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sábado, 4 de abril de 2009

Agua potable o “Felicidad” con bajas calorías: Un problema Mundial



Por Aníbal Hardy - Formosa
chirola36@hotmail.com


Columnista
Para ChacoMundo
Comentarios: (03)


Seis de cada diez niños latinoamericanos de las zonas rurales carecen de agua potable y se calcula que sesenta millones no acceden a ella. En la vecina provincia del Chaco existen mas 200.000 compatriotas indigentes y en la ciudad de Santa Fe más de la mitad de los chicos menores de 14 años son pobres. Mientras tanto, importantes y poderosas empresas multinacionales de gaseosas poseen millones de clientes latinoamericanos, a los que venden un sinnúmero de cajas unidad por año.

Estas renombradas firmas tienen cerca de dos millones de puntos de comercialización en América Latina y su publicidad ha logrado asociar sus marcas en la conciencia del consumidor con la vida sana, la amistad, el placer, el deporte, los buenos recuerdos, la superación personal, y sobre todo, la felicidad. En todo el mundo se consumen más de mil millones de latas y botellas de gaseosas por día.


Es obvio y esperable que estas empresas aspiren a llenar sus cuentas bancarias de dinero, pero que nosotros nos refresquemos con sus farsas de “felicidad y bajas calorías” es síntoma de idiocia colectiva. Es muy lamentable, pero esta comprobado que existen tantos seres humanos desnutridos en el planeta como botellas y latas expendidas diariamente por estas embotelladoras. El gran incongruencia en nuestro continente es: Sobrevivir con hambre pero consumiendo gaseosas.

Por eso en medio de tanta incongruencia, es una muy buena noticia que en la Ciudad de Formosa con la nueva Planta Potabilizadora se pueda destinar parte del agua potable para regar huertas y otros sembradíos. Esta excelente decisión es coincidente con varios estudios mundiales que sostienen atender con urgencia temas como la falta de agua, escasez de tierras cultivables, la pérdida de nutrientes y la falta de investigación agrícola. En nuestra provincia se tiene claro que el mundo debe consumir más verduras y vegetales, con lo que mejoraría las condiciones alimentarias de unos mil millones de personas que hoy sufren malnutrición. Los formoseños somos pioneros en el manejo de aguas como el Complejo de Laguna Yema, la obra más importante de la Cuenca del Bermejo, el Bañado La Estrella alimentado por el Río Pilcomayo y la perforación de pozos profundos para consumo y riego.

Mientras esto ocurre en Formosa, desde la Casa Rosada la presidenta Cristina Fernández vetó la ley de protección a los glaciares cordilleranos, mediante el decreto 1837/ 2008, motivado por un negocio sucio por partida doble: la minería. (Apodado “el veto de la minera Barrick Gold”). Quedando así, las masas de hielos de todo el territorio, verdaderos reservorios de agua dulce sin ninguna protección, a pesar de ser una responsabilidad indelegable del Estado proteger nuestra agua y los glaciares para impedir que otros intereses atenten contra la vida y el futuro de las próximas generaciones de argentinos. Todo desarrollo sustentable debe partir de la base en que el agua es un derecho básico de los habitantes.

Como aves de rapiña, los países desarrollados en la lucha por insumos críticos a escala mundial, miran a nuestro país por su notoria posición geopolítica, al contar con recursos alimenticios, energéticos, minerales, y poseer espacios privilegiados por la naturaleza, como la zona de Hielo Continental Patagónico, los cursos hídricos de la Cuenca del Plata, el Acuífero Guaraní, su envidiable proyección antártica.

El mundo no cesa en buscar, consumir y almacenar recursos, aumentar sus capacidades tecnológicas, económicas y militares en una carrera descontrolada que está afectando, a no dudarlo, el equilibrio de la naturaleza y la contaminación ambiental. Es tiempo que toda Latinoamérica ponga un límite, porque si la explotación y opresión en que viven millones de latinoamericanos se resolviese solo bebiendo una gaseosa, no únicamente serían libres, sino que esa es la premisa fundamental que pretenden cotidianamente hacernos creer: Subsistir sin agua potable y tomar una gaseosa es hoy la más subyugante expresión del capitalismo. Más claro: Sin agua, sin alimentos, vejados, sin viviendas, sin vestimentas y vaciados, seguiremos siendo subdesarrollados.
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COMENTARIOS DE NUESTROS LECTORES:
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Ramón –Formosa - Argentina
Convengamos que NO ES precisamente política de estado para nuestro gobierno defender nuestros recursos naturales. Aquí de pe..o que no roban o no se venden el obelisco en BS.As. o nuestra Cruz gigante en la rotonda de Formosa.
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José – Chaco -Argentina
Es cierto como nos meten en la cabeza que hay que consumir gaseosas. Un día que mis pibes no tienen una en la mesa parece que se les acaba el mundo. Y encima va empeorando, porque yo veo que ahora quieren gaseosa en cualquier momento del día. Y a veces uno no les puede decir nada, porque los pendejos te dicen: Y vos no tomás cerveza?
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Mimi – Chaco - Argentina
El problema del agua hace muchos que se está planteando a nivel internacional. Pero yo creo que siempre se aborda el problema como una cuestión estratégica.
Lo cierto es que nadie se acuerda que el agua potable es lo más recontra básico para cualquiera. La otra vez lo escuché al intendente de Charatas reclamando agua potable. En pleno siglo xxi, super tecnologizado, a nosotros ¿Qué nos falta a nosotros? ¡El agua potable!. Estamos locos.
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