Bronca, indignación e impotencia eran los sentimientos encontrados que embargaban durante la mañana de ayer a las 300 almas que se congregaron bajo un cielo plomizo en el cementerio de Lules, Tucumán, para dar el último adiós a los restos de Carlos Marriera (21), quien el último martes había viajado desde Tucumán a Buenos Aires para participar del acto de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a cambio de una retribución de 200 pesos en concepto de viático y la promesa de que le iban a conseguir un trabajo. El destino, la fatalidad o la negligencia, según el punto de vista de quien lo vea, truncaron definitivamente su vida cuando una farola de 10 kilos se desplomó fortuitamente sobre su cabeza provocándole la muerte.
La tragedia, que enluta al pueblo de Lules, a 25 kilómetros de la capital tucumana, sirvió para poner al descubierto la cara más nefasta del clientelismo político, donde todo vale a la hora de llevar gente para un acto o votar en una elección: “Carlos había decidido viajar al acto porque le habían prometido conseguirle un trabajo y además le iban a dar unos 200 pesitos, según me dijeron los muchachos. Yo nunca estuve de acuerdo con que hiciera el viaje, porque nunca tuve filiación política. Siempre viví de mi trabajo de canillita y de los trabajos particulares que podía hacer, pero jamás del Estado. ¿Cómo le iba a decir que no? El estaba ilusionado con poder seguir estudiando y además quería conocer Buenos Aires y la cancha de Boca. Amaba el deporte y mire cómo terminó”, sostuvo acongojado ante PERFIL Rubén Marriera, padre del joven.
El viaje. Según cuentan en Lules, el viaje a Buenos Aires había sido organizado por los concejales del justicialismo Roque Gaby Salazar y Ariel Sánchez. A Cambio de participar del acto habían ofrecido 200 pesos y a Carlos, según confiaron familiares y amigos, le habían prometido la posibilidad de un trabajo estable en la Municipalidad. Desde que terminó de cursar el secundario, el Gordo, como lo llamaban sus conocidos, intentaba ingresar al mercado laboral para poder tener un ingreso mensual fijo y afrontar los gastos que le demandaba la carrera de Educación Física, a donde aspiraba ingresar el año próximo, cuando terminara de rendir un par de materias que debía del secundario. Hasta diciembre del año pasado había sido beneficiario de un plan social de 300 pesos. A cambio prestaba servicios en la Dirección de Parques y Jardines. Por estos días se preparaba, ilusionado, para ingresar a trabajar en un empaque de frutillas, mientras esperaba que le saliera la designación en la Municipalidad.
“ Espero que la muerte de mi hijo no haya sido en vano y que la presidenta Cristina de Kirchner se deje de joder con estos actos, en los que se arrea a los jóvenes como si fueran ganado. Ella debe dejar de prometer y dar trabajo a los jóvenes para que nunca más vuelvan a suceder estas cosas. Si la muerte de Carlos sirve para eso, quizás algún día encuentre la resignación. No sólo mataron a mi hijo, también me mataron a mí”, dijo a PERFIL Rubén Marriera, mientras se alejaba a paso lento del montículo de tierra donde desde ayer están enterrados los restos de su hijo.
No fue la primera vez que jóvenes sin trabajo se embarcaron en viajes para apoyar a la presidenta Cristina de Kirchner. El mes pasado, para el acto del 25 de Mayo ya se había embarcado a Salta otro contingente, también organizado por concejales locales, sólo que aquella vez, en lugar de 200 pesos, ofrecían entre 100 y 150, porque la distancia era más corta.
PERFIL intentó conectarse con los organizadores del viaje en el que perdió la vida Carlos, pero sus colaboradores los excusaron afirmando que “no están en condiciones de hacer declaraciones a la prensa”.
*FUENTE: Perfil.com – 21/06/2008 + Perfil.com (Versión Impresa) – 21/06/08
La tragedia, que enluta al pueblo de Lules, a 25 kilómetros de la capital tucumana, sirvió para poner al descubierto la cara más nefasta del clientelismo político, donde todo vale a la hora de llevar gente para un acto o votar en una elección: “Carlos había decidido viajar al acto porque le habían prometido conseguirle un trabajo y además le iban a dar unos 200 pesitos, según me dijeron los muchachos. Yo nunca estuve de acuerdo con que hiciera el viaje, porque nunca tuve filiación política. Siempre viví de mi trabajo de canillita y de los trabajos particulares que podía hacer, pero jamás del Estado. ¿Cómo le iba a decir que no? El estaba ilusionado con poder seguir estudiando y además quería conocer Buenos Aires y la cancha de Boca. Amaba el deporte y mire cómo terminó”, sostuvo acongojado ante PERFIL Rubén Marriera, padre del joven.
El viaje. Según cuentan en Lules, el viaje a Buenos Aires había sido organizado por los concejales del justicialismo Roque Gaby Salazar y Ariel Sánchez. A Cambio de participar del acto habían ofrecido 200 pesos y a Carlos, según confiaron familiares y amigos, le habían prometido la posibilidad de un trabajo estable en la Municipalidad. Desde que terminó de cursar el secundario, el Gordo, como lo llamaban sus conocidos, intentaba ingresar al mercado laboral para poder tener un ingreso mensual fijo y afrontar los gastos que le demandaba la carrera de Educación Física, a donde aspiraba ingresar el año próximo, cuando terminara de rendir un par de materias que debía del secundario. Hasta diciembre del año pasado había sido beneficiario de un plan social de 300 pesos. A cambio prestaba servicios en la Dirección de Parques y Jardines. Por estos días se preparaba, ilusionado, para ingresar a trabajar en un empaque de frutillas, mientras esperaba que le saliera la designación en la Municipalidad.
“ Espero que la muerte de mi hijo no haya sido en vano y que la presidenta Cristina de Kirchner se deje de joder con estos actos, en los que se arrea a los jóvenes como si fueran ganado. Ella debe dejar de prometer y dar trabajo a los jóvenes para que nunca más vuelvan a suceder estas cosas. Si la muerte de Carlos sirve para eso, quizás algún día encuentre la resignación. No sólo mataron a mi hijo, también me mataron a mí”, dijo a PERFIL Rubén Marriera, mientras se alejaba a paso lento del montículo de tierra donde desde ayer están enterrados los restos de su hijo.
No fue la primera vez que jóvenes sin trabajo se embarcaron en viajes para apoyar a la presidenta Cristina de Kirchner. El mes pasado, para el acto del 25 de Mayo ya se había embarcado a Salta otro contingente, también organizado por concejales locales, sólo que aquella vez, en lugar de 200 pesos, ofrecían entre 100 y 150, porque la distancia era más corta.
PERFIL intentó conectarse con los organizadores del viaje en el que perdió la vida Carlos, pero sus colaboradores los excusaron afirmando que “no están en condiciones de hacer declaraciones a la prensa”.
*FUENTE: Perfil.com – 21/06/2008 + Perfil.com (Versión Impresa) – 21/06/08
