Por Walter Edgardo Eckart
En lo más profundo de nosotros, la "dignidad" es aquello que nos dice cuánto valemos y hasta dónde nos respetamos. Cuando atacan o vapulean este valor, y según la magnitud, a veces toleramos el agravio “temporalmente”, a lo mejor porque albergamos la esperanza de que quién nos ha herido recapacite, o porque vemos que fue una reacción irracional del momento; o por debilidad; o por cualquier otro motivo.
Pero hay ocasiones en las que defender la propia dignidad, tras una historia sistemática de ataques a la misma, se puede traducir, por ejemplo, en conceptos o conductas que dicen "¡Basta!". Y a veces esto resulta beneficioso; y otras no.
Tal vez con el Vicepresidente Cobos está pasando algo de esto, como -de hecho- está sucediendo también con otros dirigentes: de la oposición, del peronismo o incluso del propio kirchnerismo.
En efecto, las últimas declaraciones de Cobos, como Presidente temporal en ausencia de Cristina Kirchner, se las podría sintetizar asi: 1. La relación con el Ejecutivo Nacional esta “muerta”, según sus propias palabras; 2. No va a concurrir a su despacho en la Rosada (cosa que ya sucede desde el tiempo del voto no positivo); 3. No va a participar en la votación en el Senado por las AFJP; 4. No va a renunciar y buscará terminar su función pública en la vicepresidencia en en el 2011.....
¿El contexto?
En su primer día a cargo de la presidencia, Cobos fue invitado a la inauguración del observatorio Pierre Auger, en Mendoza; pero se encontró con que –sorpresivamente- el acto fue postergado por decisión del gobernador de Mendoza Celso Jaque (Kirchnerista), quien cambió el horario de la inauguración.
Más allá de las explicaciones formales; y más allá de los coincidentes problemas del Tango 03; y más allá de los “desplantes” reiterados de los Kirchner, después del voto “no positivo” de Cobos en el Senado en relación a la 125, (como risueñamente señalan algunos); y más allá de que cosas similares le puedan ocurrir –en un futuro no muy lejano- a los que se oponen ideológica o “afectivamente” a Néstor Kirchner, aún cuando estén enrolados en sus filas, una cosa parece clara: lo “anormal en el plano institucional” se ha vuelto moneda corriente.
Cualquiera puede ser “ultra peronista”, o “ultra radical”, o “ultra kirchnerista”, o lo que sea....
Pero, sea cual fuera el dirigente que se mire, seguramente siempre alguien podrá encontrar un lado oscuro o dudoso del mismo.
Sin embargo, tal pareciera, los tiempos actuales requieren de ciudadanos argentinos que sepan ir más allá de sus respectivos partidos, más allá de sus convicciones, y –finalmente- se animen a considerar el “dictamen” de sus respectivas conciencias: mirando al que no tiene trabajo, a los chicos que buscan comida en los basureros, a los que se auto proclaman “lideres sociales” y van en desmedro se sus representados, a los trabajadores cuya plata cada vez vale menos, al difícil acceso práctico al sistema de salud, a los que son víctimas de una verborragia mediática que aseguran que “todo está bien” .....
¿De que nos serviría esforzarnos en defender a “pobres ídolos de multitudes ”, ciertamente con pies de barro, si eso fuera en desmedro de nuestra Argentina, de nuestro trabajo, de nuestra salud, de nuestras familias, de nuestra dignidad, y de la de nuestros seres queridos, de la de los amigos que conocemos, y de la gente sencilla de nuestra patria ...?
Seamos peronistas, radicales, kirchneristas o lo que fuera....¿Tanta capacidad tenemos de ser ilusos?
Lo de Cobos, aun siendo “entendible” (en el marco de defender su propia dignidad), no por ello deja de ser peligroso. Es entendible que busque preservarse de situaciones que lo denigren como persona, por el hartazgo o por lo que fuera. Pero de ahí a prácticamente claudicar en la lucha por lo institucional, por lo democrático, y sólo limitarse a los deberes mínimos, no es más –pareciera- que echar nafta al fuego, no a los Kirchner, sino a nuestra propia tierra, y esto en el marco de una oposición que lo ha dejado solo.... a pesar de los “guiños” favorables de Alfonsin.
En lo más profundo de nosotros, la "dignidad" es aquello que nos dice cuánto valemos y hasta dónde nos respetamos. Cuando atacan o vapulean este valor, y según la magnitud, a veces toleramos el agravio “temporalmente”, a lo mejor porque albergamos la esperanza de que quién nos ha herido recapacite, o porque vemos que fue una reacción irracional del momento; o por debilidad; o por cualquier otro motivo.
Pero hay ocasiones en las que defender la propia dignidad, tras una historia sistemática de ataques a la misma, se puede traducir, por ejemplo, en conceptos o conductas que dicen "¡Basta!". Y a veces esto resulta beneficioso; y otras no.
Tal vez con el Vicepresidente Cobos está pasando algo de esto, como -de hecho- está sucediendo también con otros dirigentes: de la oposición, del peronismo o incluso del propio kirchnerismo.
En efecto, las últimas declaraciones de Cobos, como Presidente temporal en ausencia de Cristina Kirchner, se las podría sintetizar asi: 1. La relación con el Ejecutivo Nacional esta “muerta”, según sus propias palabras; 2. No va a concurrir a su despacho en la Rosada (cosa que ya sucede desde el tiempo del voto no positivo); 3. No va a participar en la votación en el Senado por las AFJP; 4. No va a renunciar y buscará terminar su función pública en la vicepresidencia en en el 2011.....
¿El contexto?
En su primer día a cargo de la presidencia, Cobos fue invitado a la inauguración del observatorio Pierre Auger, en Mendoza; pero se encontró con que –sorpresivamente- el acto fue postergado por decisión del gobernador de Mendoza Celso Jaque (Kirchnerista), quien cambió el horario de la inauguración.
Más allá de las explicaciones formales; y más allá de los coincidentes problemas del Tango 03; y más allá de los “desplantes” reiterados de los Kirchner, después del voto “no positivo” de Cobos en el Senado en relación a la 125, (como risueñamente señalan algunos); y más allá de que cosas similares le puedan ocurrir –en un futuro no muy lejano- a los que se oponen ideológica o “afectivamente” a Néstor Kirchner, aún cuando estén enrolados en sus filas, una cosa parece clara: lo “anormal en el plano institucional” se ha vuelto moneda corriente.
Cualquiera puede ser “ultra peronista”, o “ultra radical”, o “ultra kirchnerista”, o lo que sea....
Pero, sea cual fuera el dirigente que se mire, seguramente siempre alguien podrá encontrar un lado oscuro o dudoso del mismo.
Sin embargo, tal pareciera, los tiempos actuales requieren de ciudadanos argentinos que sepan ir más allá de sus respectivos partidos, más allá de sus convicciones, y –finalmente- se animen a considerar el “dictamen” de sus respectivas conciencias: mirando al que no tiene trabajo, a los chicos que buscan comida en los basureros, a los que se auto proclaman “lideres sociales” y van en desmedro se sus representados, a los trabajadores cuya plata cada vez vale menos, al difícil acceso práctico al sistema de salud, a los que son víctimas de una verborragia mediática que aseguran que “todo está bien” .....
¿De que nos serviría esforzarnos en defender a “pobres ídolos de multitudes ”, ciertamente con pies de barro, si eso fuera en desmedro de nuestra Argentina, de nuestro trabajo, de nuestra salud, de nuestras familias, de nuestra dignidad, y de la de nuestros seres queridos, de la de los amigos que conocemos, y de la gente sencilla de nuestra patria ...?
Seamos peronistas, radicales, kirchneristas o lo que fuera....¿Tanta capacidad tenemos de ser ilusos?
Lo de Cobos, aun siendo “entendible” (en el marco de defender su propia dignidad), no por ello deja de ser peligroso. Es entendible que busque preservarse de situaciones que lo denigren como persona, por el hartazgo o por lo que fuera. Pero de ahí a prácticamente claudicar en la lucha por lo institucional, por lo democrático, y sólo limitarse a los deberes mínimos, no es más –pareciera- que echar nafta al fuego, no a los Kirchner, sino a nuestra propia tierra, y esto en el marco de una oposición que lo ha dejado solo.... a pesar de los “guiños” favorables de Alfonsin.