Por Ángela Mabel González Candia
Profesora del Nivel Inicial.
Matricula Prof 5093
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Técnica Social
Matricula Prof 148.676
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En nuestra provincia, es moneda corriente los distintos modos de infracción a las normas de tránsito, ocupando el Chaco los primeros puestos en el ranking nacional, cifra que va en aumento. La seguridad vial es un problema complejo, que involucra a todos.
En efecto, es fácil observar las más variadas maneras de infligir la ley que tienen muchos , con distintos tipos de vehículos, aunque –especialmente- pareciera que sobresalen los conductores de bicicletas, motos de diferentes cilindradas (quienes muchas veces se comportan como verdaderos “suicidas sobre rueda”); y –en los barrios- se ve “además” a los remises y algunas líneas de colectivo.
A los ciclistas, por ejemplo, se los puede ver por calles y avenidas, hasta en números de cuatro o cinco, que se desplazan en forma “paralela”, ocupando totalmente la arteria impidiendo que otro vehículo pueda avanzar.
Muchos remiseros y colectiveros, en ocasiones con móviles en pésimas condiciones, demuestran total indiferencia por la “vida” de los demás: a veces arrancan “antes” de que el pasajero esté ubicado, paran en cualquier parte, incluso a mitad de una curva....
Esto, por supuesto, representa un alto grado de la “irresponsabilidad” y civil y ciudadana y, además, de algún modo constituye una falta de respeto para con el resto de la sociedad.
Tanto es así que, en ocasiones “lo insólito” es encontrarse con alguien que no cruce un semáforo en rojo, o que no circule a altas velocidades, o que no vayan en contramano, o que use el casco reglamentario.
Por otra parte y en este contexto, también hay que tener en cuenta a los “peatones”. Es increíble observar la tranquilidad con la que cruzan por cualquier lado, a mitad de cuadra, mirando a veces “en sentido contrario” a la dirección de circulación de los vehículos. En los barrios, además, se puede observar cómo en lugar de caminar por las veredas se desplazan por las calles, con criaturas, changuitos con bebes , niños que van jugando, corriendo de un lado al otro, en compañía se sus mascotas....
Y así, parece que ya nos resulta absolutamente “normal” ciertas situaciones:
* Cruzar el semáforo en rojo.
* Acelerar cuando el semáforo da en amarillo.
* Girar a la izquierda sobre las avenidas.
* Adelantarse por la derecha.
* Hablar desde teléfonos celulares mientras van conduciendo.
* Escribir mensajes de texto mientras van conduciendo; cualquiera sea el tipo vehículo :colectivos, autos, motos o bicicletas.
* Menores al volante haciendo picadas y con el estéreo a todo volumen.
* Señales de tránsito ausentes o en pésimo estado...etc... etc.
En fin... quedan en claro varias cosas: la “falta de educación vial”, “el efectivo y necesario control en las calles por partes de las autoridades”, la “carencia de una conciencia ciudadana”, la “escasa” valoración por la vida humana....
“Argentina ostenta, lamentablemente, una de la más alta tasas de accidentes, provocados por el tránsito, del mundo. Esto se traduce en una luctuosa cifra de mutilados, tullidos y fallecidos con su secuela de familias destruidas por los daños físicos, afectivos, emocionales, psíquicos y económicos.
Según la Asociación Civil Luchemos por la Vida, la cifra de muertos en accidentes de tránsito durante el año 2004 se elevaba a 7137, cifra que incluye a los fallecidos dentro de los treinta días posteriores.
La misma entidad, señalaba, en base a datos referidos al año 2001, que además de haber fallecido unas 20 personas por día, resultaron más de 120.000 heridos anuales de distinto grado, así como cuantiosas pérdidas materiales, que se estimaron en unos 10.000 millones de dólares. Una verdadera pandemia.” (http://www.asistenciaya.com/)
Hoy, esta cifra ha crecido en forma exponencial.
Por esto, leyendo estos datos tan alarmantes, sería interesante hacer una introspección, tomar en serio esta problemática que tantas vidas cobra, cambiar la actitud tanto en lo individual como en lo social, pero también con el necesario acompañamiento de las autoridades pertinentes, no sólo con leyes sino además con efectivo control en las calles.
En efecto, es fácil observar las más variadas maneras de infligir la ley que tienen muchos , con distintos tipos de vehículos, aunque –especialmente- pareciera que sobresalen los conductores de bicicletas, motos de diferentes cilindradas (quienes muchas veces se comportan como verdaderos “suicidas sobre rueda”); y –en los barrios- se ve “además” a los remises y algunas líneas de colectivo.
A los ciclistas, por ejemplo, se los puede ver por calles y avenidas, hasta en números de cuatro o cinco, que se desplazan en forma “paralela”, ocupando totalmente la arteria impidiendo que otro vehículo pueda avanzar.
Muchos remiseros y colectiveros, en ocasiones con móviles en pésimas condiciones, demuestran total indiferencia por la “vida” de los demás: a veces arrancan “antes” de que el pasajero esté ubicado, paran en cualquier parte, incluso a mitad de una curva....
Esto, por supuesto, representa un alto grado de la “irresponsabilidad” y civil y ciudadana y, además, de algún modo constituye una falta de respeto para con el resto de la sociedad.
Tanto es así que, en ocasiones “lo insólito” es encontrarse con alguien que no cruce un semáforo en rojo, o que no circule a altas velocidades, o que no vayan en contramano, o que use el casco reglamentario.
Por otra parte y en este contexto, también hay que tener en cuenta a los “peatones”. Es increíble observar la tranquilidad con la que cruzan por cualquier lado, a mitad de cuadra, mirando a veces “en sentido contrario” a la dirección de circulación de los vehículos. En los barrios, además, se puede observar cómo en lugar de caminar por las veredas se desplazan por las calles, con criaturas, changuitos con bebes , niños que van jugando, corriendo de un lado al otro, en compañía se sus mascotas....
Y así, parece que ya nos resulta absolutamente “normal” ciertas situaciones:
* Cruzar el semáforo en rojo.
* Acelerar cuando el semáforo da en amarillo.
* Girar a la izquierda sobre las avenidas.
* Adelantarse por la derecha.
* Hablar desde teléfonos celulares mientras van conduciendo.
* Escribir mensajes de texto mientras van conduciendo; cualquiera sea el tipo vehículo :colectivos, autos, motos o bicicletas.
* Menores al volante haciendo picadas y con el estéreo a todo volumen.
* Señales de tránsito ausentes o en pésimo estado...etc... etc.
En fin... quedan en claro varias cosas: la “falta de educación vial”, “el efectivo y necesario control en las calles por partes de las autoridades”, la “carencia de una conciencia ciudadana”, la “escasa” valoración por la vida humana....
“Argentina ostenta, lamentablemente, una de la más alta tasas de accidentes, provocados por el tránsito, del mundo. Esto se traduce en una luctuosa cifra de mutilados, tullidos y fallecidos con su secuela de familias destruidas por los daños físicos, afectivos, emocionales, psíquicos y económicos.
Según la Asociación Civil Luchemos por la Vida, la cifra de muertos en accidentes de tránsito durante el año 2004 se elevaba a 7137, cifra que incluye a los fallecidos dentro de los treinta días posteriores.
La misma entidad, señalaba, en base a datos referidos al año 2001, que además de haber fallecido unas 20 personas por día, resultaron más de 120.000 heridos anuales de distinto grado, así como cuantiosas pérdidas materiales, que se estimaron en unos 10.000 millones de dólares. Una verdadera pandemia.” (http://www.asistenciaya.com/)
Hoy, esta cifra ha crecido en forma exponencial.
Por esto, leyendo estos datos tan alarmantes, sería interesante hacer una introspección, tomar en serio esta problemática que tantas vidas cobra, cambiar la actitud tanto en lo individual como en lo social, pero también con el necesario acompañamiento de las autoridades pertinentes, no sólo con leyes sino además con efectivo control en las calles.
