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domingo, 26 de octubre de 2008

La reforma previsional recalentó la interna en el seno del oficialismo *


Para justificar lo apresurado de la medida, Kirchner dijo: “Esto se hacía así o no se podía hacer”. Ministros y legisladores K se quejaron de no haber sido consultados.
"¿Para qué mandé a Cristina ahí?". La frase de Néstor Kirchner, seca y directa, explica por qué el Gobierno anunció el fin de las AFJP así como lo hizo, de manera sorpresiva y sin consultas intersectoriales: “Esto se hacía así o no se podía hacer”, explicó durante una reunión en la Quinta de Olivos esta semana, según revelaron a Crítica de la Argentina funcionarios de primera línea.


Igual que durante la guerra gaucha, el santacruceño tomó el mando de las principales acciones del Gobierno. “¿Para qué mandé a Cristina ahí?”, le facturó a un ministro mientras veía por tevé, desde Olivos, el acto en la sede de la ANSES donde su titular, Amado Boudou, tomó la palabra durante más de 20 minutos y anunció que se terminaban las jubilaciones privadas dando todo tipo de argumentos: “Ella ya no tiene nada para decir”, se exaltó.

El problema, una vez más, es que desde el mismo Gabinete de la presidenta, Cristina Kirchner, surgen disidencias sobre los métodos de conducción de Néstor. El jefe de Gabinete, Sergio Massa, por ejemplo, estuvo en desacuerdo con cómo se anunció y se comunicó la medida, aunque él insistió en negarlo por todos los medios.

El titular del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, también se molestó porque la Casa Rosada no abrió las consultas en el sector financiero. El viernes circularon versiones de renuncia de esos dos funcionarios: el manual de las operaciones políticas dice que para que un rumor tenga impacto debe basarse en hechos concretos de la realidad. A pesar de las disidencias internas, Massa y Redrado, según pudo averiguar este diario, no tienen pensado renunciar.

El viernes, sin embargo, la versión de la partida de Redrado inquietó a los más importantes funcionarios del Gobierno. El titular del BCRA almorzaba con 15 banqueros en la sede de ADEBA, la asociación de bancos privados, cuando sonó el celular de Jorge Brito, del Macro. Era Massa. Quería hablar con Redrado, al que no había logrado ubicar en su teléfono personal: “Están diciendo que renunciaste”, lo saludó el jefe de Gabinete. “Yo estoy acá, hablando de las medidas con los banqueros”, lo tranquilizó el jefe del Central, según contó un testigo del diálogo.

Massa terminó así una semana distinta: como nunca antes en su gestión, se mantuvo alejado del contacto con los medios. Las disidencias internas, como ocurre siempre en la era K, no se harán públicas. Pero persisten en la intimidad del Gabinete.

“Néstor no escucha a nadie que no le que diga a todo que sí, no se le puede llevar una crítica porque te fulmina”, describió un secretario de Estado, con tono escéptico. Esa sensación es compartida por muchos funcionarios.

El martes, minutos después de terminado el acto del fin de las AFJP, en la ANSES, un grupo de ministros subió a la oficina de Boudou, en el quinto piso, con ventanales hacia la calle Maipú y decorada con sillones de cuero negro y metal.

Estaban Massa, el ministro de Economía, Carlos Fernández; el de Trabajo, Carlos Tomada, y el jefe de la AFIP, Claudio Moroni. “¿Están de acuerdo con lo que hicimos recién?”, preguntó en voz alta uno de los funcionarios presentes sin esperar respuestas de sus compañeros. “El Gobierno exageró la puesta en escena del acto: tendríamos que haber hecho algo más serio e informativo, sin bombos ni tanta movilización”, se autocriticó días después uno de los organizadores del evento, que pidió no ser identificado para evitar reproches de sus jefes, los Kirchner.

Néstor y Cristina, mientras tanto, preparan sus próximos movimientos. “Él está tranquilo. Juega contra los 30 actores de la City, los conoce a todos y conoce también sus debilidades”, defendió un ministro a su jefe.

En Olivos se analiza, sobre todo, qué hacer en la apertura de los mercados, el lunes: es posible que la nueva superintendencia de AFJP, ahora controlada por el Ejecutivo, intervenga en la Bolsa para frenar su caída, y que incluso ayude al Central a frenar la trepada del dólar.

Los Kirchner se muestran tranquilos ante la votación del proyecto de ley que estipula el fin de las AFJP. Según el Gobierno, el trámite en Diputados será rápido. Pero temen que se complique en el Senado. Néstor, como siempre, trabaja para revertir esa situación.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital) – 26/10/2008