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lunes, 15 de diciembre de 2008

Clorinda (Formosa): ¿Leishmaniasis Canina o Impiedad hacia las mascotas?


Por Walter Edgardo Eckart *
Desde aproximadamente un mes y medio, unidades sanitarias de la ciudad de Clorinda, recorren distintos barrios para favorecer que los vecinos acerquen sus mascotas (perros, en este caso) para que, a través de una muestra de sangre del animal (entre otras cosas), los profesionales puedan determinar si un canino padece o no, la enfermedad denominada “leishmaniasis”.
En este sentido (y antes de mencionar algunos hechos concretos ocurridos en la mencionada ciudad), algunos colaboradores de ChacoMundo han llevado a cabo una breve pero no superficial investigación sobre el tema, recavando documentaciones referidas a la cuestión, pero también hablando con profesionales de la salud.


En síntesis, estamos en condiciones de afirmar que:
1) La Leishmaniasis es una enfermedad provocada por un parásito llamado “Leishmania”, que ataca varios órganos del perro, provocándole distintos tipos de lesiones, e incluso puede llevar a la muerte de la mascota.

2) Si bien la sintomatología clínica es muy variada, se podrían destacar algunos aspectos en particular: lesiones visibles en la piel; lesiones en las articulaciones y, cuando la enfermedad está ya bastante avanzada, graves dificultades a nivel renal.

3) El parásito en cuestión, se transmite a través de un mosquito llamado “flebótomo”. Cuando este mosquito pica al perro, le transmite la enfermedad “con la picadura”.

4) A diferencia de los mosquitos a los que estamos acostumbrados a ver, “el mosquito flebótomo” es mucho más pequeño, casi imperceptible a la vista y al oído, dado que no hace el típico zumbido al volar. Además, solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas.

5) Ahora bien: La picadura del mosquito transmite la enfermedad “solo si previamente había picado a otro perro ya infectado”.

6) En este marco, los perros NO transmiten la leishmaniasis a las personas. En todo caso, solo aquellas personas “con un sistema inmunitario muy débil” podrían contraer esta enfermedad, “pero NO por el contacto con perros enfermos”, es decir, “NO existe ningún peligro de contagio por tener un perro enfermo en casa”.

7) Además, la leishmaniasis se puede curar, si bien es importante diagnosticar la enfermedad lo antes posible. Actualmente NO existe vacuna contra la leishmaniasis. El riego de contraer esta enfermedad se da principalmente en los países de la cuenca mediterránea y en América Latina, siendo las épocas de mayor calor las de más riesgo.
Volviendo a la ciudad de Clorinda, un colaborador nuestro se expresó en los siguientes términos: “Pensamos que es generalizado el apoyo de la población a fin de lograr una prevención adecuada ante el flagelo de la referencia. Es decir, limpieza de hojarascas, tratar de evitar picaduras del mosquito transmisor, exámenes de sangre de canes, entre otros. Desde luego que nosotros también respaldamos decididamente todas las medidas necesarias para evitar su propagación”.
Luego agrego que: ”Sin embargo, deseamos referirnos a un caso puntual ocurrido en Clorinda, que puede ser o no reiterativo: el sábado último, en un barrio denominado Bolsón Chico, prácticamente un apéndice de la zona “Centro” , se instalaron dos grupos de personas pertenecientes al Programa respectivo para cumplir tareas de extracción de sangre a perros, y el pertinente análisis. Los mismos demostraban predisposición a cumplir su cometido. Inclusive, se apersonaban “a domicilio”, cuando las circunstancias así lo exigían, según el criterio de los mismos. Es lo que ocurrió en el caso particular que pretendemos explicar....”

En este sentido, nuestro colaborador expresó que:”Previo los trámites de práctica (dirección, nombres, teléfono, etc.), obtuvieron la muestra de sangre de una perra en particular, llamada Pelusa, (castrada), la que vivía con su ama, Ángela Mena, (completamente solas las dos, entendiéndose por lo mismo, el apego que se prodigaban entre sí). Transcurridas pocas horas después, tres empleados (de quienes se desconocen sus datos personales) se la llevaron porque (según dijeron)’tenían necesidad de hacer una contra – prueba’; asegurando que en alrededor de dos horas la dueña recibiría noticias....”
“Lo cierto es que esa noticia nunca se recibió; y de la perra se desconoce su paradero, aunque se sospecha que ya haya sido sacrificada....”
“Ese mismo sábado –continúa nuestro colaborador- se pretendió hablar con la Jefa del Programa, quien se encontraba ausente por razones familiares.
Hoy lunes, todo lugar donde uno podría intentar realizar averiguaciones, se encontraba –llamativamente- con sus puertas cerradas.... y, mientras tanto, la desazón de la propietaria....”
En este mismo sentido, nuestro colaborador hace alusión a lo que se podría llamar “la práctica habitual” en estos casos, según las explicaciones que recibió de los entendidos en la materia a los cuales consultó. Ésta (es decir, la práctica habitual) consistiría en lo siguiente: “No se pueden extraer a una mascota del domicilio en el que habita bajo la tutela de su amo, sin ofrecer una explicación concreta, sustentable y cierta; y menos si tal acción provocara en el dueño cualquier tipo de alteración psico somática, que pusiera en riesgo su vida o atentara contra su salud emocional... Porque, por ejemplo, podría ocurrir que los dueños de los perros resuelvan encomendar una posible contra-prueba, por su propia cuenta y cargo en otros ámbitos...”
“Consideramos que sería bueno que quienes cumplen esa labor, tan delicada como necesaria, tengan en cuenta el lado emocional de los amos; pero asimismo sería de suma importancia que intervengan las diversas asociaciones que velan por el bienestar y derechos de los animales....”

*Con la colaboración de: Isidro Mena. (Clorinda); Dr. Marcos Zeniquel (Chaco); Documentaciones varias.