Por Walter Edgardo Eckart
A partir del 10 de diciembre, el radicalismo junto a otros partidos, conformarán un nuevo esquema de oposición en relación al gobierno provincial que asumirá.
Para ningún partido es fácil asumir una derrota electoral. Tal circunstancia conlleva, naturalmente, la posterior autocrítica que, sin faltar a la necesaria prudencia y objetividad, pareciera que no es conveniente que se dilate demasiado en el tiempo.
Sin embargo, el "reacomodamiento" partidario, siendo absolutamente necesario, no puede ir en menoscabo de la debida atención que los distintos partidos deben prestar, desde el principio de la nueva gestión, a una serie de problemáticas provinciales y nacionales.
No parece acertada una eventual hipótesis que dijera, por ejemplo, "primero arreglamos el partido y luego nos ocuparemos de acompañar o no iniciativas que tengan que ver con lo provincial o lo nacional...".
El tiempo histórico en el que vivimos, con sus urgencias en el plano político y social, no permite, pareciera, una reacción secuencial por parte de la oposición.
Es como que, dentro de las posibilidades materiales, la oposición, al mismo tiempo que se mira y autocritica a sí misma, debe igualmente comenzar, responsablemente pero de inmediato, a fijar su opinión o su denuncia "al menos" en las cuestiones más relevantes, como pueden ser, hoy por hoy, lo referente al campo chaqueño; o la cuestión de las retenciones a la exportación; o la situación de la salud en el Chaco; o la cuestión energética; y así tantos otros aspectos.
Y pareciera que lo que se tenga por decir sobre estas problemática y muchas otras, no puede quedar "solo" en el ámbito “dirigencial", sino que se debe compartir con el pueblo, por ejemplo a través de la prensa, sin caer en la tentación de decir: "en este diario o en esta radio no escribo o no hablo porque está en mi contra..."
Poco le importa al ciudadano por qué medio se digan las cosas. Pero sí le asiste el derecho de escuchar en forma habitual no sólo al partido que ganó sino también a la oposición. Sino...¿de qué otro modo podrá comparar ideas, sacar sus conclusiones y comenzar a “gestar” su próximo voto...? ¿Acaso le será suficiente tres o cuatro meses de las próximas campañas electorales del 2009 o del 2011...?
Para ningún partido es fácil asumir una derrota electoral. Tal circunstancia conlleva, naturalmente, la posterior autocrítica que, sin faltar a la necesaria prudencia y objetividad, pareciera que no es conveniente que se dilate demasiado en el tiempo.
Sin embargo, el "reacomodamiento" partidario, siendo absolutamente necesario, no puede ir en menoscabo de la debida atención que los distintos partidos deben prestar, desde el principio de la nueva gestión, a una serie de problemáticas provinciales y nacionales.
No parece acertada una eventual hipótesis que dijera, por ejemplo, "primero arreglamos el partido y luego nos ocuparemos de acompañar o no iniciativas que tengan que ver con lo provincial o lo nacional...".
El tiempo histórico en el que vivimos, con sus urgencias en el plano político y social, no permite, pareciera, una reacción secuencial por parte de la oposición.
Es como que, dentro de las posibilidades materiales, la oposición, al mismo tiempo que se mira y autocritica a sí misma, debe igualmente comenzar, responsablemente pero de inmediato, a fijar su opinión o su denuncia "al menos" en las cuestiones más relevantes, como pueden ser, hoy por hoy, lo referente al campo chaqueño; o la cuestión de las retenciones a la exportación; o la situación de la salud en el Chaco; o la cuestión energética; y así tantos otros aspectos.
Y pareciera que lo que se tenga por decir sobre estas problemática y muchas otras, no puede quedar "solo" en el ámbito “dirigencial", sino que se debe compartir con el pueblo, por ejemplo a través de la prensa, sin caer en la tentación de decir: "en este diario o en esta radio no escribo o no hablo porque está en mi contra..."
Poco le importa al ciudadano por qué medio se digan las cosas. Pero sí le asiste el derecho de escuchar en forma habitual no sólo al partido que ganó sino también a la oposición. Sino...¿de qué otro modo podrá comparar ideas, sacar sus conclusiones y comenzar a “gestar” su próximo voto...? ¿Acaso le será suficiente tres o cuatro meses de las próximas campañas electorales del 2009 o del 2011...?