayor para que los demás puedan hacer lo mismo: sea un padre de familia, un empleado, un político, un comerciante, un docente, un industrial, un legislador, un trabajador de la salud o... el propio gobernante como también su antinomia: la oposición...

La inmediatez del ritmo político, en un marco eleccionario demasiado próximo, ciertamente que no constituyen el mejor ámbito para la búsqueda de esta especie de utopía. Ya hay una historia escrita. Sin embargo, nada impide reflexionar hacia el futuro....

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sábado, 18 de abril de 2009

Incapaces de escuchar: delito, violencia y regreso del “que se vayan todos” *


El horror en los tiempos de cólera encendió las alarmas sociales. Los vecinos enardecidos de Valentín Alsina intentaron linchar a dos funcionarios del Estado que llegaron con la intención de ayudar a los familiares de la víctima de un asesinato brutal. Y a cambio recibieron una paliza que de milagro no terminó con la muerte de quienes en medio del drama encarnaban la ley y la autoridad. Se agredió, además, a un par de policías y se dañaron patrulleros. Quien quiera oír que oiga. Ciudadanos comunes y silvestres, no encuadrados partidariamente, cantaron: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, como en el momento de mayor descomposición de 2001. En forma espontánea se estructuró un pequeño tsunami de repudio social que con el correr de las horas se fue transformando en movilización popular. “Que se vayan todos” es la utópica consigna que grandes grupos utilizaron en su momento y utilizan ahora para decir algo más profundo: que la agenda del Gobierno y de casi toda la dirigencia política va por un lado y las preocupaciones y necesidades de la sociedad van por otro.


Forzar las normas y jugar al límite del reglamento como hacen los Kirchner produce una lenta pero inexorable erosión institucional que agiganta el abismo que existe entre los ciudadanos de a pie y los gobernantes. No es gratis en términos de credibilidad apostar al vale todo. Se instala una sospecha muy grande que iguala a todos para abajo y esa señal se disemina por toda la pirámide social.
Cada que vez aparecía un micrófono, los protagonistas se dirigían agresivamente hacia la presidenta Cristina Kirchner, al gobernador Daniel Scioli y al intendente de Lanús, Darío Díaz Perez, con reclamos contra la impunidad de los criminales y la inimputabilidad de los menores. Algún familiar no se conformó ni con la pena de muerte y pidió que al asesino de Daniel Capristo lo cortaran en pedacitos y lo mutilaran. Facundo, el hijo de la víctima, se preguntó ante la concurrencia qué debería pasar para que cambien las leyes y se contestó: “Que maten a algún famoso, como el hijo de la Presidenta”. Un cartel casero de cartulina y marcador decía lo que muchos decían: “Cristina, vos dormís trankila (SIC) porque tenés custodia que te paga el pueblo”. Apareció todo el repertorio de frases instaladas para estas circunstancias terribles, del estilo: “Entran por una puerta y salen por la otra”. Pero hay una frase que es especialmente lacerante para todos los que pelearon para recuperar la democracia de las garras de la dictadura: “¿Para quién son los derechos humanos? Para los delincuentes”. Este concepto merece en sí mismo un análisis más profundo, porque admite múltiples aproximaciones pero todas con consecuencias nefastas.
Una vertiente que contribuyó a consolidar esa idea en el presunto lenguaje de sentido común proviene de aquellos nostálgicos del terrorismo de Estado que siguen la guerra como continuación de la política por otros medios.
Estos grupos reaccionarios con ánimos de venganza no tienen la masividad ni la potencia suficiente para lograr estos resultados por sí mismos. Necesitan cierta predisposición de un sector de la opinión pública a comprar ese pensamiento y adoptarlo como propio.
Ese terreno fértil para el autoritarismo evidentemente existe y reconocerlo debería ser el primer paso para tratar de extirpar sus motivaciones. Tal vez haya que buscar algunas razones en la mezcla de sobreactuación que hizo el matrimonio Kirchner al proclamarse hijos de las Madres de Plaza de Mayo con la ausencia absoluta de la palabra inseguridad durante los cuatro años del primer gobierno de Néstor. No es la primera vez que se dice que Néstor Kirchner, como la mayoría de los seres humanos, alardea de lo que carece. No movió un dedo por el tema de los derechos humanos cuando las papas quemaban y ahora quiere pagar sus culpas inventándose a sí mismo como un gran luchador. Con la inseguridad, que es la preocupación social más importante que existe según todas las encuestas, ocurrió algo similar: no dijeron ni hicieron nada y ahora quieren ponerse a la cabeza de todo. Primero, el matrimonio copresidencial apostó a su torpeza negacionista preferida: lo que no se publica ni se nombra, no existe. Hay que hacer un trabajo de arqueología para encontrar alguna referencia al drama de la inseguridad en los discursos y en las acciones concretas de los Kirchner. En los últimos tiempos, la realidad los llevó por delante y los obligó a cambiar ese comportamiento. Primero tímidamente, Cristina habló del tema poniendo el eje en que con trabajo, educación y justicia social se combate la inseguridad. Algo absolutamente obvio desde lo estratégico. La incógnita es qué hacer ahora, en el mientras tanto. Después comenzaron algunos anuncios de compras de patrulleros, chalecos antibalas y otros pertrechos. Y en los últimos tiempos tanto Cristina como Néstor empezaron a sacarse las culpas de encima y ponerlas afuera. Los chivos expiatorios que encontraron fueron los jueces y los legisladores. Cristina sorprendió en su momento con eso de que “los policías detienen y detienen y los jueces liberan y liberan”, y Néstor cada vez que pudo les reclamó a los jueces y fiscales que se pusieran los pantalones largos. El jueves, en el acto de San Miguel, el nivel de hipocresía de Néstor Kirchner superó todos los límites. Dijo que el Congreso de la Nación es el que debe aprobar una ley penal del menor. Lo pasó como una factura a los legisladores. Pero todo el mundo sabe que en el Parlamento hay varios proyectos buenos que fueron cajoneados eternamente por la falta de interés de los Kirchner en tratarlos. Y está varias veces probado que, hasta ahora, cada vez que el Poder Ejecutivo dio la orden de sacar una ley, el kirchnerismo hizo pesar el número y cumplió a rajatabla con lo pedido.
En ese mismo discurso, el jefe de la jefa del Estado volvió a apuntarle a la Justicia. Dijo que no se explicaba cómo estaba libre el asesino de Daniel Capristo con los antecedentes violentos que tenía. Y les pidió a los jueces que procedan como se debe, porque “el que mata debe ser condenado, tenga la edad que tenga”. Muchas veces Kirchner no tiene conciencia de lo que pueden despertar las palabras de alguien que está en la cima del poder. Se maneja con mucha irresponsabilidad al disparar contra la Justicia apenas horas después de que los vecinos de Valentín Alsina, convertidos en turba, casi matan con sus propias manos a un fiscal y al secretario de Seguridad. Kirchner no debe echar más leña al fuego como acostumbra. Sería terrible que esa forma de lavarse las manos acusando a la Justicia terminara incitando a familiares angustiados y fuera de sí a que cometan alguna locura criminal.
“Negación y verticalismo” podría ser el nombre chicanero de una línea interna integrada por el matrimonio Kirchner. La forma en la que desautorizaron a sus senadores con un llamado telefónico desde el dormitorio de la Quinta de Olivos fue un papelón que no merecían sus fieles soldados.
Convirtieron a Miguel Angel Pichetto en un experto en tragar sapos y en defender lo indefendible. El dengue es un drama que hay que combatir con los mejores instrumentos legales y sanitarios. No es algo que deba ocultarse. Todo lo contrario, la información hasta la saturación es la principal arma que tiene el Estado en esa batalla.
Estos comportamientos autodestructivos y mandones son los que hacen que muchos dirigentes o sectores vayan tomando cada vez más distancia de los Kirchner. La Unión Industrial, con su cambio de autoridad, es un ejemplo. Y el caso más rimbombante fue, sin dudas, el de Santiago Montoya, quien expresó lo que Daniel Scioli siente y a veces comenta en la intimidad: “Los Kirchner han perdido parte de la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores y a los distintos sectores sociales y productivos del pais”. Este diagnóstico es acertado, pero nada novedoso. Es el reclamo básico que les hacen casi todos los que huyen del barco kirchnerista. Y la respuesta, en lugar de fomentar una mínima corrección o alguna autocrítica, es siempre la misma: ninguneo y revanchismo. Montoya no es un francotirador que andaba repartiendo declaraciones críticas de su propio gobierno. Era un funcionario honesto y eficiente que por su tarea caminó las calles y que por futbolero hincha de Belgrano suele percibir los humores sociales, porque en la cancha no hay vidrios polarizados ni entornos que pasteuricen las críticas. Después de lo que Montoya dijo y de su renuncia de ayer, es un gran candidato a enemigo de los Kirchner. Daniel Scioli entregó su cabeza por presión, pero si finalmente se convierte en el conductor del peronismo volverá a llamarlo a colaborar con él.
La semana pasada comentamos en detalle que si Daniel Scioli encabeza la lista de diputados y gana con amplitud sin Néstor Kirchner en las listas, automáticamente se convierte en la gran esperanza blanca de los caudillos del peronismo bonaerense que se van a encolumnar tras su figura aun riesgo de romper con Néstor Kirchner, como hizo Montoya.
Los problemas que Kirchner tiene para las próximas elecciones son de la misma magnitud que los de la oposición. La diferencia es que el santacruceño tiene que atajar los penales en la curva descendente y la oposición tiene crisis de crecimiento. Por eso hay tanta confusión en las candidaturas. Por culpa de su alianza con Aldo Rico, entre otras contradicciones, Kirchner perdió a referentes de sectores de izquierda como Jorge Ceballos, Humberto Tumini, Martín Sabbatella o Miguel Bonasso. Sin embargo, temblaba ante la posibilidad de que la cara pintada de Rico o la cara bonita de su hija María del Carmen apareciera en alguna foto con él. Movió cielo y tierra para que no fueran al acto en el distrito en el que Rico es presidente del Partido Justicialista. Néstor no quiere la foto pero Carlos Kunkel sigue su acuerdo con Rico porque quieren sus votos que, según parece, son muchos en San Miguel. ¿Cuál es el mensaje ideológico? ¿Quién puede entender dos intenciones claramente antagónicas? ¿Qué le produce más costos?
Preguntas muy similares se hacen los principales líderes opositores. La democracia de candidatos o los partidos casi unipersonales son una complicación extra a la hora de ofrecerse a la sociedad como superación del kirchnerismo. Elisa Carrió todavía no pudo salir del todo del laberinto en el que la metió la casi segura candidatura de Gabriela Michetti. Por un lado se arriesga a perder en su distrito fundacional y, por el otro, si no compite desde la primera línea corre el peligro de que radicales y cobistas vayan en otras listas. Rodolfo Terragno, por ejemplo, con su prestigio intelectual podría ser segundo en la lista detrás de Carrió. Pero jamás detrás de Alfonso Prat Gay, que no convoca multitudes.
Todo esto ocurre por la ausencia de partidos políticos modernos que funcionen con eficiencia y preparen cuadros cada vez más sólidos. No hay vida democrática ni meritocracia en las actuales agrupaciones. Esa es una asignatura pendiente del sistema. Porque de lo contrario pasa lo que sucede ahora. Los candidatos se eligen a dedo y por la arbitrariedad de la figura central. ¿Quién decidió que Prat Gay vaya como número uno? ¿Lilita y cuántos más? ¿Quién resolvió empujar a Michetti y hacerla pagar costos políticos por incumplir su contrato electoral? ¿Macri y cuántos más? A los Kirchner les pasa lo mismo. Tienen que repetir y hacer rotar a los mismos candidatos o inventar el esperpento de las candidaturas testimoniales porque no tienen militantes de lujo para ofrecer. Porque son desconfiados y no los dejan hacerse conocidos o porque quieren controlar hasta el último suspiro o porque mientras no haya partidos funcionando siempre estará revuelto el río que produce la ganancia de pescadores caudillos como Kirchner o carismáticos como Carrió.
En el peronismo PRO disidente las cosas tampoco funcionan con la fluidez necesaria a 75 días de las elecciones. Todavía no encontraron la forma organizativa de salir de cierta lentitud paquidérmica a la hora de fijar opiniones y tomar posición, aunque el tema de las candidaturas está casi resuelto. Su principal problema es disimular entre sus filas el regreso de algunos muertos vivos que tienen un gran desprestigio social y que son piantavotos. Su principal solución parece ser la contratación de los servicios creativos y publicitarios de Ramiro Agulla, un distinto de la comunicación política. El spot de Francisco de Narváez donde habla de Casa Tía y de sus hijos es una pieza para analizar por su clima simple y profundo.
Termina diciendo que hay alguien nuevo en la política. Y aparecen tres letras blancas sobre toda la pantalla negra: vos.
Felipe Solá está entusiasmado con algunas consignas que estuvo peloteando con Agulla. Una dice: se quedó cuando todos se querían ir –y van imágenes de 2001–. Y la siguiente dice: se fue cuando todos se querían quedar –y aparece Carlos Kunkel insultando en Diputados a Solá–.
Siempre hay que tener en cuenta que la propaganda, como decía David Ratto, “hace conocer más rápido a un producto, pero si el producto es malo lo que se hace conocer más rápido es que ese producto es malo”. En política, la información y la comunicación son ciencias auxiliares.
El corazón de un proyecto es su contenido y no su contiente. Son las verdades que un candidato proclama, la sintonía que logra con los humores y demandas ciudadanas, la capacidad de expresar ideas y soluciones concretas y la credibilidad que muestra su trayectoria.
Todos los políticos deberían saberlo. Y nadie debería olvidar lo que pasó en Valentín Alsina. El horror y las alarmas sociales. Los fantasmas de 2001 metieron la cola como el diablo.
A los que miren para otro lado, que Dios y la Patria se lo demanden.
*FUENTE: perfil.com

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Otra impericia política del kirchnerismo*


Por Carlos Pagni *
Se fue Santiago Montoya del gobierno bonaerense envuelto en la bandera que, para otros encumbrados integrantes de esa administración, debería servirle a Daniel Scioli para relanzar su carrera política emancipándose de los Kirchner: el rechazo a las denominadas "candidaturas testimoniales". Impecable pero involuntario acto de campaña de la oposición: al expulsar a Montoya, el oficialismo queda obligado, ahora, a una segunda oleada de defensa de ese engendro electoral de Olivos.
El proceso por el cual este funcionario quedó fuera del gabinete de Scioli es otra demostración de la impericia política que exhibe en estos días el kirchnerismo. Montoya rechazó en público su postulación como concejal en San Isidro porque alguien hizo publicar la versión de esa candidatura. Ese alguien, según los datos disponibles, trabaja para el gobernador bonaerense. Es decir: la plataforma para que Montoya pudiera denunciar la impostura de la estrategia electoral oficialista la montó el oficialismo. Sin darse cuenta, claro.

Tal vez fue por eso que Scioli demoró la salida de su recaudador, a quien considera un técnico idóneo en un elenco en el cual, a veces, esa especie se echa de menos. Pero si Scioli no es el dueño de su propia biografía, menos puede serlo de la de sus colaboradores: Néstor Kirchner tenía decidido desde hacía tiempo apartar a Montoya del gobierno provincial.
La razón de la animadversión del esposo de la Presidenta se encuentra, como tantas veces, en la presunción de una conspiración. Kirchner leyó un informe en el que se afirmaba que la presión impositiva de ARBA sobre los contribuyentes de la provincia, en especial los del campo, estaba dificultando su instalación como candidato. Esa lectura se completaba con una sospecha: Montoya podría estar mandando reclamos intimidatorios a los bonaerenses para irritarlos y, de ese modo, beneficiar a su amigo Felipe Solá. Peor aún: tal vez Montoya se estaba preparando para ser candidato con Solá.
Nadie se preguntó, al parecer, si la voracidad fiscal de Montoya no se habrá debido a que la provincia tiene una deficiencia de financiamiento de 4000 millones de dólares. Y a que el último aumento de sueldos a los docentes debió ser dispuesto sin ayuda alguna de la Nación.
En vez de esta explicación, fue más comprensible la idea de complot. Ahora sólo queda esperar que, como tantas veces sucede con las fantasías persecutorias, ésta no termine por provocar aquello que pretendía desbaratar. No vaya a ser que Montoya termine, ahora sí, en las listas de Solá.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 18/04/2009

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viernes, 17 de abril de 2009

Echaron a Santiago Montoya tras su rechazo a una candidatura testimonial*


El no a Néstor Kirchner le costó caro. Santiago Montoya dejó de ser el jefe de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) pocas horas después de haber rechazado la posibilidad de ser candidato "testimonial" a concejal de San Isidro.
El desplazamiento de Montoya fue confirmado a lanacion.com por allegados al ahora ex funcionario y por fuentes oficiales. Montoya presentó su renuncia al cargo tras el pedido del gobernador Daniel Scioli.

Negativa y malestar.

Ayer, en un comunicado que luego debió "corregir", Montoya había criticado en duros términos al Gobierno. Había acusado a la política nacional de haber "perdido la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores y a los distintos sectores sociales y productivos del país".
Además, había dicho que, aceptar una postulación por un lugar en el Concejo Deliberante de San Isidro para luego volver a su puesto en ARBA, implicaría "traicionar" a sus vecinos.

Segunda versión. La dureza de sus dichos, y el fuerte malestar que provocaron en Olivos, lo obligaron a difundir un segundo texto en el que intentó bajar el tono de sus definiciones. Allí se lamentó por "los malentendidos producidos a partir de las versiones sobre tal candidatura", pero luego ratificó tanto su rechazo a la postulación como su postura respecto de la política kirchnerista. "Insisto, y amplío, mi opinión autocrítica acerca de la política nacional y la necesidad de escuchar más a la gente", afirmó.

Al hablar de "autocrítica", incluyó al gobierno bonaerense. En el primer comunicado había endulzado al gobernador con el siguiente párrafo: "Estoy convencido de que Daniel Scioli es el líder que, desde este espacio político, tiene la mayor capacidad de escuchar y articular intereses políticos y sectoriales".

Déficit en la mira. Para justificar su rechazo a la candidatura, Montoya había dicho que, en su condición de titular de ARBA, se encontraba frente a "una complicadísima campaña tributaria, que se encuentra en su fase crítica".

Fuentes de la gobernación calculan en 12.000 millones de pesos el déficit de la provincia en 2009. Para cubrirlo, admiten que necesitan una ayuda esencial de la Casa Rosada.
*FUENTE: lanacion.com.ar

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La Kasa real y sus escándalos


Por Adrián Ventura*
El Gobierno creó una realidad virtual: eliminó todos los problemas y, por las dudas, tiene personajes virtuales que puede manejar por control remoto.
La Argentina es una potencia desarrollada. Por obra y gracia del Gobierno, no hay inflación, hay plena seguridad; cada vez hay menos pobreza, la economía sigue con viento en popa y, ahora, no hay dengue.
(Para ver el vidéo recuerde encender los parlantes y apagar la radio de ChacoMundo)



El éxito del gobierno argentino es total y lo logró con la máxima eficiencia, sin esfuerzo alguno, como corresponde a un verdadero político argentino.
En efecto, se desarticuló el Indec; el Gobierno no acepta que la Argentina está entrando en recesión, aunque el mercado indique otra cosa y, ahora, evitó que el Senado declarase la emergencia económica.
Pero la realidad es otra: el Gobierno no se preocupa de tomar medidas de estímulo, y se conformó con hacer anuncios de planes de crédito inútiles; cada vez hay más muertos en las calles pero los legisladores no sancionan ningún régimen para la minoridad; y, ahora, por una orden telefónica, los senadores se negaron a sancionar la emergencia, para luchar contra el dengue.
El argumento que usa el Gobierno para no asumir la responsabilidad por la inseguridad es que la inseguridad no es real, sino una sensación que provocan los medios.
El argumento para haber impedido la declaración de emergencia por el dengue no es menos insólito: el mundo se puede inquietar. Pero, ¿y los argentinos, qué pensarán? Eso, una vez más, no le importa a nadie. En definitiva, que nos piquen los mosquitos. Para el Gobierno, los argentinos sólo servimos para pagar impuestos.
Hasta ahora, lo único que el Gobierno no pudo hacer fue influir sobre los mosquitos con alguna prebenda porque los mosquitos no saben lo que es el clientelismo, por suerte.
A veces, un mosquito es más sensato que algunos legisladores.
Hace mucho que la Argentina dejó de ser una república. Quizá, ni siquiera valga la pena tomar al país en serio.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 17/04/2009

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jueves, 16 de abril de 2009

Argentinos denuncian haber sido usados de “conejillos de Indias” para un programa de salud de Chávez. Averiguan posible responsabilidad Argentina.


Cuatro entrerrianos denunciaron haber sido utilizados como “conejillos de india” para un programa sanitario impulsado por el gobierno venezolano, donde además, le habrían realizado mala praxis, según sus propios testimonios.
Se trata de cuatro ciudadanos de la ciudad entrerriana de Diamante, que se inscribieron para ser operados de la vista en Venezuela, en el marco del plan Misión Milagro, que impulsa ese gobierno junto al cubano (que puso a disposición médicos especializados de su país), y en el que se realizan intervenciones quirúrgicas a personas que no tienen recursos, de modo totalmente gratuito.

Siete meses después, los pacientes denuncian que su visión está en peores condiciones que antes de operarse, que no recibieron la atención médica necesaria, que los atendieron médicos practicantes y dicen que fueron víctimas de la mala praxis, según publicó hoy el sitio local El Diario . “Nos usaron como conejillos de India”, se quejó Miguel Antonio Arellano, quien se operó del ojo izquierdo con el que actualmente casi no ve y está perdiendo progresivamente la vista del derecho. Por eso, están iniciando acciones legales y han planteado una demanda en el Juzgado Federal de Paraná. Un oculista de su ciudad que lo revisó constató que todavía le quedaba un punto de sutura en el ojo.

En total, fueron 84 las personas argentinas que participaron del programa. Los cuatro entrerrianos que hicieron la denuncia, contaron que a penas regresaron comenzaron las complicaciones. “A mí me operaron y al otro día ya estaba viajando de vuelta. Me trajeron en una combi desde Ezeiza hasta casa”, recuerda Arellano. Y agrega: “Nos trataron como conejitos de la India. Me duele el ojo izquierdo, que es el operado y estoy perdiendo la visión del otro. No me sacaron los puntos y la carnosidad que se formó ya tapó la sutura”, aseveró.

Ahora, tiene que someterse a una nueva operación, lo más pronto posible, pero dice que no dispone del dinero necesario para hacerlo. “Nadie nos vino a ver, no tuvimos ningún tipo de control”, se quejó. Y, a pesar de que les habían asegurado que serían tratados por “profesionales de primera línea”, Arellano tiene la sospecha de que en realidad los que operaron eran “médicos residentes”.

Por su parte, el oftalmólogo que atendió a los perjudicados, Fabián Oliva, explicó que el problema fue que los pacientes no tuvieron un seguimiento y control postoperatorio. “Las cirugías algunas eran mejores que otras pero lo que pasó fue que no tuvieron atención post quirúrgica”, manifestó el profesional.

En tanto, el abogado que inició las acciones legales, Adrián Barsanti, aseguró que tiene pruebas de “errores producidos en la operación como puntos de nylon olvidados, desgarros en el iris y mala colocación del lente”. Y explicó: “El programa Misión Milagro es un convenio entre la Embajada de Venezuela y los Cascos Blancos. Todavía no sabemos qué responsabilidad le cabe al Estado argentino”.

Barsati destacó además que las críticas de las asociaciones de oftalmólogos están guiadas, precisamente, a que “no hay un seguimiento post operatorio y la mayoría de los cirujanos son residentes”.
FUENTE: perfil.com

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Confirmó Elisa Carrió que será candidata en Capital *


"Voy a acompañar, voy a estar en la lista", dijo Lilita en TN. Aseguró que hará campaña "en todo el país" y señaló que le producen "enorme asco" las candidaturas de Scioli e intendentes.
Elisa Carrió volvió a las luces de la exposición pública. Luego de varios días de reclusión, Lilita estuvo esta noche en "A Dos Voces", el programa político de Bonelli y Silvestre en TN y aseguró que va a competir en las elecciones a diputados nacionales en la Capital Federal. "Voy a acompañar, voy a estar en la lista, no me importa el lugar yo voy a estar, lo vamos a acordar en el marco del acuerdo con el radicalismo", precisó.

Carrió agregó que va a hacer en campaña "no sólo en Capital, voy a ir también a Santa Fe acompañando a Giustiniani, con Margarita en el conurbano, con la gente de la Patagonia, del NOA, yo quiero ayudar a una salida limpia, a mejorar la calidad institucional, hay que ayudar a que las nuevas generaciones lleguen al Parlamento".
"Yo traté de acordar una unidad", dijo Carrió en relación a Michetti, "me imagino que debe ser una decisión muy difícil de su vida política". Insistió en que no va a criticarla, que considera que no puede cruzarse el límite de pensar en compartir un espacio con el duhaldismo, socio político actualmente del macrismo.
Apuntó duramente a Scioli y dijo que "no se puede ser obsecuente toda la vida, cuando escucho lo que dice de ser candidato siento asco, es una falta de respeto a la provincia, Scioli debería honrar a la provincia y se pone a hacer campaña cuando muchos bonaerenses tienen hambre, en vez de pensar en que no funcionan los hospitales Scioli sale a poner cara de bueno para ver si puede suceder a Néstor Kirchner", disparó Carrió. Lilita señaló que la provincia de Buenos Aires "está en un estado financiero lamentable, no se está lejos de volver a los patacones y eso es porque Scioli nunca la defendió, no defendió a los bonaerenses, y sigue sin hacerse cargo de los problemas, ni él, ni la Presidenta, ni Kirchner, son todas víctimas...".
La titular de la Coalición Cívica elogió la figura de Alfonso Prat Gay, al que calificó como "el mejor economista del país". Si bien señaló que "nuestra prioridad es la campaña a nivel nacional, los votos que saquemos y la cantidad de bancas", Carrió admitió luego que va a estar "en el lugar que tenga que estar" en las próximas elección. Entonces, cuando se le consultó si iba a ser candidata a diputada, Carrió dijo: "Sí, voy a ser candidata".
Horas antes, la líder de la CC había eludido definir si se postularía o no en el distrito porteño y sostuvo, durante una entrevista con el diario Río Negro, que quería "promover nuevas generaciones y lo voy a hacer en la lista". Por la tarde, la chaqueña reapareció públicamente después de tres semanas acompañada por los candidatos a diputados nacionales Margarita Stolbizer, por la provincia, y Prat Gay por la ciudad de Buenos Aires, así como también por el titular del ARI, Carlos López Iglesias.
*FUENTE: perfil.com – 16/04/2009

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miércoles, 15 de abril de 2009

La Justicia volvió a fallar contra la estatización de las jubilaciones *


La jueza federal de la Seguridad Social, Elvira Muleiro, volvió a declarar la inconstitucionalidad de la ley que estatizó el régimen jubilatorio privado, que era administrado por las AFJP, y ordenó a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) que devuelva los aportes a un afiliado.

La magistrada había tomado la misma medida a principios de este mes, cuando declaró inconstitucional la ley 26.425 que estatizó el sistema de capitalización de jubilaciones y dispuso que la ANSES le pagara en 10 días a Gisela Beatriz Scotti los aportes que hasta el 9 de diciembre del año pasado había efectuado a su cuenta de AFPJ.

En un fallo del último lunes que se conoció recién este miércoles en Tribunales, la jueza tomó la misma determinación con Jorge Ricardo González, un afiliado de la AFJP Met que reclamó la restitución de sus contribuciones.

Ambas resoluciones pueden ser apeladas por la ANSES para que sean revisadas por la Cámara Federal de la Seguridad Social, que puede confirmar o revocar la inconstitucionalidad de la ley y la devolución de los aportes. No obstante, se prevé que de continuar con las instancias judiciales habituales, el tema deberá ser resuelto por la Corte Suprema.

En la nueva resolución, la jueza volvió a sostener que "desde el ángulo de nuestra Constitución, el aporte es una propiedad de quien lo efectúa que, como tal, no puede ser arrebatado ni dársele un destino distinto, sin, al menos, el consentimiento del interesado".

La magistrada reconoció que "el afiliado tiene un verdadero derecho subjetivo de naturaleza creditoria sobre el valor del saldo capitalizado" y que la ley que estatizó las cuentas de las AFJP "debió prever la devolución de los fondos depositados por los afiliados al régimen privado y precisar, para el futuro, el nuevo régimen jurídico".

La sentencia también señaló que es "falaz el juicio que contiene el artículo segundo de la ley 26.425, en cuanto dispone que garantiza a los afiliados del régimen de capitalización la 'percepción de iguales o mejores prestaciones y beneficios'".

"Ello es así porque la pérdida del derecho adquirido sobre los fondos capitalizados no puede compensarse con un eventual derecho al goce de una prestación adicional por permanencia durante el período aportado, cuya adquisición se ve supeditada al cumplimiento de similares recaudos a los establecidos para la obtención de las demás prestaciones del régimen privado", explicó la magistrada.
*FUENTE: Crítica de la Argentina – 15/04/2009

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Néstor Kirchner decidió que no hay recesión y solucionó el problema *


Por Roberto Cachanosky *
Según Néstor Kirchner no hemos caído en recesión sino que la economía ha vuelto a crecer. Dentro de la burbuja que vive el matrimonio, en la Argentina no hay inflación, ni crece la pobreza e indigencia, la desocupación baja y no hay fuga de capitales. Toda la economía funciona a las mil maravillas, y si no es así sacan un DNU y decretan que en la Argentina la economía funciona bien y se soluciona el tema.

La caída del 38% en las importaciones del primer bimestre de este año, para Kirchner debe estar reflejando una formidable sustitución de importaciones y no recesión. Y la baja del 30% en las exportaciones se explica, seguramente, en el mundo virtual del oficialismo, porque la gente compra todos los autos, acero, trigo, carne, etc. que antes se exportaban.
El stock de créditos prendarios disminuyó, en lo que va del año, el 4,3%. Esto debe ser porque el fenomenal aumento del ingreso real de la población ha hecho que la gente no sólo cancele los créditos prendarios sino que, además, estén comprando al contado toda la producción de autos que, según el Kirchner, parece que no bajó.
Lo mismo debe estar ocurriendo con la caída del 2,55% en el stock de créditos a tenedores de tarjetas de crédito. La gente tiene tanto ingreso que seguramente cancela las deudas y le queda margen para consumir todo al contado.
Cuando uno corrige la recaudación impositiva del primer trimestre de este año, quitando los fondos que antes iban a las AFJP y sumando los reintegros y devoluciones de IVA que retrasa la AFIP, se encuentra con que los ingresos fiscales se incrementaron solamente el 9,2% con relación al primer trimestre del año pasado. Con una inflación no menor al 20% anual, los datos de recaudación nos muestran que los ingresos fiscales caen en términos reales, reflejando la disminución de la actividad económica.
Es más, luego de girarle los fondos por coparticipación a las provincias, en el primer bimestre de este año, la Nación recibió en impuestos un 4,1% menos que el año anterior. Solo pudieron salvar transitoriamente la caja, postergando la devolución del IVA y confiscando la plata de los que aportaban a las AFJP. Dicho en otras palabras, los recursos impositivos que recibió la Nación fueron menores en términos absolutos. Si le agregamos la inflación, el desempeño impositivo es fiel reflejo de una actividad económica que agoniza. Y, por las dudas, quiero agregar que no recuerdo que haya habido grandes bajas de impuestos que expliquen semejante caída.
En lo que hace a la demanda laboral, entre diciembre del 2007, cuando asumió Cristina Fernández y marzo de este año, en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, la caída es del 44%, en Rosario y el Gran Rosario la baja llega al 45%, en el sur del 36% y en Mendoza del 30,5%.
Que Kirchner diga desde la tribuna que no hay recesión no me preocupa tanto porque ya estamos acostumbrados a sus insólitas declaraciones. Lo que me preocupa es que, francamente crea que no hay recesión. Porque si realmente lo cree, estamos en grandes problemas.
*FUENTE: lanacion.com – 15/04/2009

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Huir hacia adelante *


Por Mariano Grondona *
Ante los tropiezos que experimenta nuestra vida política, el ministro de la Suprema Corte Eugenio Zaffaroni acaba de proponer que la Argentina abandone el régimen presidencialista para ensayar un régimen parlamentario.
Que el gobierno de los Kirchner atraviesa una situación delicada, no ofrece dudas. Llevado por su desesperación ante el curso negativo de las encuestas, Néstor Kirchner está ensayando una seguidilla de medidas a veces ilegales y a veces simplemente grotescas como su reciente propuesta de lanzar "candidaturas testimoniales" mediante la presentación de gobernadores e intendentes como candidatos para bancas legislativas que no van a ocupar.
Estamos entonces una deformación política tan grave que justifica la preocupación de Zaffaroni. Lo que hay que preguntarse es si la causa de esta deformación es el régimen presidencialista como tal. La Argentina creció como ningún país bajo grandes presidentes. ¿Ha llegado la hora de abandonar ese presidencialismo que nos rindió tantos frutos?

Habría que preguntarse por lo pronto si la crisis actual de los Kirchner deriva de nuestro régimen presidencial. El declinante poder del "ex presidente en ejercicio", ¿proviene en tal sentido del régimen presidencial o de su burda alteración en dirección de una concentración absoluta del poder también llamada "hiperpresidencialismo"? Cuando Alberdi diseñó la Constitución que todavía nos rige, pensó en un régimen de fuerte autoridad presidencial al que limitarían sin embargo el control estricto del Congreso y de los jueces, así como la prohibición de las reelecciones consecutivas. Ninguna de estas vallas existe ahora. Lo que habría que abandonar por consiguiente, ¿es el presidencialismo o el hiperpresidencialismo?
Hubo tímidos ensayos de parlamentarismo en la reforma constitucional de 1994, como la creación de la jefatura de gabinete, pero nuestra cultura presidencialista es tan fuerte que los jefes de gabinete que hemos tenido hasta ahora no han sido más que secretarios privados con un pomposo título.
Quizá la raíz de nuestros males consiste en que no hemos logrado consolidar un régimen bipartidario. Los Estados Unidos son presidencialistas y bipartidarios. El Reino Unido es parlamentarista y bipartidario. Nuestra meta, ¿no debería ser por ello reimplantar un bipartidismo cuyos miembros naturales serían el radicalismo que ahora renace y el peronismo "disidente", de vocación republicana? El mal político argentino, por supuesto, existe. Pero abandonar el presidencialismo en la mitad del río, ¿no sería huir hacia adelante?
*FUENTE: lanacion.com.ar – 15/04/2009

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Para Solá, Kirchner acudió a las listas testimoniales para "no ser el único culpable de la derrota" *


A 75 días de las elecciones legislativas, el candidato a diputado por Unión-PRO, Felipe Solá, volvió a criticar las listas testimoniales impulsadas por el kirchnerismo, al calificarlas de "truchas".
"[Néstor] Kirchner sabe que pierde", sostuvo el diputado, y explicó que ante esta situación, el ex presidente "no quiere perder, y si pierde, quiere hacerlo con todos, no ser el único culpable de la derrota".

Además, el candidato que secundará a Francisco de Narváez en la lista de Unión-PRO en Buenos Aires, alertó que "puede haber fraude" el 28 de junio, ante la desesperación del oficialismo, "porque están demasiado jugados".
En declaraciones al canal C5N, el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires consideró que las candidaturas testimoniales "están bastardeando el sentido de una elección".
Por otra parte, Solá explicó que percibe un "hartazgo" en la sociedad frente a la concepción de la política como defensa de los cargos conseguidos, y "no como gestión de gobierno para todos". Agregó que en durante el mandato de Cristina Kirchner "faltaron ideas que fueran tomadas por la gente como ideas con sentido".
En cuanto a los cortocircuitos en el partido peronista disiente que conforma junto a de Narváez y Macri, Solá explicó que "los problemas eran discusiones de fondo", pero que pudieron ser resueltos.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 15/04/2009

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martes, 14 de abril de 2009

"El presidencialismo está agotado", dijo el juez Zaffaroni: El juez de la Corte reclamó pasar a un sistema parlamentario*


Por Adrián Ventura*
El ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni sostuvo ayer que "el sistema presidencialista está agotado" y que habría que pasar a un sistema parlamentarista.
No es la primera vez que Zaffaroni afirma su preferencia por el parlamentarismo, algo que viene reiterando desde hace años.
Pero sus declaraciones públicas caen en medio de un momento político crispado por dos decisiones cruciales para el Gobierno: primero, el adelantamiento en cinco meses de la fecha de elecciones legislativas y, después, por la propuesta de conformar "listas testimoniales" con candidatos que nunca asumirán.
"El esquema está agotado y la política le está pasando por encima", sostuvo el juez del máximo tribunal.

En las últimas semanas, Zaffaroni habló de esta idea con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien ya anunció que integrará la lista de diputados, junto con el ex presidente Néstor Kirchner. Fue el ex mandatario quien ideó la estrategia y comprometió en ella a Scioli, aun antes de haberlo consultado.
Pero la idea de Zaffaroni de proponer un sistema parlamentarista no podría ser llevada a la práctica sin realizar una reforma constitucional, tal como él mismo lo reconoció. La última reforma se realizó en 1994 y los partidos actualmente no tienen este tema en la agenda.
Por otra parte, de los dichos de Zaffaroni no hay que extraer la consecuencia de que una eventual impugnación que se hiciera en la Justicia a las listas testimoniales podría tener éxito si llegara a la Corte Suprema.
En efecto, en el alto tribunal hay ministros con opiniones distintas de las de Zaffaroni. Pero, incluso, quien opina igual que él sobre el sistema parlamentario, Juan Carlos Maqueda ?este juez defendió el parlamentarismo en varios congresos de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional?, no necesariamente estaría dispuesto a aceptar una impugnación constitucional de las listas testimoniales.
Zaffaroni hizo hincapié en que el sistema parlamentario "es más flexible" que el presidencialista y "permite cambiar un gobierno sin matar a nadie". De ese modo, el juez reconoció implícitamente la situación de tensión que se vive en estos días en la Argentina.
SISTEMA SUPERADO.
"América latina, en los últimos 25 años, no tiene golpes de Estado, a Dios gracias, pero ha tenido una veintena de presidencias interrumpidas, muchas violentamente, con muertos, etcétera. Llegó el momento de empezar a pasar a un sistema que permita cambiar un gobierno sin matar a nadie", afirmó ayer en declaraciones al canal Crónica TV..
"Siempre opiné lo mismo. Todo esto que estamos viendo de candidaturas testimoniales, de funcionarios que se presentan como candidatos, de gente que se sale de un partido y que forma otro, o que se alía con otro, creo que la política real que estamos viviendo está superando la institucionalización", estimó el jurista.
"Estas características que estamos viendo son todos manejos y hechos que serían normales en un sistema parlamentario, incluso hasta el adelantamiento de elecciones. La política está pasando por encima el sistema presidencialista", explicó el juez de la Corte.
Y agregó que "en Chile hay un sistema presidencialista, pero se adoptaron reglas del sistema parlamentario".
*FUENTE: lanacion.com.ar – 14/04/2009

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lunes, 13 de abril de 2009

Autopsia *


Por Pepe Eliaschev *
Como no cesa ni habrá de menguar en las próximas semanas la borrasca permanente a la que se acostumbró el país, pensar es urgente e indispensable. Hay que afrontar la cultura de la emergencia y la calamidad, para razonar con más vuelo.
Un país sacudido por el cambio constante de las reglas de juego ejecutado por un gobierno cuya imprevisibilidad es sistema, debe comprender urgentemente no sólo qué pasa, sino por qué está sucediendo lo que vivimos hace más de un lustro. La Argentina es gobernada hoy por gente que actúa con unos códigos que es imprescindible explicitar. El adversario, que para la mirada oficial es un enemigo, no sólo no es respetado por el Gobierno, sino que es sencillamente ridiculizado. La chanza fácil, la broma gruesa, el clima de vodevil para describir a quienes disienten, son la quintaesencia de una praxis orientada a obliterar todo lo que se les opone.



Para la mirada que proviene del gélido Calafate profundo, no existen agrupaciones o ciudadanos que piensen diferente. Los Kirchner tienen una pétrea convicción en la condición militar de la política, como un ejército en guerra. El poder oficial se muestra como tropa confrontando “enemigos”. Su única opción es derrotarlos, sin ceder nada. Nada hay en los “diferentes” que merezca ser atendido o considerado y, por eso, cuando la Presidenta le pide ideas a la oposición, ella sabe mejor que nadie que lo último que estaría dispuesta a admitir serían opiniones diferentes a las de su marido y ella. La socarronería pedante y soberbia del oficialismo hacia disidentes y opositores proviene de un viejo componente del setentismo más virulento: no ser “del palo” es un delito de lesa humanidad. Para el enemigo sólo reservan un desdén profundo e incurable, empapado de odio recalentado.
El actual poder argentino responde con despecho a críticas y contratiempos, no sólo desde diciembre de 2007, sino desde la inauguración del gobierno de quien sólo pudo llegar al cargo de la mano y por la decisión de Eduardo Duhalde. Ese despecho es otra forma de la jactancia: lo expresa un aparato de poder que padece profundo malestar ante quienes no se “disciplinan”.
El método central es de ramplonería notable y, sin embargo, a él se someten los oficiales del estado mayor kirchnerista. Una y otra vez, sin temor alguno a abrumar a una ciudadanía exhausta de tantas vueltas, operan desde la magia primitiva de los golpes de efecto. Nocturnos o bizarros, desde extramuros o por cadena nacional, reiteran lo que hacen mejor que nadie: sorprenden, madrugan, asombran, provocan estupefacción, descolocan.
Aman lo que hacen, adoran su –para ellos– virtuosa capacidad de “transgredir”, ese verbo nefasto que la Argentina venera. El problema es que jamás advierten al público que lo de ellos “puede fallar”, como siempre hacía Tusam, el mentalista.
La búsqueda del impacto es una clara subestimación de la inteligencia del pueblo. Abroquelados en la convicción de que sólo se puede gestionar sorprendiendo, revelan que su opinión de la sociedad es devastadoramente peyorativa, y que sólo los débiles o necios son previsibles. Una cortina de espesa oscuridad cubre los hechos oficiales. La destrucción de la credibilidad del INDEC fue deliberada, consciente y entusiasta, obra de un gobierno que se considera lo suficientemente omnipotente como para armar un escenario artificial de datos tan persuasivo que convenza al pueblo de que las cosas no son como las vive, o como las presenta el periodismo, sino como el Gobierno dice que son.
Este encubrimiento de datos y documentos fehacientes es una estafa colosal. Sus proyecciones últimas se sentirán en plenitud mucho después que los Kirchner hayan completado su mandato. Una cruenta inversión de hechos y conceptos ha convertido a este matrimonio de millonarios en los más parlanchines difusores del odio a los ricos. En boca del matrimonio presidencial se materializa un sortilegio notable: hablan de codicia, avaricia, mezquindad e intereses aviesos, como si sus vidas y patrimonios fuesen de ejemplar frugalidad. Amantes explícitos de los bienes raíces y dueños de una fortuna financiera considerable, estigmatizan a quienes tienen dinero y defienden intereses, como si ellos fuesen pobres.
Propician de manera abierta la descalificación de esa burguesía que no controlan, pero desde una retórica solidaria que nunca efectivizaron en su dilatado paso por la política argentina. En ese sentido, plasman un formidable paradigma de hipocresía extrema: ni su pasado, ni su presente, ni sus bienes, ni sus intereses son demasiado diferentes del mundo de millonarios que dicen despreciar, pero del que participan activamente en sus dorados refugios.
Viga maestra de este modo de gobernar que hoy existe en la Argentina es el culto a una improvisación ya casi proverbial en la adopción de decisiones. Seis años después de 2003, el país no sale de la emergencia estructural y no zafa del corto plazo implacable. Operativos, planes, proyectos, anuncios y convocatorias desembocan en promesas jamás concretadas, y no sólo por mera maldad, sino –sobre todo– por evidente incompetencia gerencial. Cuando no proclaman planes desaforados, recurren directamente a abiertas falsedades o estrambóticas interpretaciones, que funcionan de similar manera. Los enunciados son de una frescura desconcertante, aunque evidentemente no son sinceros.
¿Por qué tamaña audacia? Todo sucede como si, para la praxis gubernamental, distorsionar fuera inevitable, padecimiento al que en la vida individual se llama mitomanía.
Similar procedimiento se usa para ocultar o manipular información pública y gestiones oficiales que deberían ser de acceso público. Un sistema radial tan férreo como el kirchnerista no sólo deja de lado a los ciudadanos, sino que ignora y excluye a las líneas administrativas y políticas de las que se nutre una conducción.
Ausentes, omitidos, suprimidos, quienes forman parte de este gobierno parecen fantasmas a quienes periódicamente los sacude una revelación desde el poder, de la que se notifican como mortales habitantes del anonimato. Los sorprendidos somos todos, nosotros y ellos, las segundas y terceras líneas, siempre con el corazón en la boca. El poder, abroquelado en un coto mínimo y blindado, cachetea al ciudadano de a pie, así como a ministros o secretarios, manera omnímoda de conducir que revela profundo y esencial desprecio por el “común”, exhibición de un despotismo que ni siquiera es ilustrado.
Sarcásticos, desdeñosos, hirientes, desconcertantes, ilusorios, exhiben una llamativa autoestima, convencidos de su supremacía y ciegos a las evidencias de una realidad que, más temprano que tarde, les deparará algunas lecciones. Obran como si fueran eternos e inoxidables.
*FUENTE: perfil.com

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Retenciones, en un vacío jurídico*


Por Carlos Pagni *
No hace falta que Cristina Kirchner les vuelva a recomendar a las entidades del campo "que vayan al Congreso" a pedir una rebaja en las retenciones. Tampoco que la oposición siga buscando el quórum para alcanzar ese objetivo. Sencillo: el Poder Ejecutivo deberá conseguir que el Legislativo le renueve, antes del 24 de agosto, un número incalculable de facultades legislativas, entre las cuales está la de fijar impuestos sobre el comercio exterior.
El debate de este problema conducirá a conclusiones impensadas: hay razones jurídicas muy sólidas para suponer que, desde 2006, los Kirchner han estado obligados a someter al Congreso toda su política de retenciones y no lo han hecho. Para comprender la tensión jurídica y política de lo que se discute no hay más remedio que internarse en un bosque de leyes y reglamentos.


En su artículo 76, la Constitución de 1994 le prohibió al Congreso delegar facultades legislativas en el Ejecutivo, salvo en casos de emergencia, con un plazo fijo y sobre temas preestablecidos. En la cláusula transitoria octava, también estableció que la legislación delegada preexistente caducaría en 5 años, salvo que los legisladores la ratifiquen. por eso desde 1999 (ley 25.148) diputados y senadores han venido renovando al Poder Ejecutivo las facultades transferidas y también aprobando las normas que se emitieron al amparo de esa transferencia: lo hicieron también en 2002 (ley 25.645), en 2004 (ley 25.918) y en 2006 (ley 26.135), que es la prórroga que vence este año.
En los debates parlamentarios sobre estas operaciones, los legisladores se flagelaban por no saber qué capacidades estaban cediendo y, al mismo tiempo, advertían que, de no cederlas, se abriría un vacío jurídico peligrosísimo.
En 1999 Jorge Yoma, al frente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, reclamó la creación de un digesto con esas facultades. Lamentó también que todavía no se hubiera constituido, como mandaba la Constitución, la comisión bicameral permanente de control de los decretos de necesidad y urgencia, la de legislación delegada y la de promulgación parcial de leyes (la "Bicameral").
Para salvar esos defectos, se elaboró un listado de las atribuciones que se estaban volviendo a delegar. La insólita enumeración terminaba de esta manera: "Y toda materia que se relacione con la administración del país".
A estas alturas, conviene aclarar que la aplicación de retenciones a las exportaciones es sólo una de las facultades que el Congreso podría recuperar en agosto. Pero hay otras materias igual de relevantes, aunque menos candentes, vinculadas con el comercio de combustibles, la creación de entidades como la Oncca, las potestades del Banco Central, el funcionamiento de las sociedades comerciales, la penalización de las drogas, la radiodifusión -hoy tan de moda- o las migraciones.
PROYECTO DE IBARRA.
Ante la complejidad y magnitud institucional de este problema, la diputada Vilma Ibarra presentará en las próximas horas un proyecto de resolución en el que recomienda a la bicameral estudiar cuáles son las facultades que el Congreso le seguirá cediendo al Poder Ejecutivo, a partir del 24 de agosto, y cuáles no. La legisladora propone examinar el contenido de 1901 leyes, entre las cuales está el Código Aduanero, que contiene la delegación legislativa a partir de la cual el Gobierno establece las retenciones y fija sus alícuotas.
Ibarra se hizo auxiliar por su hermano Aníbal, quien fue un decisivo constituyente en 1994. Aníbal Ibarra ahora es candidato a diputado nacional y por eso se propone, como le dijo ayer a LA NACION, debatir "en serio" la independencia de poderes. "Nos llenamos la boca con la calidad institucional y desde 1999 se mantienen facultades legislativas en la Presidencia de manera automática", dijo.
Hasta ahora, cada vez que prorrogó las cláusulas que delegaban alguna capacidad legislativa ("legislación delegante"), el Congreso también le aprobó al Poder Ejecutivo las normas que dictó al amparo de esa transferencia ("legislación delegada").
De repetirse ese criterio, en el ejemplo de las retenciones, antes del 24 de agosto las Cámaras deberían ratificar las potestades legislativas cedidas en el artículo 755 del Código Aduanero y, a la vez, convalidar los movimientos de las alícuotas que el Gobierno dispuso sobre la base de esas potestades (para corroborar que se trata de legislación delegada que vence en agosto, basta leer a Arístides Corti y Rubén Calvo en "Acerca del encuadre constitucional de las retenciones a las exportaciones" en La Ley, 18 de abril de 2008).
Sin embargo, el proyecto de Ibarra determina que esta vez no hace falta que el Congreso dé ese segundo paso, es decir, que apruebe las normas emanadas del Ejecutivo, ya que, desde 2006, existe la bicameral encargada de controlar la legislación delegada.
Acaso Ibarra no haya advertido la polvareda que puede levantar una lectura retrospectiva de este pasaje de su propuesta: si la comisión bicameral es la encargada de convalidar las disposiciones del Gobierno que se basan en facultades delegadas, quiere decir que el Poder Ejecutivo debería haber puesto esas normas a consideración de esa comisión, y del Congreso en pleno, de manera automática.
Para insistir en el ejemplo de las retenciones: se tendrían que haber girado al Congreso todos los movimientos de alícuotas dispuestos por el Gobierno, no bien fueron dictados. Entre ellos el que elevó las retenciones a la soja del 27 al 35% -que está en vigor- y la polémica resolución 125.
La recomendación de la diputada Ibarra parece correcta. El artículo 100, incisos 12 y 13, de la Constitución obliga al Poder Ejecutivo a enviar a la comisión bicameral la legislación delegada. Y el artículo 13 de la ley que creó esa comisión, establece que ella debe tratar esas disposiciones en 10 días y elevar su pronunciamiento al plenario, que tiene que expedirse aun si no hubiera dictamen.
La ratificación o anulación de facultades delegadas -sobre retenciones y tantos otros temas- abrirá un debate inquietante en un Congreso que, en agosto, podría ver menguada su legitimidad a partir del resultado electoral, ya que buena parte de sus miembros no renovarán sus bancas y se irán el 10 de diciembre del corriente año.
La senadora Vilma Ibarra se adelantó al resto de sus colegas. En la UCR, el senador Luis Naidenoff venía también trabajando en un proyecto de comisión ad hoc que hiciera el inventario de las atribuciones transferidas.
Lo que tal vez nadie previó es que la búsqueda de una solución para este problema reabriría antes de agosto la discusión sobre el procedimiento para fijar retenciones.
Da la impresión de que un elefante jurídico ha cruzado el paisaje institucional de la Argentina sin que nadie lo advirtiera: el Poder Legislativo debería reclamar el envió de las alícuotas a la comisión bicameral; el campo no necesitaría, entonces, de una ley para rebajarlas; y -sólo para historiadores- en vez de enviar al Congreso el proyecto de retenciones móviles que desembocó en el "voto no positivo", la presidenta Cristina Kirchner debería haber sometido a la comisión parlamentaria, desde el primer minuto, la resolución 125.
Es raro que no lo supiera: la prórroga de 2006 y la creación de la comisión de seguimiento de la legislación delegada se decidieron bajo su dirección, cuando era senadora del peronismo.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 12/04/2009

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domingo, 12 de abril de 2009

La modalidad delictiva creció 25 por ciento: Cada ocho horas una banda de piratas del asfalto concreta un golpe*


“Es tan chiquita que parece de juguete, pero si te dispara no contás la historia”, dice el comisario retirado José María Irrera mientras saca de su bermuda una pistola Glock calibre 22 –plateada y con seis balas doradas y brillosas– que cabe en la palma de una mano. Es una de las tres armas de fuego que lleva encima para combatir lo que considera una plaga que amenaza las rutas y los caminos vecinales de la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz: los piratas del asfalto. No está solo porque otros 50 policías jubilados, alistados en agencias de seguridad privada, son contratados por empresas de transporte para custodiar la zona. En lo que va del año, en el conurbano bonaerense las bandas robaron 100 camiones por mes, lo que marca un aumento de ese delito del 25% en relación con 2008. Es decir, cada ocho horas una banda de piratas del asfalto concreta un golpe.

El teniente retirado de la Policía Bonaerense Juan Carlos Cáceres, asesinado el jueves por la noche de dos balazos por cuatro delincuentes, se dedicaba a cuidar campos, estancias y también patrullaba Exaltación de la Cruz para combatir la piratería del asfalto. El crimen ocurrió en esa localidad, en el kilómetro 171 de la ruta 6. En 2005, como efectivo del destacamento de Open Door, frustró el robo de un camión que cargaba cemento y mató a un pirata del asfalto de 27 años.

La provincial ruta 6 une en casi 200 kilómetros los partidos de Ensenada, Berisso, La Plata, Brandsen, San Vicente, Cañuelas, General Las Heras, Marcos Paz, General Rodríguez, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Campana y Zárate. Es transitada por miles de camiones que llegan desde distintos puntos del país y de Brasil y Paraguay. “A la vera de un gran tramo de la ruta hay pastizales altos, poca iluminación y muchos galpones que los delincuentes utilizan para descargar la mercadería robada. En Exaltación de la Cruz hay tres robos por día. Apuntan a camiones con alimentos, cueros y electrodomésticos”, dijo Irrera, ex jefe de la Unidad Regional de Quilmes con 34 años de trayectoria en la Bonaerense. Entre sus logros cuenta la detención de Hugo "La Garza" Sosa, ex lugarteniente del Gordo Valor en la superbanda. Recuerda que el delincuente –en libertad desde hace dos años– solía disparar con un fusil en cada mano. “Una vez nos dejó un patrullero como un colador, agujereado por 26 balazos. Era un pistolero implacable”, dice Irrera.

“Los piratas no son improvisados. Roban un camión una vez que tienen la mercadería vendida. Tienen tecnología de punta y ahora suelen quedarse hasta con el camión para desguazarlo. Se están robando cien camiones por mes. Este delito aumentó un 25% en comparación con 2008”, dijo a Crítica de la Argentina el tesorero de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), Héctor Foresi.

El Gitano es un pirata del asfalto que participó en más de 20 asaltos a camiones. Hace dos semanas salió en libertad de la cárcel de Olmos tras purgar una condena de 15 años por robo calificado agravado y privación ilegal de la libertad. Sin revelar su identidad, contó cómo es el negocio de las bandas. “En esto laburan unas 15 personas, con un líder que recibe los pedidos y pone la guita por cada golpe. Hay camioneros y despachantes de Aduana que nos entregan datos de varias cargas. Después estamos los gatilleros, que cometemos el asalto a punta de pistola. Descargamos el camión en un depósito y lo abandonamos. Buscamos cargas superiores a los 50 mil dólares”, contó el Gitano.

Cuando roban un camión, el chofer pulsa un botón antipánico que alerta a la policía y a las empresas de seguridad privada a través de un sistema de monitoreo por GPS. “Enseguida les cortamos el combustible. Muchos de los piratas andan en autos con balizas y chalecos de policías. Así paran a los camioneros”, dice Irrera. Pero el Gitano admite que las bandas usan un dispositivo de metal para inhibir el rastreo satelital. “De esa manera pierden de vista al camión. Podrán construir muros, instalar sistema satelitales en los camiones o llenar las calles con batallones de policías, pero los chorros siempre estamos un paso adelante de todos. Hecha la ley, hecha la trampa”.
*FUENTE: Crítica de la Argentina – 12/04/2009

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El gobierno es el problema del Gobierno *


Por Joaquín Morales Solá *
Un muro es siempre una metáfora de distancias e impotencias. Un inconcebible muro físico cayó en San Isidro. Otro muro, menos visible y más definitivo, se está levantando entre los dirigentes que gobiernan y la sociedad gobernada. Funcionarios que serán candidatos. Candidatos a legisladores que nunca serán legisladores. Puras maniobras de hombres y de estructuras, todos muy lejanos de las impaciencias colectivas.
Sólo un notable aislamiento puede explicar que el poder haya concebido a los candidatos como el problema y la solución de una elección virtualmente perdida. Eso puede suceder cuando la derrota le es anunciada a la oposición. El gobierno tiene, en cambio, políticas y gestión, que son las que la sociedad evalúa cuando usa las urnas.

El kirchnerismo planteó las elecciones de junio como un plebiscito, y esa palabra la han adoptado hasta los propios y pocos parroquianos de Olivos. Hugo Chávez ha sido, hay que reconocerlo, más claro y honesto. Siempre propuso un plebiscito en los términos de un plebiscito: sólo se lo gana con el 50 por ciento de los votos. Perdió una vez, cuando sacó el 48 por ciento de los sufragios y reconoció la derrota.
En cambio, la campaña kirchnerista se hará, según todo lo indica, con el discurso de un plebiscito. Discurso y campaña, nada más. ¿O en la noche del 28 de junio no volverá a ser lo que es, una simple elección de mitad de mandato? ¿Kirchner no se declarará vencedor, acaso, con sólo un 35 por ciento de los votos, si es que llegara a ese porcentaje? Plebiscito o elección. Cualquier cosa da lo mismo.
La última noción de institucionalidad ha quedado sepultada por una retórica de crisis, según la cual todo estaría permitido por la excepcionalidad de una dramática situación nacional e internacional. Un gobierno sin gobernabilidad es un peso muerto , se encrespó Daniel Scioli, después de empaparse en la tormenta de críticas que recibió. Scioli ratificó el viernes que será candidato a diputado.
Mucho menos lírico, Néstor Kirchner comprobó antes dos peligrosas situaciones prácticas. Una de ellas es que los intendentes del estratégico conurbano estaban colocando candidatos en las dos listas peronistas: la de Kirchner y la de De Narváez y Felipe Solá. La otra es que el nombre del ex presidente sólo arrastraba entre un 32 y un 35 por ciento de voluntades en el segundo cordón, donde habitan los bonaerenses más pobres. Hasta sus más cercanos encuestadores le habían advertido de que ahí, en el segundo y más poblado cordón, Kirchner debía alcanzar al 50 por ciento de los votos. Es la única manera de compensar una derrota limpia en el primer cordón y un fracaso estrepitoso en el interior bonaerense.
Otro bloque de votos tan importantes como el conurbano ya está perdido. Es el que integran los distritos de la Capital, Santa Fe y Córdoba. El congreso peronista de Santa Fe decidirá el próximo viernes su estrategia electoral. ¿Resultado? Aquí todo lo que huele a kirchnerismo espanta a la gente , dijo uno de sus principales dirigentes. El jefe político de ese peronismo, Carlos Reutemann, ya ha tomado distancias insalvables de Kirchner.
El peronismo de Córdoba se le sublevó a Kirchner con la elección de Eduardo Mondino, viejo antikirchnerista, como candidato a senador nacional. Mendoza ha caído en manos del adversario, y Entre Ríos vacila entre el peronismo gobernante y la oposición del radicalismo y la Coalición Cívica. En ese puñado de seis distritos vive el 75 por ciento del electorado argentino. ¿Qué es todo eso, sino la definición de una derrota?
El problema de Kirchner es que su última orden no está siendo obedecida. El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey se hizo a un lado en el acto; el chaqueño Jorge Capitanich está pensando si acatará o no, y el sanjuanino José Luis Gioja se abrazó a las instituciones y al cumplimiento de su mandato. Todos ellos estaban al lado de Kirchner hasta hace pocos meses. Otros gobernadores, menos comprometidos con el kirchnerismo, ya han decidido la desobediencia. Quizá no haya habido "presiones", como asegura el Gobierno, pero dos de esos mandatarios confirmaron que fueron "invitados" a ser candidatos.
La peor novedad le vino a Kirchner desde el conurbano: Hugo Curto, interminable caudillo de Tres de Febrero, adelantó que él está ahí para ser intendente y no candidato. Curto es un antiguo dirigente sindical con importante influencia entre los barones del conurbano. Tres concejales de Curto ya están con De Narváez y Solá. Muchos podrían tomar el ejemplo de su indisciplina.
El problema no son los candidatos, sino el Gobierno. Nunca se hubiera necesitado presionar sobre las instituciones si una clara mayoría social estuviera de acuerdo con la administración. Es lo que no está sucediendo desde hace rato con el kirchnerismo.
Debe puntualizarse, de todos modos, que las instituciones son una responsabilidad de todos y no sólo de los que gobiernan. La reflexión viene a cuento por el choque verbal que hubo entre el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el vicepresidente Julio Cobos. Fernández llamó "sinvergüenza" a un gesto de Cobos, entre otros agravios. No es manera de tratar a un vicepresidente en una república en serio. Fernández debe respetarlo. Pero ¿puede Cobos liderar una oferta electoral opositora siendo el vicepresidente de la Nación? Una cosa es pertenecer a una corriente política y otra es liderarla. Cobos también está forzando sus propios límites institucionales.
El gobierno es el problema del Gobierno, en efecto. Los aumentos de las tarifas de servicios públicos, luz y gas, sobre todo, saquearán los bolsillos de los argentinos. ¿Por qué? Porque todos los argentinos deberán solventar las importaciones de gas por la falta de inversión local. Punto. Kirchner se negó siempre a ver ese conflicto inexorable.
Incluso el problema de las tarifas subsidiadas estuvo en el origen del conflicto entre el Gobierno y el campo. Hace más de un año, altos funcionarios de entonces le plantearon al matrimonio presidencial una dura opción frente a la necesidad de terminar la fiesta: o se acababan los subsidios al consumo de servicios públicos o el Estado debía aumentar sus ingresos. Hay que aumentar los ingresos , dictaminó Kirchner. Cúmplase, pero ¿de dónde saldría el dinero para ese aumento de la recaudación? Kirchner hurgó hasta que encontró la veta: sería la soja, entonces con muy buenos precios internacionales. Nunca volvió atrás.
Bienes argentinos han sido embargados en Francia. La Argentina tiene en default nominal, desde hace ocho años, unos 28.000 millones de dólares entre los holdouts y el Club de París, que podrían ser mucho menos. Si se le aplicara a los holdouts la quita de los bonistas que ingresaron en el canje en 2005, la cifra de 20.000 millones de dólares se achicaría a poco más de 4000 millones. La deuda caída con el Club de París, la que ya venció, es de unos 4500 millones de dólares, aunque el total es de cerca de 8000 millones. Una deuda de unos 8500 millones de dólares es manejable para la Argentina, pero nada se hizo en tantos años de desafíos al mundo y de aislamiento internacional.
El gobierno se distrae hasta de la plaga del dengue. Es conmovedora la soledad de la ministra de Salud, Graciela Ocaña, sometida al primer informe senatorial de un ministro del kirchnerismo, desprotegida por el kirchnerismo. No seré candidata en medio de una crisis sanitaria , adelantó Ocaña, tratando de escapar del muro entre la sociedad y el Gobierno.
El mejor nombre para plebiscitar el kirchnerismo es Kirchner. ¿Por qué ordenó incluir a gobernadores e intendentes? Tal vez para probar inciertas lealtades, aun a cambio de que la sociedad termine eligiendo a escondidos suplentes. Una democracia más devaluada aún es el precio de semejante salto al vacío.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 12/04/2009

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La deformación plebiscitaria de la democracia*


Por Mariano Grondona*
Toda competencia deportiva incluye, además de los jugadores, un árbitro independiente cuya misión es asegurar el cumplimiento de las reglas del juego establecidas antes de que los jugadores salgan a la cancha. Estos mismos principios rigen para las competencias electorales de la democracia, en las que los "jugadores" son los candidatos que aspiran a obtener el favor de la ciudadanía también bajo la vigilancia de jueces imparciales cuyo cometido es garantizar el cumplimiento de las reglas de este otro "juego", escritas en la Constitución y en las leyes antes de que esos "jugadores" se internen en la campaña electoral. Cuando estos principios no se aplican en el deporte, decimos que hay "trampa". Cuando no se aplican en las elecciones, decimos que hay "fraude". El fraude desnaturaliza a la democracia porque anula su fundamento filosófico: la soberanía popular .

Estas consideraciones generales nos llevan a una pregunta inquietante: al manipular reiteradamentes las reglas destinadas a presidir el pronunciamiento popular del 28 de junio, el ex presidente "en ejercicio" Néstor Kirchner, ¿no está cometiendo fraude? Su "fraude", si lo hay, se da en todo caso en frenéticas etapas. Empezó por adelantar en cuatro meses la fecha de las elecciones originalmente previstas para el último domingo de octubre mediante una ley, que acaba de ser alterada por el oficialismo sin procurar siquiera el consenso de los demás "jugadores". Los voceros oficiales pretendieron ampararse en el argumento de que este adelantamiento que los adeptos de Kirchner votaron en el Congreso pese al rechazo de la oposición es una nueva norma en cierto modo "neutra" porque podría beneficiar a todos los que sepan aprovecharla, aunque también podría decirse que, al sorprender a sus rivales con esta súbita "innovación", el kirchnerismo los ha privado del tiempo necesario para prepararse.
Si alguna duda quedaba sobre la intención de Kirchner, fue disipada cuando el ex presidente "en ejercicio" decidió, esta vez ya no por ley sino por un decreto de necesidad y urgencia, completar el despojo que ya sufre el campo con las retenciones a la soja no sólo negándoselas a los productores, sino también atribuyéndoles el 30 por ciento de ellas a los intendentes y los gobernadores, que se vieron ante la necesidad de aceptar este inesperado "regalo" so pena de quedar desfinanciados.
Si esta segunda decisión daba curso a la sospecha de que Kirchner quiere inclinar la cancha en su favor el 28 de junio, cuando produjo la tercera, que es la propuesta de sumar a los gobernadores e intendentes que todavía son leales a sus propias listas de candidatos a senadores y diputados, dejando saber además que esos candidatos no ocuparán las bancas para las que sean posiblemente elegidos y se quedarán al contrario en las posiciones ejecutivas que ya poseen, el afán electoralista del oficialismo asumió para los opositores e incluso para algunos kirchneristas la forma de una verdadera "burla" a la ciudadanía, a la que se pretende convocar a votar por candidatos ilusorios.
TODO VALE.
¿Ha cesado aquí, en cualquier caso, la ofensiva "innovadora" del oficialismo o, para el caso de que el temor de perder en junio lo siga acosando, Kirchner prepara en silencio nuevas violaciones de las reglas electorales que tratará de gestar cuando las crea necesarias para imponer su voluntad, como sea, en los comicios venideros? Esta es la pregunta que acaba de hacerse el analista Rosendo Fraga al notar que no estamos simplemente ante una, dos o tres violaciones del espíritu democrático sino más bien ante una "seguidilla" potencial de futuras violaciones que el presidente en ejercicio aún esconde en su galera. "Todo vale." Si uno de los jugadores de la competencia estuviera dispuesto, en una campaña signada por su desesperación de ganar o ganar de cualquier forma con tal de persistir en su obsesiva búsqueda de un poder sin límites y sin plazos, esta búsqueda estaría reñida con el juego limpio de la democracia. ¿Adónde podría detenerse Kirchner, si éste es su empeño no negociable?
O, más bien, ¿ quién podría detenerlo? Asoma acaso, en esta hora sombría para nuestras instituciones, alguna reacción efectiva contra la avidez kirchnerista? Si la oposición no consigue doblegarla en el Congreso, si la Justicia calla y si la diáspora de los propios kirchneristas no se acentúa hasta volverse irreversible, ¿quién podría contener al dictador en ciernes? Pese a todo, aún podría contenerlo el pueblo. ¿Existe la posibilidad de que, víctima de su ambición desmedida, Kirchner se esté "pasando"? Si así fuera, el rechazo a eso que en cualquier democracia "normal" resultaría, más que inadmisible, impensable, ¿podría movilizar también a los ciudadanos argentinos? Si así fuera, la desmesura kirchnerista en la hora actual podría convertirse en un bumerán en virtud del cual la voracidad del ex presidente en ejercicio terminaría por volverse contra sí misma. Esta perspectiva, ¿podría transformarse al fin en una luz, tímida ahora pero arrolladora al final, en el fondo del túnel que atraviesa nuestra democracia?
CHÁVEZ A LA VISTA.
Si bien Kirchner no es por cierto un doctrinario, una doctrina asoma por detrás de sus maniobras. Es la doctrina plebiscitaria de Hugo Chávez. En diciembre de 2007, el dictador venezolano le propuso al pueblo un plebiscito que, de triunfar, podría consagrarlo como un candidato presidencial indefinido al término de cada uno de sus períodos presidenciales. El pueblo, en esta ocasión, le dijo que no. ¿Bastó este pronunciamiento para detener su ambición? No, porque en febrero de este año Chávez, pese a haber sido derrotado catorce meses antes, reiteró su propuesta y esta vez ganó. Su actual período vence en 2013. Según el plebiscito que viene de ganar, Chávez podrá volver a presentarse en las elecciones de ese año y así sucesivamente, cada siete años.
Lo cual quiere decir que, volviendo a una metáfora deportiva, según Chávez sólo valen los goles en el arco de sus rivales pero no en su propio arco. Esta grosera distorsión no debe ocultarnos el hecho de que todo plebiscito en el que un mandatario propone al pueblo una única opción entre él y el caos es profundamente antidemocrático, porque anula la esencia misma de la democracia, ya que ésta trae consigo la posibilidad de que el pueblo elija entre "varias" alternativas, en un plano de igualdad entre los gobernantes y los opositores. Si la democracia no consiste en el derecho del pueblo de elegir entre dos o más candidatos, deja de ser.
Y esto es lo que en el fondo se está proponiendo Kirchner al apostar a todo o nada de cara al 28 de junio. Ya ha dejado trascender a través de uno de sus fieles voceros que, en el caso de perder, él y su esposa podrían renunciar. Es todo o nada. Es "sí" o "no". Pero la intención detrás del plebiscito de Chávez fue al menos transparente. Ahora que Kirchner optó por encerrar a sus propios seguidores en su lógica del "todo o nada", queda en claro que lo que busca es un plebiscito encubierto . Lo que se propone Kirchner, tras las huellas de Chávez, es en definitiva reemplazar la democracia representativa por una autocracia plebiscitaria negadora de la democracia. Lo que pasa es que el presidente venezolano marcha algunos pasos adelante del ex presidente en funciones argentino. Después de ganar en febrero, Chávez procedió a arrestar a sus principales opositores. ¿Qué es lo que medita Kirchner si llega a ganar su propia apuesta? Fuera de sus secretas elucubraciones, nadie puede anticiparlo.
*FUENTE: lanacion.com.ar – 12/04/2009

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Con su estrategia, Néstor repite un esquema ya probado en Santa Cruz *


Por Jorge Lanata.*
Todo comenzó hace muchos, muchos años. Antes del Diluvio se decidió que los candidatos debían ser “famosos”. Populares, y no buenos, o experimentados, o capaces. La retórica periodística los bautizó “extrapartidarios” y la dirigencia se lanzó a cazarlos con fruición. Los famosos implotaron el sistema de partidos, retrasaron el recambio generacional y modificaron los pocos valores que sostenían, endeble, al sistema. La popularidad –a veces fruto del mérito, otras un simple accidente– se transformó en el nivelador: es famoso, ya corre la mitad de la carrera. En paralelo, el nepotismo comenzó a verse con cierta simpatía:
–Lo nombré porque es mi hermano, es cierto. Pero necesito en ese cargo a alguien de confianza.
–Ok, es mi mujer. ¿Pero sabe usted cuánto hace que milita?
–Mi primo es el más capaz que conozco. ¿Lo tengo que discriminar?

Después se violó la lógica de los distritos:
–Soy santafesino, viví toda mi vida en Córdoba pero ya llevo un año y medio en Buenos Aires. ¿Por qué no puedo representar a los porteños?
–Deberían sumarlo: hice de primero a cuarto año, en 1966, en la provincia. Es cierto, luego me mudé a Yugoslavia por 25 años. Pero volví, ¿no?

Así, la excepción mudó en normalidad: jugamos un partido en el que todo el tiempo, cuando pierden, nos amenazan con llevarse la pelota.

Vaciados de contenido, los partidos se transformaron en sellos que llegan a venderse al mejor postor:
* AAA: "Partido alquilo en Capital. Sin uso.Todo legal y bendecido por Servini de Cubría. Logo incluido".

Pero faltaba algo más: que los cargos perdieran todo sentido. Presentarse a un cargo para no ocuparlo luego. O para discutir, por caso, qué conviene. Así, el vicepresidente podrá devenir en concejal, el ministro en gobernador, el senador en diputado. O todo lo contrario. Si la lista sábana oculta a los candidatos indeseables, el cargo “testimonial” transforma el sistema en una broma y la carga de la función pública en un cheque en blanco: ser “electo” es un superpoder, como la kryptonita, no un mandato o parte de una obligación social.

–Tengo el poder, ya veré cómo me conviene usarlo.

Ninguna idea puede volver al poder más discrecional: puedo usarlo en el rol que quiera, el tiempo que desee, en la institución que necesite. Ser elegido por el pueblo para ocupar una función implica llevarla a cabo y rendir cuentas por ello. Ser elegido para no ocupar ninguna o para hacerlo “a la carta”, ¿a qué obliga y cómo se cumple?

¿Cuáles son los planes del gobernador que quiere ser diputado? ¿Qué piensa hacer en la Ciudad la vicejefa que quiere ser legisladora? ¿Que harían en el Congreso la ministra o el jefe de Gabinete? ¿Suena más democrático que los intendentes presidan las legislaturas? Algo tienen todos en común: saben decir que sí. Todos, dóciles, sabrán obedecer. La febril estrategia “testimonial” viola, a la vez, la división de poderes: un funcionario del Ejecutivo puede pasar sin más al Legislativo, o al revés. Es cierto: todavía no pueden ser jueces. Pero démosle tiempo al tiempo. Los tres poderes van camino a convertirse en dos. Y la democracia, en una cáscara.

Esta historia comienza en mayo de 2003. En aquellas semanas, Buenos Aires se llenó de funcionarios pingüinos dispuestos a asumir el 25. Eran hoscos, reservados y se vestían con trajes baratos, aunque ese detalle duró poco. Los cronistas se desesperaban por conocer a las tropas del desembarco.

–Son como nosotros –me dijo un redactor al volver de Casa de Gobierno–. Son la Armada Brancaleone... mucha idea de lo que van a hacer no tienen…

Algunos opositores llegaron desde Río Gallegos para recorrer los medios:

–Tengan cuidado con el Lupo –advertían a quien quisiera escucharlos. El Lupo era Lupín, Néstor Kirchner, bautizado así por un aviador de historieta. Aunque “Lupo” también quería decir “lobo” en italiano.

Escuché en aquellos días varias advertencias sobre el “verdadero” Lupo: denuncias y más denuncias en Santa Cruz. Decidimos no darles demasiado crédito y esperar: “Se tiene que dar cuenta de que esto es Buenos Aires, no puede manejarse igual”.

Aquellas historias parecen ahora recuerdos del futuro. Ahí está el Lupo, frente a su propio espejo.

NÉSTOR EN CASA.
El domicilio legal de Néstor Kirchner es Maipú 225, de la ciudad de Río Gallegos; así figura en el padrón de las elecciones de 2007 y en la creación de la sociedad comercial El Chapel, en septiembre de 2008. Kirchner es tercera generación de santacruceños, fue intendente de Gallegos y tres veces gobernador de Santa Cruz, y tuvo su mayor experiencia como bonaerense en los años 70, cuando estudió Derecho en La Plata.

El padrón electoral de junio incluirá los cambios de domicilio realizados antes del 30 de diciembre de 2008, fecha en la que el copresidente no soñaba con presentarse como candidato en la provincia de Buenos Aires. La respuesta a tanta intuición electoral se encuentra en la caja fuerte del titular del Registro Nacional de las Personas, donde el legajo de Kirchner duerme su siesta documental junto al de Diego Maradona, Mirtha Legrand y la copresidenta Cristina, entre otros. Dos fuentes seguras confirmaron a este diario que, hasta hace al menos un mes, el domicilio de Néstor seguía en las tierras del viento, el mar y el frío. ¿Se producirá en estos días el Milagro de la Lapicera?

–Néstor tiene residencia en Olivos y eso basta para presentarse –le dijeron a Crítica de la Argentina dos ministros del ala dura del Gobierno.

La ambigüedad domiciliaria no es nueva en la familia: en 2005, Kirchner nombró a su esposa como candidata a senadora por Buenos Aires y en el mismo año la Hermana Presidencial Alicia fue candidata a senadora por Santa Cruz como enroque con Cristina; asumió su banca por unos meses y luego volvió al Ministerio de Desarrollo Social.

Cristina mantuvo su domicilio en la Patagonia y decidió no ir a votar ya que se encontraba a más de 500 kilómetros. Para presentarse se argumentó entonces que nació en La Plata, aunque su apego territorial no fue suficiente para presentar un solo proyecto referido a la provincia durante su mandato. Cristina fue candidata diez veces en veinte años ya por Santa Cruz o Buenos Aires y renunció tres veces al cargo para el que había sido electa ocupando uno nuevo:

. 1989: Diputada provincial en Santa Cruz.
· 1993: Diputada provincial reelecta.
· 1994: Convención Nacional Constituyente por Santa Cruz.
· 1995: Diputada provincial reelecta; renunció a su cargo para asumir como senadora nacional.
· 1995-1997: Senadora nacional por Santa Cruz; renunció a su cargo para asumir como diputada.
· 1997-2001: Diputada nacional por Santa Cruz.
· 1998: Convencional Provincial Constituyente en Santa Cruz.
· 2001-2005: Senadora nacional por Santa Cruz.
· 2005- 2007: Senadora nacional por Buenos Aires; renunció a su cargo para asumir la Presidencia.

La Hermana Alicia fue responsable de Desarrollo Social en la intendencia, la gobernación y la Nación; candidata a intendente de Río Gallegos en 1995 y a senadora nacional en 2005, cargo que ocupó por ocho meses. Su tío Manuel López Lestón fue candidato a intendente en 1991.

Las listas “testimoniales” tampoco son nuevas para los K: en 1997 puso a Julio De Vido a la cabeza de los diputados provinciales; ganó pero no asumió, y siguió en su cargo de ministro de Obras Públicas provincial; el candidato a diputado de esa misma elección fue el intendente de Caleta Olivia, José Manuel Córdoba, que no ocupó su banca nacional, y Carlos Muratore, ministro de Educación provincial, quien tampoco asumió como concejal electo. Carlos Zannini logró un récord: asumió como diputado provincial entre 1995 y 2001, luego fue presidente del Tribunal Superior de Justicia y antes ministro de la Gobernación: pasó, en una misma gestión, por los tres poderes del Estado.

En la Reforma Constitucional de 1994, Néstor habilitó la reelección de gobernador y vice, eliminó la cláusula de consanguineidad que impedía el nombramiento de familiares en los cargos ejecutivos e introdujo, ante el silencio de la oposición, el artículo 80 que funcionó más tarde como puerta a la reelección indefinida: “La Cámara de Diputados por la mayoría absoluta de la totalidad de sus miembros podrá someter a voto popular, directo, obligatorio y vinculante, en calidad de consulta popular, proyectos de ley que afecten directa o indirectamente las instituciones, derechos y garantías de raigambre constitucional, nacional o provincial, para su ratificación o rechazo. La ley de Convocatoria no podrá ser vetada y regirá automáticamente a partir de su ratificación”.

El 17 de mayo de 1998 el “Sí” a una nueva modificación de la Constitución por la re-re obtuvo el 56,88% de los votos. El radicalismo presentó recursos de amparo en todos los tribunales de la provincia, pero ya era tarde: en 1995 Néstor había ampliado de tres a cinco los miembros del Tribunal Superior y eliminado la figura del procurador, quedándose con mayoría propia en la Corte.

“Llamar a una consulta para reformar la Constitución es utilizar los mecanismos de la democracia plebiscitaria a fin de establecer una relación tramposa entre el líder y el electorado, a la manera del nazismo”, opinó entonces, en Río Gallegos, el juez Raúl Zaffaroni. En marzo de 1999, se incorporó la figura del “diputado por el pueblo”, con terribles consecuencias para las minorías locales: de los 24 legisladores provinciales 14 son elegidos a razón de uno por municipio, y los otros diez por todos los habitantes de la provincia como un distrito único, y van en lista sábana. En la última elección, de 2007, el Frente para la Victoria logró 20 legisladores, y cuatro la oposición. Con el sistema anterior, la composición de la Cámara hubiera sido de 15 para el oficialismo y nueve para los opositores.
*FUENTE: Crítica de la Argentina – 12/04/2009

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