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domingo, 6 de abril de 2008

Por el Voto Nominal

La mayoría de las leyes sancionadas en el país y en la provincia no cuenta con un registro oficial sobre el modo en que han votado los legisladores. Sólo quedan indicios parciales e inciertos de estas votaciones en las versiones taquigráficas de los debates previos.




En el Congreso existen tres modos diferentes de votar las leyes: a mano alzada (de lo que no queda prácticamente ningún registro); con constancia del tipo y la cantidad de votos (pero sin registro de quiénes votaron de un modo u otro), y por medio del “voto nominal” (procedimiento por el cual queda registrado el modo en que votó cada legislador). Mientras en los Estados Unidos y en Chile, por ejemplo, este último tipo de votación -indispensable para un verdadero control político de la ciudadanía respecto de sus representantes- es el más frecuente, en la Argentina se utiliza en un número reducido de casos.
Según estudios al respecto, un buen número de políticos latinoamericanos argumenta que la votación nominal no es necesaria dado que en la región existe una fuerte tradición de disciplina partidaria que permite saber cómo votan los representantes al conocer la posición de los partidos que integran. Esto no es cierto en todos los casos.
Frente a la imposibilidad de que quede registrado su voto debido a la voluntad negativa de la mayoría de sus pares, algunos legisladores nacionales se ven forzados a brindar su opinión durante el debate para que quede, al menos de ese modo indirecto, algún registro de su posición en las versiones taquigráficas del mismo, o a solicitar se consigne expresamente su voto. En otras ocasiones, la inexistencia del voto nominal permite que un partido declame en los medios de comunicación una posición respecto de un proyecto de ley, mientras que en el recinto algunos de sus miembros votan en forma distinta. Sin ir más lejos, lo ha hecho la actual senadora nacional Adriana Bortolozzi de Bogado, durante el gobierno de Néstor Kirchner, en más de una oportunidad.
Algunos parlamentarios prefieren que la votación no sea nominal para votar justamente lo que consideran es correcto sin recibir represalias de su partido cuando éste ordenó hacer lo contrario.
El Reglamento de las Cámaras normalmente faculta -no obliga- a los legisladores a pedir la consignación de su voto, si ese es su deseo. Nuestro derecho político a fiscalizar la actividad de los representantes está sujeto a que los senadores “quieran” dejar constancia de sus votos. El control de la ciudadanía no puede depender del deseo de los controlados.
Mientras se reúnen los enormes consensos que una reforma política integral demanda, sería interesante avanzar con “pequeños grandes cambios” como el que establecería el voto nominal obligatorio de todas las leyes, también en la provincia, obviamente.
Reformas como ésta permitirían a la ciudadanía, con poco esfuerzo, operar enormes modificaciones en la conducta de nuestros representantes con miras a mejorar la política, provocando un debate sustantivo más robusto, un mayor control político y un ejercicio más efectivo de los derechos de los ciudadanos.
Fuente: Editorial Diario La mañana – Formosa – 06/04/2008