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lunes, 22 de septiembre de 2008

Julio Cobos no se aguantó y sacó sus garras: recibirá a Macri en el Senado *


Desde la Cámara Alta confirmaron a Críticadigital que el vice a cargo del Ejecutivo se reunirá con el jefe de Gobierno porteño. Cristina había pedido a sus ministros que vigilarán sus "garras". "Con Cobos nunca se sabe", habían anticipado.
Las "garras" del vicepresidente Julio César Cleto Cobos tuvieron su efecto. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner había dejado una sóla órden a sus ministros antes de partir a Nueva York: "Cuiden al Gobierno de las garras de Cobos". Fallaron. Fuentes oficiales del Senado de la Nación confirmaron a Críticadigital que Cobos, a cargo del Poder Ejecutivo, recibirá en su despacho de la Cámara Alta al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.


El hombre a cargo de la Presidencia corrió ayer su tercer maratón desde que cambió la agenda del país con su voto contra las retenciones móviles. Cobos hizo los 21 kilómetros patrocinado por la compañía Adidas. Tardó dos horas y diez minutos en cruzar la meta. Y pasó a metros de la Casa Rosada, en una destemplada mañana que también fue la inauguración de la primavera 2008, mientras la gente le gritaba “vamos”, “no afloje” y, también, “!aguante Cleto!”.

“Pasamos cerquita”, admitió Cobos, y no dijo más. Los curiosos, los periodistas, los maratonistas, en verdad, querían saber si en los próximos siete días –mientras Cristina Fernández trabaja en los Estados Unidos– el mendocino entrará a la casa de Gobierno o si, como es habitual, usará su oficina en la Presidencia del Senado. Al menos hoy, estará en el Congreso.

“Con Cobos nunca se sabe”, respondieron sus asesores. El vicepresidente tiene en la Rosada la oficina que era de Evita, con su escritorio, los objetos que le regalaron a la mujer del General y el famoso balcón en el primer piso, con vista a la plaza. No la usa mucho. La última vez que estuvo por Balcarce 50, fue para la reunión con la Presidenta, el día después del largo conflicto rural. Algunos recordaron ayer cuánto le molestaba a Carlos Menem que su vice Carlos Ruckauf, en su ausencia, utilizara la casa presidencial.

Antes de partir a los Estados Unidos, Cristina instruyó a dos de sus ministros: “Cuiden al Gobierno de las garras de Cobos”, les ordenó. Y, con esos fines, bajó del avión presidencial al jefe de Gabinete, Sergio Massa. A su furia habitual, ese día, le había sumado la ovación que recogió el mendocino en las tribunas del Parque Roca, en el partido de tenis por la semifinal de la Copa Davis entre el equipo argentino y el ruso.

Cobos tiene por delante otra semana agitada. Desde hace dos meses, aumentaron los pedidos de audiencia y también los pedidos de mediación que le hacen llegar por correo. Tiene, además, una evidente afición por las exposiciones rurales y una natural inclinación a reunirse con intendentes radicales y gobernadores opositores. Hoy lunes, bien temprano, definirá qué fotos va a sumar a su álbum en estos días en que le toca ser presidente.

La semana pasada fue el turno del presidente del Parlamento de Indonesia, los intendentes de Villa La Angostura y Rosario, los gobernadores de Corrientes y Santa Fe y los dirigentes de las entidades rurales, entre otros.

Donde quiera que sea, Cobos llevará su discurso insistente: sobre la importancia de la educación y la previsibilidad. “Son sus obsesiones”, aclaran cerca de él.

La otra, parece, es correr maratones y cuidar su estado físico. “Hice un buen tiempo para mi edad”, analizó el vice, de 53 años. “Pero llegué medio acalambrado”, admitió, orgullosamente infatigable.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital) – 22/09/2008