Por Francisco Jueguen*
Caen los ingresos por la menor actividad económica, suben los gastos por mayores tarifas e impuestos, pero la Presidenta dijo que quienes puedan consumir y por miedo a perder el empleo no lo hagan terminarán por eso mismo desempleados, y pareció ordenar: argentinos, a las góndolas
La Presidenta tiene razón. Por lo menos, sus palabras demuestran una lógica implacable: es preciso que la gente consuma para generar más empleos. Pero su reclamo intenta camuflar la realidad. Paradójicamente, la mano del Gobierno, empujada por la crisis internacional, aparece como la principal culpable de achicar el bolsillo del consumidor.
El mundo es hoy hostil con la Argentina. Los compradores del exterior demandan menos, sobre todo commodities, lo que se traduce en un achicamiento de los ingresos para el país y las empresas nacionales. El problema ya no es que no alcance para consumir, sino que se multiplican las suspensiones y los despidos.
Hacia adentro, el Gobierno sólo piensa en mejorar el resultado fiscal para sostener el gasto de cara a las elecciones y eliminar la posibilidad de una ampliación del default. Prueba de ello son el extendido conflicto con el campo por las subas de retenciones; la ley de blanqueo de capitales, aprobada recientemente en el Congreso, y la confiscación de los ahorros y aportes al sistema privado de jubilaciones y pensiones.
Cristina Kirchner exige a los argentinos volver a las góndolas para resguardar sus trabajos. Pero se hace más difícil consumir más en el país con la mayor inflación de América latina, detrás de Venezuela, o después de los compulsivos aumentos en electricidad, gas, transporte, expensas, peajes e impuestos, que recortan el salario real. No obstante, el principal déficit del consumidor argentino es hoy la confianza.
El margen de maniobra para atravesar la tormenta es acotado. Sin un fondo anticíclico ni buenas relaciones con Wall Street y con un superávit limitado por los fuertes vencimientos de deuda, sólo el aumento a jubilados, los sueldos mínimos y la prórroga de los descuentos de IVA para compras con tarjeta de débito apuntan a reactivar el consumo de los que menos tienen. La clase media desconfía de planes como el de la compra del primer 0 km, de, por lo menos, desprolija implementación.
"A los consumidores quiero decirles que aquel que pudiendo hacerlo tiene miedo a consumir porque «a ver si pierdo el trabajo», si no consume va a terminar perdiendo el trabajo", advirtió, severa, el miércoles último en Olivos la Presidenta durante un acto en el que reapareció después de una lipotimia que la sacó de la política durante siete días.
"El consejo de consumir más está probablemente inspirado en una visión de corte keynesiano en la que la industria local de bienes de consumo tiene, o podría llegar a tener, exceso de capacidad. Al aumentar su consumo, se pierden menos fuentes de trabajo. La lógica es perfecta", aclaró desde Nueva York el profesor de Economía, Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia Guillermo Calvo. Completó: "Es curioso que la Presidenta pida más consumo cuando se han empezado a aumentar las tarifas de los servicios públicos, lo que contrae aún más el ingreso de los consumidores".
Durante 2008 y 2009, según denunció el defensor del pueblo, hubo incrementos en la electricidad de más de 400%. Pero, además, subieron peajes (100%), transporte público (50%), las expensas (de entre $ 50 a $ 99) y aumentará el gas (en algunos hogares será superior al 260%). Es probable también un alza de un 10% en las prepagas entre febrero y abril, y un nuevo aumento en las cuotas de los colegios privados.
"Si hay algo contradictorio con las declaraciones de la Presidenta son las recientes medidas que han dispuesto en relación con los aumentos de los servicios públicos", esgrimió el titular de Defensa de Usuarios y Consumidores. "Ningún salario de ningún trabajador, profesional o empleado ha crecido en la misma proporción. Este tarifazo es un disparate", denunció.
No obstante, el ex economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó que el principal problema es el "importante" deterioro en el precio de las exportaciones. "Eso se traduce en un menor ingreso para el país, lo que lleva a una contracción del consumo", explicó.
A los menores precios de los productos agrícolas, la principal exportación argentina, se suman las retenciones y ahora la sequía más importante en 70 años, que complica la cosecha. A fines del año pasado, los valores de los granos bajaron más del 50% y luego rebotaron casi un 30 por ciento.
"Mantener el consumo alto, en esas circunstancias, puede generar una situación insostenible que requiera, por ejemplo, un aumento del endeudamiento de las familias, precisamente en un momento en que el crédito a nivel mundial se está contrayendo", agregó el economista que criticó al Gobierno que, por no tener un fondo anticíclico, no podrá aumentar el gasto público o los programas sociales.
La orientación de las políticas es la crítica desde la izquierda. "Me parece que la lógica oficial transita el terreno de la más absoluta irrealidad", subrayó el economista Claudio Lozano. "Llama a los sectores altos y medios a que no restrinjan el consumo, pero poco se han ocupado de los sectores más postergados", agregó.
El diputado denunció que el Gobierno está focalizando todos sus recursos, incluso luego de la estatización de las AFJP, a mantener los pagos de la deuda pública y no tiene margen para hacer política fiscal.
Para Lozano, es preciso lanzar una asignación universal por hijo, la actualización de los haberes jubilatorios y evitar los despidos. "Hay que transformar a los 13 millones de pobres en consumidores. Este debería ser el objetivo del Gobierno y no seguir pendiente de la mejora de las ventas de los autos 0 km", ironizó.
La actividad económica se desaceleró durante 2008, el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 6,4% afirman desde la consultora Prefinex. Pero el consumo comenzó a frenarse a mediados de año. La inflación no oficial, que llegaba al 20% anual y el paro del campo, restringían las compras de los argentinos y recortaban la recaudación.
Crisis y frenazo
Más tarde, con la crisis internacional en puerta, el efecto fue el contrario. La caída del consumo se dio por el frenazo económico y una crisis de expectativas, que retrajo la inflación real hasta acercarla a los números oficiales (7,2%, en 2008).
"Luego de dos meses prometedores, comienzan a impactar en la economía una serie de shocks que nos depositan en el actual contexto pesimista", indicaron desde Prefinex. "El conflicto con el campo fue el más importante de estos eventos porque que sería el encono perfecto de lo que vendría después: la profundización de la crisis financiera y la estatización del sistema de jubilaciones dieron el golpe de gracia a la confianza y a la producción", agregaron. Suman, como consecuencia, la fuga de capitales que durante el año pasado llegó a US$ 22.000 millones.
Las previsiones para 2009 son pesimistas en lo que respecta al consumo. "La demanda privada se desacelerará como consecuencia de un deterioro importante de la confianza y la inevitable ralentización del gasto público, fruto de una merma significativa de los recursos por la caída de los precios de las commodities".
El panorama es compartido. Rodrigo Pena de la consultora Labour, Capital, Growth (LCG) estimó que cualquier indicador para explicar el consumo del último trimestre del año muestra una fuerte caída en términos interanuales, salvo el que mide las ventas en supermercados. El economista engloba los malos datos de las ventas en los shoppings, el IVA, las ventas de autos, el consumo de gasoil y la caída de las expectativas de los consumidores medida por la Universidad Di Tella, que en diciembre cayeron un 23%.
"Todo el nivel de consumo del ultimo trimestre es malo y el arrastre para 2009 va a ser muy bajo, del 1%", pronosticó el economista de la consultora fundada por el ex ministro de Economía Martín Lousteau. Además señaló que los factores que frenaron al consumo, "la falta de crédito y la masa salarial real", no reaccionarán, ya que la inflación estará por arriba de los sueldos y el mercado financiero no encontrará aún su recuperación.
Frazada corta
"Si el Gobierno tuviera poder de fuego suficiente debería impulsar el consumo en los sectores más desprotegidos ante la crisis. Pero hoy la frazada es corta. No hay márgenes para una política fiscal, monetaria o cambiaria", describió el economista, que apoyó la suba a los jubilados y los sueldos mínimos, pero que criticó el alza de tarifas de los servicios públicos en este contexto.
"El principal problema es la incertidumbre, en parte doméstica y en parte por el shock externo. Tiene razón la Presidenta en querer reactivar el consumo. Pero es fundamental mejorar la confianza", sentenció el analista de Eurasia Group Daniel Kerner. Y aunque dijo que el Gobierno se ha mostrado activo frente a la crisis, en relación a otros países de América latina, explicó que los planes para comprar autos o electrodomésticos "no parecen haber tenido mucho resultado".
"Lo más importante es ordenar las variables macroeconómicas. Brindar confianza y mejorar las condiciones del campo, el sector más dinámico. Son cuestiones de largo plazo. El tema es que activar el consumo es lo que más impacta en el corto plazo y éste es un año de elecciones", dijo Kerner.
Las consultoras especializadas no tienen duda. Pese a que 2008 muestra una clara desaceleración en los últimos meses, el consumo todavía es mucho mayor a los peores momentos de 2002. Para ver qué ocurre en 2009, habrá que esperar hasta marzo.
"El consumo masivo -alimentos, bebidas, limpieza, y cosmética- creció un 5,6% en volumen en 2008", relató Guillermo Oliveto, presidente de CCR. "No fue un año malo porque la proyección era de un 5,5%, pero sí muestra una desaceleración con respecto a las tasas de crecimiento que registraba 2007 en la medida interanual (8,3%).
"Igualmente, queda la sensación de que fue un año difícil y que fue salvado de algún modo por las promociones en la segunda quincena de diciembre", afirmó. "Lo que ocurrió es que empezó creciendo al 9% y terminó al 3%."
Para Oliveto, ahora la clave está en qué pasará a partir de marzo por las subas de los servicios que impactarán en la clase media (colegios y prepagas, por ejemplo). "La gente está mirando, aprovechando oportunidades. Todo dependerá de lo que ocurra con el empleo", estimó, y comentó que aún si el consumo creciera un 0% en 2009, sería de todas formas un 53% más alto en volumen que en 2002.
José Luis Grandi, presidente de Home Research, tampoco cree que 2008 haya sido malo, aunque coincide con su colega en que ahora habrá que esperar. "En consumo masivo, antes de perder volumen se empieza a notar que la gente se va a segundas marcas. Este tema está incipiente. En tanto, en bienes durables [como los autos] la gente está esperando un poco a ver qué pasa", argumentó el experto, que calificó de "cosméticas" las medidas lanzadas por la Presidenta.
Grandi señaló que, en volumen, la clase más baja es la que más consume, pero que en general, "en todos los vaivenes", la clase media es la más afectada, mientras la alta no sufre demasiados problemas. Las subas de los servicios, dice, afectarán a los segmentos intermedios, lo mismo que la falta de crédito.
"Octubre fue el mes de inflexión", indicó Silvina Alva, directora de Desarrollo Comercial de LatinPanel. "Allí también las expectativas [las miden con una encuesta elaborada por la UCA y Gallup] fueron malas. En noviembre, los datos se alinearon con los del año pasado", dijo. Para ella también, "la clase media será las más afectada con las subas en los servicios".
"Lo que sí puede confirmarse es que durante todo 2008 el consumo estuvo mucho más sensible frente a las expectativas. Lo que pase con ellas este año dependerá de si la gente sigue o no con trabajo, de cómo evolucionen los salarios y los aumentos de tarifas", cerró la especialista.
*FUENTE: lanacion.com – 18/01/2009
Caen los ingresos por la menor actividad económica, suben los gastos por mayores tarifas e impuestos, pero la Presidenta dijo que quienes puedan consumir y por miedo a perder el empleo no lo hagan terminarán por eso mismo desempleados, y pareció ordenar: argentinos, a las góndolas
La Presidenta tiene razón. Por lo menos, sus palabras demuestran una lógica implacable: es preciso que la gente consuma para generar más empleos. Pero su reclamo intenta camuflar la realidad. Paradójicamente, la mano del Gobierno, empujada por la crisis internacional, aparece como la principal culpable de achicar el bolsillo del consumidor.
El mundo es hoy hostil con la Argentina. Los compradores del exterior demandan menos, sobre todo commodities, lo que se traduce en un achicamiento de los ingresos para el país y las empresas nacionales. El problema ya no es que no alcance para consumir, sino que se multiplican las suspensiones y los despidos.
Hacia adentro, el Gobierno sólo piensa en mejorar el resultado fiscal para sostener el gasto de cara a las elecciones y eliminar la posibilidad de una ampliación del default. Prueba de ello son el extendido conflicto con el campo por las subas de retenciones; la ley de blanqueo de capitales, aprobada recientemente en el Congreso, y la confiscación de los ahorros y aportes al sistema privado de jubilaciones y pensiones.
Cristina Kirchner exige a los argentinos volver a las góndolas para resguardar sus trabajos. Pero se hace más difícil consumir más en el país con la mayor inflación de América latina, detrás de Venezuela, o después de los compulsivos aumentos en electricidad, gas, transporte, expensas, peajes e impuestos, que recortan el salario real. No obstante, el principal déficit del consumidor argentino es hoy la confianza.
El margen de maniobra para atravesar la tormenta es acotado. Sin un fondo anticíclico ni buenas relaciones con Wall Street y con un superávit limitado por los fuertes vencimientos de deuda, sólo el aumento a jubilados, los sueldos mínimos y la prórroga de los descuentos de IVA para compras con tarjeta de débito apuntan a reactivar el consumo de los que menos tienen. La clase media desconfía de planes como el de la compra del primer 0 km, de, por lo menos, desprolija implementación.
"A los consumidores quiero decirles que aquel que pudiendo hacerlo tiene miedo a consumir porque «a ver si pierdo el trabajo», si no consume va a terminar perdiendo el trabajo", advirtió, severa, el miércoles último en Olivos la Presidenta durante un acto en el que reapareció después de una lipotimia que la sacó de la política durante siete días.
"El consejo de consumir más está probablemente inspirado en una visión de corte keynesiano en la que la industria local de bienes de consumo tiene, o podría llegar a tener, exceso de capacidad. Al aumentar su consumo, se pierden menos fuentes de trabajo. La lógica es perfecta", aclaró desde Nueva York el profesor de Economía, Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia Guillermo Calvo. Completó: "Es curioso que la Presidenta pida más consumo cuando se han empezado a aumentar las tarifas de los servicios públicos, lo que contrae aún más el ingreso de los consumidores".
Durante 2008 y 2009, según denunció el defensor del pueblo, hubo incrementos en la electricidad de más de 400%. Pero, además, subieron peajes (100%), transporte público (50%), las expensas (de entre $ 50 a $ 99) y aumentará el gas (en algunos hogares será superior al 260%). Es probable también un alza de un 10% en las prepagas entre febrero y abril, y un nuevo aumento en las cuotas de los colegios privados.
"Si hay algo contradictorio con las declaraciones de la Presidenta son las recientes medidas que han dispuesto en relación con los aumentos de los servicios públicos", esgrimió el titular de Defensa de Usuarios y Consumidores. "Ningún salario de ningún trabajador, profesional o empleado ha crecido en la misma proporción. Este tarifazo es un disparate", denunció.
No obstante, el ex economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó que el principal problema es el "importante" deterioro en el precio de las exportaciones. "Eso se traduce en un menor ingreso para el país, lo que lleva a una contracción del consumo", explicó.
A los menores precios de los productos agrícolas, la principal exportación argentina, se suman las retenciones y ahora la sequía más importante en 70 años, que complica la cosecha. A fines del año pasado, los valores de los granos bajaron más del 50% y luego rebotaron casi un 30 por ciento.
"Mantener el consumo alto, en esas circunstancias, puede generar una situación insostenible que requiera, por ejemplo, un aumento del endeudamiento de las familias, precisamente en un momento en que el crédito a nivel mundial se está contrayendo", agregó el economista que criticó al Gobierno que, por no tener un fondo anticíclico, no podrá aumentar el gasto público o los programas sociales.
La orientación de las políticas es la crítica desde la izquierda. "Me parece que la lógica oficial transita el terreno de la más absoluta irrealidad", subrayó el economista Claudio Lozano. "Llama a los sectores altos y medios a que no restrinjan el consumo, pero poco se han ocupado de los sectores más postergados", agregó.
El diputado denunció que el Gobierno está focalizando todos sus recursos, incluso luego de la estatización de las AFJP, a mantener los pagos de la deuda pública y no tiene margen para hacer política fiscal.
Para Lozano, es preciso lanzar una asignación universal por hijo, la actualización de los haberes jubilatorios y evitar los despidos. "Hay que transformar a los 13 millones de pobres en consumidores. Este debería ser el objetivo del Gobierno y no seguir pendiente de la mejora de las ventas de los autos 0 km", ironizó.
La actividad económica se desaceleró durante 2008, el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 6,4% afirman desde la consultora Prefinex. Pero el consumo comenzó a frenarse a mediados de año. La inflación no oficial, que llegaba al 20% anual y el paro del campo, restringían las compras de los argentinos y recortaban la recaudación.
Crisis y frenazo
Más tarde, con la crisis internacional en puerta, el efecto fue el contrario. La caída del consumo se dio por el frenazo económico y una crisis de expectativas, que retrajo la inflación real hasta acercarla a los números oficiales (7,2%, en 2008).
"Luego de dos meses prometedores, comienzan a impactar en la economía una serie de shocks que nos depositan en el actual contexto pesimista", indicaron desde Prefinex. "El conflicto con el campo fue el más importante de estos eventos porque que sería el encono perfecto de lo que vendría después: la profundización de la crisis financiera y la estatización del sistema de jubilaciones dieron el golpe de gracia a la confianza y a la producción", agregaron. Suman, como consecuencia, la fuga de capitales que durante el año pasado llegó a US$ 22.000 millones.
Las previsiones para 2009 son pesimistas en lo que respecta al consumo. "La demanda privada se desacelerará como consecuencia de un deterioro importante de la confianza y la inevitable ralentización del gasto público, fruto de una merma significativa de los recursos por la caída de los precios de las commodities".
El panorama es compartido. Rodrigo Pena de la consultora Labour, Capital, Growth (LCG) estimó que cualquier indicador para explicar el consumo del último trimestre del año muestra una fuerte caída en términos interanuales, salvo el que mide las ventas en supermercados. El economista engloba los malos datos de las ventas en los shoppings, el IVA, las ventas de autos, el consumo de gasoil y la caída de las expectativas de los consumidores medida por la Universidad Di Tella, que en diciembre cayeron un 23%.
"Todo el nivel de consumo del ultimo trimestre es malo y el arrastre para 2009 va a ser muy bajo, del 1%", pronosticó el economista de la consultora fundada por el ex ministro de Economía Martín Lousteau. Además señaló que los factores que frenaron al consumo, "la falta de crédito y la masa salarial real", no reaccionarán, ya que la inflación estará por arriba de los sueldos y el mercado financiero no encontrará aún su recuperación.
Frazada corta
"Si el Gobierno tuviera poder de fuego suficiente debería impulsar el consumo en los sectores más desprotegidos ante la crisis. Pero hoy la frazada es corta. No hay márgenes para una política fiscal, monetaria o cambiaria", describió el economista, que apoyó la suba a los jubilados y los sueldos mínimos, pero que criticó el alza de tarifas de los servicios públicos en este contexto.
"El principal problema es la incertidumbre, en parte doméstica y en parte por el shock externo. Tiene razón la Presidenta en querer reactivar el consumo. Pero es fundamental mejorar la confianza", sentenció el analista de Eurasia Group Daniel Kerner. Y aunque dijo que el Gobierno se ha mostrado activo frente a la crisis, en relación a otros países de América latina, explicó que los planes para comprar autos o electrodomésticos "no parecen haber tenido mucho resultado".
"Lo más importante es ordenar las variables macroeconómicas. Brindar confianza y mejorar las condiciones del campo, el sector más dinámico. Son cuestiones de largo plazo. El tema es que activar el consumo es lo que más impacta en el corto plazo y éste es un año de elecciones", dijo Kerner.
Las consultoras especializadas no tienen duda. Pese a que 2008 muestra una clara desaceleración en los últimos meses, el consumo todavía es mucho mayor a los peores momentos de 2002. Para ver qué ocurre en 2009, habrá que esperar hasta marzo.
"El consumo masivo -alimentos, bebidas, limpieza, y cosmética- creció un 5,6% en volumen en 2008", relató Guillermo Oliveto, presidente de CCR. "No fue un año malo porque la proyección era de un 5,5%, pero sí muestra una desaceleración con respecto a las tasas de crecimiento que registraba 2007 en la medida interanual (8,3%).
"Igualmente, queda la sensación de que fue un año difícil y que fue salvado de algún modo por las promociones en la segunda quincena de diciembre", afirmó. "Lo que ocurrió es que empezó creciendo al 9% y terminó al 3%."
Para Oliveto, ahora la clave está en qué pasará a partir de marzo por las subas de los servicios que impactarán en la clase media (colegios y prepagas, por ejemplo). "La gente está mirando, aprovechando oportunidades. Todo dependerá de lo que ocurra con el empleo", estimó, y comentó que aún si el consumo creciera un 0% en 2009, sería de todas formas un 53% más alto en volumen que en 2002.
José Luis Grandi, presidente de Home Research, tampoco cree que 2008 haya sido malo, aunque coincide con su colega en que ahora habrá que esperar. "En consumo masivo, antes de perder volumen se empieza a notar que la gente se va a segundas marcas. Este tema está incipiente. En tanto, en bienes durables [como los autos] la gente está esperando un poco a ver qué pasa", argumentó el experto, que calificó de "cosméticas" las medidas lanzadas por la Presidenta.
Grandi señaló que, en volumen, la clase más baja es la que más consume, pero que en general, "en todos los vaivenes", la clase media es la más afectada, mientras la alta no sufre demasiados problemas. Las subas de los servicios, dice, afectarán a los segmentos intermedios, lo mismo que la falta de crédito.
"Octubre fue el mes de inflexión", indicó Silvina Alva, directora de Desarrollo Comercial de LatinPanel. "Allí también las expectativas [las miden con una encuesta elaborada por la UCA y Gallup] fueron malas. En noviembre, los datos se alinearon con los del año pasado", dijo. Para ella también, "la clase media será las más afectada con las subas en los servicios".
"Lo que sí puede confirmarse es que durante todo 2008 el consumo estuvo mucho más sensible frente a las expectativas. Lo que pase con ellas este año dependerá de si la gente sigue o no con trabajo, de cómo evolucionen los salarios y los aumentos de tarifas", cerró la especialista.
*FUENTE: lanacion.com – 18/01/2009
