Cargando
ATENCIÓN:
Estamos Rediseñando la estructura y estética de ChacoMundo. Sepan disculpar algunos atrasos en la actualización de la página.
Gracias.
La gente de ChacoMundo
Portada Opiniones Provinciales Nacionales El Mundo Generales Contacto
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Actualidad Informativa

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 3 de junio de 2008

Drogas y Demás adicciones (Segunda Parte) : El Alcoholismo. Lo que debemos saber


Por el Dr. Marcos Daniel Zeniquel
e-mail:drmarcoszeniquel@hotmail.com.
Celular: 3722 – 15 51 47 40.


Hoy en día ya nadie piensa que el problema del alcohol se reduce al alcoholismo en la acepción médica estricta de este término, que se aplica solo a los casos avanzados de intoxicación alcohólica crónica. Más que del alcoholismo en ese sentido, hay que ocuparse de los múltiples problemas relacionados con el alcohol, sean cuales sean sus características o su gravedad: los problemas que influyen en la capacidad de trabajo, en la armonía de la familia o en la salud de los niños; los que ponen en peligro la vida de los usuarios de las rutas y calles de las ciudades, los que impulsan a la delincuencia o a la violencia y los que pueden llegar a conocimiento del médico por medio de los servicios primarios de salud, de los centros de primeros auxilios o de los hospitales.




El alcoholismo es el consumo exagerado de alcohol, que ocasiona al bebedor problemas físicos, mentales, emocionales, laborales, familiares, económicos y sociales
El consumo de alcohol hoy en día lo consideramos una práctica desafortunadamente “socialmente aceptable”, el consumo de alcohol aumenta de manera constante, sobre todo entre los jóvenes. El alcoholismo puede originarse debido a varios factores, entre los cuales figuran: una personalidad predisponente, inmadurez o incapacidad de relacionarse, presión social, estrés, etc.
¿Qué es una borrachera?
El consumo agudo de alcohol produce un estado corporal que se define vulgarmente como borrachera. En esta se ven implicados los principales órganos corporales, entre ellos el cerebro que resulta intoxicado por el alcohol, de ahí que la persona borracha muestre su torpeza mental y su poca capacidad para mantenerse en pie. El estómago resulta agredido y tiende a expulsar lo que se ha ingerido, de ahí que los vómitos sean una de las principales manifestaciones de la borrachera. Hay una disminución del ritmo cardíaco y un enfriamiento del interior del organismo, aunque exteriormente se produzca una subida. Si se bebe en cantidad exagerada incluso se puede producir un coma etílico.
Principales síntomas:
Agresividad o melancolía. Alegría desmesurada o llanto.
Tendencia a insultar o vociferar.
Balbuceo. Torpeza en los miembros.
Problemas de concentración.
Aparente pérdida de la razón con posibles conductas violentas.
Sueño muy profundo.
Las borracheras no producen ningún beneficio al organismo. Incluso si son ocasionales las borracheras pueden producir graves trastornos al organismo. Muchas inflamaciones del páncreas se producen después de ella y una borrachera aislada es incluso capaz de producir enfermedades del corazón.
¿Qué es la resaca?
Dolor de cabeza, dolor de estómago y acidez, náuseas, vómitos, necesidad de orinar en gran cantidad, sensación total de cuerpo dolorido.
¿Qué es el alcoholismo?
La situación anterior no puede considerarse alcoholismo, aunque las personas alcohólicas se emborrachan. El consumo frecuente de alcohol conlleva a una manera de drogadicción conocida como alcoholismo. El alcohólico tiene necesidad de beber porque ha desarrollado el fenómeno de adicción al alcohol. Es dependiente de esta droga y siente, que el sentido de su vida gira a su alrededor (alcohol).
El alcohólico necesita beber constantemente. Cuando no lo hace experimenta el síndrome de abstinencia en el que su cuerpo sufre una serie de trastornos físicos adversos: el pulso se acelera, empieza a sudar mucho, se siente inquieto, experimenta desasosiego, pueden aparecerle temblores, vómitos, alucinaciones en la mente, falta de apetito, etc. La persona alcohólica no puede abandonar la droga de golpe, necesita un tratamiento médico y psicológico. De lo contrario puede experimentar un trastorno médico conocido como “Delirium Tremens”, que es la forma más grave de abstinencia a una droga. Curiosamente, el alcohol, siendo una droga legal, muestra un síndrome de abstinencia más peligroso de todos, superior a otras drogas ilegalizadas como la heroína.
Existe la creencia popular que las bebidas alcohólicas animan a los individuos a mantener unas mejores relaciones sexuales. Lo cierto es que esta sustancia deprime el sistema nervioso central lo que puede conllevar problemas de erección e impedir unas relaciones sexuales adecuadas. Otra creencia falsa es aquella que considera que el alcohol aumenta la seguridad personal y la capacidad para realizar tareas. El alcohol, por ser uno de los mejores depresores, disminuye la viveza del sistema nervioso, entumece al individuo y lo hace más lento en el trabajo y en sus reacciones personales. Beber cuando se conduce o se trabaja constituye un error que puede tener fatales consecuencias.
Las mujeres aguantan el alcohol mucho menos que los hombres. La razón se encuentra en que tienen un hígado más pequeño y más grasa corporal.
Beber todos los días, aunque sea moderadamente no resulta recomendable.
Alcoholemia:
Es la cantidad de alcohol que hay en la sangre después de haber ingerido alguna bebida alcohólica. Es medida como una concentración o relación entre el alcohol y la sangre. La tasa de alcoholemia o concentración de alcohol en sangre, es el número de gramos de alcohol que se contiene en un litro de sangre.
¿Nos afecta a todos por igual?
“No”, a igual cantidad de alcohol ingerido, los efectos varían en función a:
Contextura física, edad, sexo (hombre o mujer), bebedores habituales, el tipo de bebida (graduación, gasificación, temperatura), actividad física realizada tras el consumo (baile, ejercicios), cantidad, tiempo en que tardó en consumirse, haber ingerido alimentos previamente o juntos.
El alcohol constituye la droga social más utilizada. Su uso se fomenta en la sociedad continuamente. Aparece publicitado en la televisión, relacionado con un modo de vida más libre y feliz. Es habitual tomar alcohol en los momentos importantes de la vida, durante las celebraciones más destacadas del año, etc. Todo ello hace que el individuo se sienta atraído hacia esa droga. Para no ser diferente de los demás, puede tener la necesidad de beber. Es paradójico como una de las peores drogas que existen están tan valoradas socialmente.
La persona enferma (alcohólica) nunca admite su dependencia, más aún, reacciona negativamente ante posibles comentarios sobre su afición a la bebida.
La medicina dispone de una serie de pruebas para determinar el grado de dependencia al alcohol que se basa en tests de conducta y en análisis médicos sobre en los efectos que este tiene sobre el organismo (niveles de transaminasas en la sangre, tamaño de los glóbulos rojos, etc.)
Consecuencias del alcoholismo:
Daños en el hígado: el hígado es uno de los órganos más afectados por el consumo constante de alcohol, dado que es el encargado de limpiar esta toxina de la sangre. Varía desde una inflamación hasta lo mas grave llamado cirrosis.
Daños en el páncreas.
Hipertensión: el alcohol aumenta la presión arterial.
Depresión: el alcohólico se aisla del entorno social, se vuelve solitario.
Problemas digestivos: es uno de los principales irritantes del aparato digestivo (acidez, vómitos, y a veces , úlceras con sangrado).
Aumento de cánceres digestivos: boca, esófago, estómago o el colon.
Problemas sexuales: problemas de erección en el hombre y alteraciones de la menstruación en las mujeres.
Daños en el feto: el recién nacido presenta problemas de conducta y de capacidad mental.
Daños en el sistema nervioso: temblores, falta de coordinación o problemas de memoria.
Problemas alimentarios: el abuso de alcohol diminuye la absorción de muchas vitaminas y minerales, por lo que el cuerpo se resiente, se debilita y tiene más facilidades de contraer infecciones y enfermedades.
No mezcle medicamentos con alcohol pues este complica (inhibe o potencia) los efectos de los medicamentos.
Problemas psíquicos y sociales: tiende a convertirse en una persona solitaria a la que no le gusta que le repriman su conducta. Entra en una fase de depresión permanente. Es desconfiado, muchas veces porque no se acuerda de lo que hizo, lo que le dijeron o hicieron los demás. No rinde en el trabajo, es rechazado por los demás por resultar molesto y descuidado en su aseo e higiene personal y no mostrar un diálogo coherente ni razonable.
La persona alcohólica tiene también mala relación con su familia. Abandona las obligaciones de la casa. Suele ser agresivo con los parientes o familiares. Además de desconfiado, suele ser muy celoso con su pareja y violento con sus propios hijos de los cuales se desentiende. “El alcoholismo constituye uno de los principales motivos de ruptura entre las parejas”; y lo aún más tristemente cierto son los accidentes automovilísticos en estado de embriaguez. Se piensa que hasta un 50% de los accidentes responden a este problema. En este sentido, “el alcohol multiplica los riesgos de un accidente en un 100%”. Por lo menos es para pensarlo....¿No?