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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Los poskirchnerismos *


Por Mariano Grondona *
Como un vendaval, la palabra "poskirchnerismo" ha empezado a agitar nuestra vida política. A medida que se difunde, sin embargo, sus posibles interpretaciones se multiplican. Ellas, que van de menor a mayor, podrían concretarse en cuatro escenarios.
El primero de ellos, "minimalista", podría implicar que los propios Kirchner cambien de estilo en dirección del diálogo. La posibilidad de este escenario amaneció en torno de la campaña electoral de Cristina Kirchner, cuyo lema, recordemos, fue que "el cambio recién empieza". Pero a un año de su presidencia, el protagonismo de su marido con su estilo confrontativo ha ido nublando este horizonte.



Si algún resquicio quedaba de la hipótesis de que los Kirchner podrían cambiar, fue virtualmente clausurado en el campo de los hechos con el nombramiento de Ricardo Echegaray, el verdugo del campo, al frente de la AFIP y, en el campo retórico con el discurso extraordinariamente agresivo de la Presidenta en el Chaco, donde desplegó sin inhibiciones un anticapitalismo visceral.
Al segundo escenario, que podrían poblar aquellos a quienes Kirchner va alejando pero que dicen adherir todavía a una suerte de "kirchnerismo sin Kirchner", se le empieza a dar el nombre de "neokirchnerismo" . El nombre emblemático sería, aquí, el de Alberto Fernández.
Un tercer escenario del poskirchnerismo, ya más contundente, sería la pura y simple derrota de los que aún sigan leales a los Kirchner en las elecciones parlamentarias de octubre. Si se toma en cuenta que la pareja gobernante sólo cuenta por ahora con alrededor de un 28 por ciento de opinión positiva, este escenario se vería bloqueado únicamente si la oposición, que no necesitará estar totalmente unida en octubre para derrotarla, se fragmentara hasta el extremo de una verdadera pulverización, lo cual no parece probable. Si el triunfo electoral del "antikircherismo" se concretara entonces en octubre, y si como consecuencia de él los Kirchner perdieran el control del Congreso, gobernar sin él les sería extremadamente difícil mientras la figura del vicepresidente Cobos crecería más aún.
Pero ninguna de las variaciones que hemos enumerado hasta ahora agotaría las posibles interpretaciones de la palabra "poskirchnerismo" porque ella puede significar, a pesar de los Kirchner y más allá de ellos, nada menos que la refundación de la república democrática, dialoguista y honesta que aún nos debemos.
*FUENTE: lanacion.com – 31/12/2008