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domingo, 12 de abril de 2009

La modalidad delictiva creció 25 por ciento: Cada ocho horas una banda de piratas del asfalto concreta un golpe*


“Es tan chiquita que parece de juguete, pero si te dispara no contás la historia”, dice el comisario retirado José María Irrera mientras saca de su bermuda una pistola Glock calibre 22 –plateada y con seis balas doradas y brillosas– que cabe en la palma de una mano. Es una de las tres armas de fuego que lleva encima para combatir lo que considera una plaga que amenaza las rutas y los caminos vecinales de la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz: los piratas del asfalto. No está solo porque otros 50 policías jubilados, alistados en agencias de seguridad privada, son contratados por empresas de transporte para custodiar la zona. En lo que va del año, en el conurbano bonaerense las bandas robaron 100 camiones por mes, lo que marca un aumento de ese delito del 25% en relación con 2008. Es decir, cada ocho horas una banda de piratas del asfalto concreta un golpe.

El teniente retirado de la Policía Bonaerense Juan Carlos Cáceres, asesinado el jueves por la noche de dos balazos por cuatro delincuentes, se dedicaba a cuidar campos, estancias y también patrullaba Exaltación de la Cruz para combatir la piratería del asfalto. El crimen ocurrió en esa localidad, en el kilómetro 171 de la ruta 6. En 2005, como efectivo del destacamento de Open Door, frustró el robo de un camión que cargaba cemento y mató a un pirata del asfalto de 27 años.

La provincial ruta 6 une en casi 200 kilómetros los partidos de Ensenada, Berisso, La Plata, Brandsen, San Vicente, Cañuelas, General Las Heras, Marcos Paz, General Rodríguez, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Campana y Zárate. Es transitada por miles de camiones que llegan desde distintos puntos del país y de Brasil y Paraguay. “A la vera de un gran tramo de la ruta hay pastizales altos, poca iluminación y muchos galpones que los delincuentes utilizan para descargar la mercadería robada. En Exaltación de la Cruz hay tres robos por día. Apuntan a camiones con alimentos, cueros y electrodomésticos”, dijo Irrera, ex jefe de la Unidad Regional de Quilmes con 34 años de trayectoria en la Bonaerense. Entre sus logros cuenta la detención de Hugo "La Garza" Sosa, ex lugarteniente del Gordo Valor en la superbanda. Recuerda que el delincuente –en libertad desde hace dos años– solía disparar con un fusil en cada mano. “Una vez nos dejó un patrullero como un colador, agujereado por 26 balazos. Era un pistolero implacable”, dice Irrera.

“Los piratas no son improvisados. Roban un camión una vez que tienen la mercadería vendida. Tienen tecnología de punta y ahora suelen quedarse hasta con el camión para desguazarlo. Se están robando cien camiones por mes. Este delito aumentó un 25% en comparación con 2008”, dijo a Crítica de la Argentina el tesorero de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), Héctor Foresi.

El Gitano es un pirata del asfalto que participó en más de 20 asaltos a camiones. Hace dos semanas salió en libertad de la cárcel de Olmos tras purgar una condena de 15 años por robo calificado agravado y privación ilegal de la libertad. Sin revelar su identidad, contó cómo es el negocio de las bandas. “En esto laburan unas 15 personas, con un líder que recibe los pedidos y pone la guita por cada golpe. Hay camioneros y despachantes de Aduana que nos entregan datos de varias cargas. Después estamos los gatilleros, que cometemos el asalto a punta de pistola. Descargamos el camión en un depósito y lo abandonamos. Buscamos cargas superiores a los 50 mil dólares”, contó el Gitano.

Cuando roban un camión, el chofer pulsa un botón antipánico que alerta a la policía y a las empresas de seguridad privada a través de un sistema de monitoreo por GPS. “Enseguida les cortamos el combustible. Muchos de los piratas andan en autos con balizas y chalecos de policías. Así paran a los camioneros”, dice Irrera. Pero el Gitano admite que las bandas usan un dispositivo de metal para inhibir el rastreo satelital. “De esa manera pierden de vista al camión. Podrán construir muros, instalar sistema satelitales en los camiones o llenar las calles con batallones de policías, pero los chorros siempre estamos un paso adelante de todos. Hecha la ley, hecha la trampa”.
*FUENTE: Crítica de la Argentina – 12/04/2009