El distrito bonaerense, eje de la estrategia electoral de Kirchner, será el más golpeado. Un menor crecimiento ensombrece el panorama.
Serán mucho más que “secuelas”, como las llamó la Presidenta: el primer e inmediato efecto de la crisis global sobre la economía argentina es la reducción de unos 10 mil millones de pesos de los recursos que reciben las provincias en concepto de coparticipación. En 2009 se volverán a oír algunas palabras que el Gobierno creía haber desterrado: “déficit”, “ajuste”, “reducción del gasto”. En medio de la campaña electoral, los gobernadores se verán obligados a reducir sensiblemente sus gastos para afrontar los altos niveles de servicios de deuda que vencen el próximo año: en algunas provincias los pagos superarán el 50% de los recursos coparticipables que reciben. La peor de las tormentas caerá sobre Buenos Aires, donde el presidente Néstor Kirchner pretende hacer pie para recuperar el terreno perdido durante la guerra gaucha.
La mayoría de las consultoras locales ya ajustaron sus proyecciones de crecimiento para 2009: del 5,5% de avance del PBI que calculaban hasta hace unas pocas semanas, ahora estiman que el incremento se acercará al 4%. En el primer escenario, y según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central, se estimaba que la administración central recaudaría el próximo año unos 340 mil millones de pesos. Las provincias recibirían de esa torta cerca de 70 mil millones en concepto de coparticipación. En el nuevo escenario, el reparto de tributos a los gobernadores podría arañar los 60 mil millones.
El escenario, anticipado por Estados Unidos, el FMI, el Banco Mundial y las autoridades de las grandes potencias del mundo, será una caída de la actividad económica, una disminución de los ingresos fiscales por la retracción del consumo y un desplome –como se verifica en estos días– de los precios internacionales de las commodities. “Afectará a todos los países emergentes”, insistieron ayer.
AY, PAÍS.
Serán mucho más que “secuelas”, como las llamó la Presidenta: el primer e inmediato efecto de la crisis global sobre la economía argentina es la reducción de unos 10 mil millones de pesos de los recursos que reciben las provincias en concepto de coparticipación. En 2009 se volverán a oír algunas palabras que el Gobierno creía haber desterrado: “déficit”, “ajuste”, “reducción del gasto”. En medio de la campaña electoral, los gobernadores se verán obligados a reducir sensiblemente sus gastos para afrontar los altos niveles de servicios de deuda que vencen el próximo año: en algunas provincias los pagos superarán el 50% de los recursos coparticipables que reciben. La peor de las tormentas caerá sobre Buenos Aires, donde el presidente Néstor Kirchner pretende hacer pie para recuperar el terreno perdido durante la guerra gaucha.
La mayoría de las consultoras locales ya ajustaron sus proyecciones de crecimiento para 2009: del 5,5% de avance del PBI que calculaban hasta hace unas pocas semanas, ahora estiman que el incremento se acercará al 4%. En el primer escenario, y según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el Banco Central, se estimaba que la administración central recaudaría el próximo año unos 340 mil millones de pesos. Las provincias recibirían de esa torta cerca de 70 mil millones en concepto de coparticipación. En el nuevo escenario, el reparto de tributos a los gobernadores podría arañar los 60 mil millones.
El escenario, anticipado por Estados Unidos, el FMI, el Banco Mundial y las autoridades de las grandes potencias del mundo, será una caída de la actividad económica, una disminución de los ingresos fiscales por la retracción del consumo y un desplome –como se verifica en estos días– de los precios internacionales de las commodities. “Afectará a todos los países emergentes”, insistieron ayer.
AY, PAÍS.
Un informe que difundió esta semana la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre las deudas que las provincias mantienen con la Nación afirma que “dada la distribución de las obligaciones, se observa una alta concentración en el escenario de corto plazo con una presión próxima al 50% de los recursos coparticipados para las jurisdicciones de Buenos Aires y Río Negro y de un nivel que fluctúa entre el 30% y el 40% para otras seis jurisdicciones: Jujuy, Neuquén, Misiones, Córdoba, Formosa y Corrientes”. Un dato no menor: ese informe está basado en proyecciones macroeconómicas producidas por el Ministerio de Economía en tiempos de bonanza, cuando se preveía un dólar a $3,16, una suba del PBI del 6,8% y una inflación anual del 6 por ciento.
En la provincia de Buenos Aires habita el 39% de la población del país, que produce más de un tercio del PBI argentino. Y aunque entre 2003 y 2008 la economía nacional creció a un ritmo promedio del 8%, la provincia acumuló un déficit sorprendente que se tradujo en un aumento exponencial de su endeudamiento: el stock de deuda pasó de 10.400 millones en 2001 a 35 mil millones a fines de 2007. Ese número representa el nivel de dependencia política y financiera que tiene La Plata con la Casa Rosada.
En 2008 el escenario no cambió: el gobernador Daniel Scioli previó un déficit de 2.100 millones de pesos, que a septiembre ya se había duplicado. El panorama para 2009 es aún más sombrío. Los ingresos provenientes de la coparticipación federal que percibe la provincia representan hoy algo más del 39% de sus recursos. Pero no todo ese dinero llega a las arcas bonaerenses. Como señaló la AGN, este año cerca del 50% lo habrá retenido la Nación para cancelar pagos de deuda. El año próximo ese porcentaje será aún mayor. Mientras que los vencimientos de deuda se mantendrán (superarán los 5.000 millones de pesos), su cuota de coparticipación se reducirá. Por lo tanto, el peso de la deuda sobre sus ingresos crecerá aún más. No en vano Néstor Kirchner inició la operación de su supuesto proyecto como candidato provincial con una promesa económica: dijo que peleará por seis puntos más de coparticipación para Buenos Aires.
RECUERDO DE 2001.
En la provincia de Buenos Aires habita el 39% de la población del país, que produce más de un tercio del PBI argentino. Y aunque entre 2003 y 2008 la economía nacional creció a un ritmo promedio del 8%, la provincia acumuló un déficit sorprendente que se tradujo en un aumento exponencial de su endeudamiento: el stock de deuda pasó de 10.400 millones en 2001 a 35 mil millones a fines de 2007. Ese número representa el nivel de dependencia política y financiera que tiene La Plata con la Casa Rosada.
En 2008 el escenario no cambió: el gobernador Daniel Scioli previó un déficit de 2.100 millones de pesos, que a septiembre ya se había duplicado. El panorama para 2009 es aún más sombrío. Los ingresos provenientes de la coparticipación federal que percibe la provincia representan hoy algo más del 39% de sus recursos. Pero no todo ese dinero llega a las arcas bonaerenses. Como señaló la AGN, este año cerca del 50% lo habrá retenido la Nación para cancelar pagos de deuda. El año próximo ese porcentaje será aún mayor. Mientras que los vencimientos de deuda se mantendrán (superarán los 5.000 millones de pesos), su cuota de coparticipación se reducirá. Por lo tanto, el peso de la deuda sobre sus ingresos crecerá aún más. No en vano Néstor Kirchner inició la operación de su supuesto proyecto como candidato provincial con una promesa económica: dijo que peleará por seis puntos más de coparticipación para Buenos Aires.
RECUERDO DE 2001.
La estructura actual de las deudas provinciales se originó en medio de la crisis de 2001. Primero el gobierno de Fernando de la Rúa y luego el de Eduardo Duhalde implementaron un esquema de pactos fiscales para eliminar los déficit regionales y rescatar las cuasi monedas que proliferaban por todo el país. A cambio de ordenar sus números, el gobierno nacional se hizo cargo de sus deudas y emitió bonos para financiar las cuentas a largo plazo. Los pagos fueron garantizados con la afectación de un porcentaje de la coparticipación. Para algunos de esos bonos, el gobierno central sólo puede quedarse con un máximo del 15% de la masa de impuestos que recibe cada jurisdicción. Y en caso de que se supere el límite, es el Estado nacional el que se hace cargo de la obligación y renegocia el excedente. La AGN –incluso con los indicadores macroeconómicos precrisis mundial– advirtió que ese escenario se repetirá en varias provincias. “Las jurisdicciones comprometidas son Río Negro y Neuquén con, aproximadamente, dos puntos por encima del límite.”
Río Negro, como Buenos Aires, tiene sus números complicados. Más del 47% de su presupuesto (que supera los 3.200 millones de pesos) está destinado al pago de sueldos. Y cerca del 60% de los recursos con los que cuenta el gobernador Miguel Saiz provienen de la coparticipación. La desaceleración de la economía puede ser dramática para esa provincia donde oficialistas (radicales K) y la mayor parte de la oposición (el Frente para la Victoria) adhieren al proyecto de Néstor y Cristina Kirchner. Y como le ocurre a Scioli, Saiz tiene cerca de la mitad de los ingresos nacionales afectados al pago de deudas.
EL MONSTRUO VERDE.
Río Negro, como Buenos Aires, tiene sus números complicados. Más del 47% de su presupuesto (que supera los 3.200 millones de pesos) está destinado al pago de sueldos. Y cerca del 60% de los recursos con los que cuenta el gobernador Miguel Saiz provienen de la coparticipación. La desaceleración de la economía puede ser dramática para esa provincia donde oficialistas (radicales K) y la mayor parte de la oposición (el Frente para la Victoria) adhieren al proyecto de Néstor y Cristina Kirchner. Y como le ocurre a Scioli, Saiz tiene cerca de la mitad de los ingresos nacionales afectados al pago de deudas.
EL MONSTRUO VERDE.
El escenario que se proyecta para 2009, además de una retracción del crecimiento económico, incluye un sostenimiento de la evolución del índice de precios al consumidor como consecuencia del aumento del dólar. Con menores recursos para distribuir y renovadas demandas de recomposiciones salariales, las provincias como Buenos Aires o Río Negro, comprometidas en términos fiscales, estarán muy expuestas a la conflictividad sindical. El pronóstico del clima electoral tiene altas probabilidades de precipitaciones.
En los últimos años, y para evitar el ahogo financiero de las provincias, la Nación aceptaba refinanciar algunos vencimientos de deuda. Pero esta vez también la Casa Rosada estará necesitada de fondos y sentirá el costo de financiar los déficit regionales. “El gobierno nacional va a enfrentar mayores restricciones fiscales en 2009. Esto podría provocar que no se cuente con recursos excedentes, como sucedió en los últimos años, para financiar la sobreejecución de los subsidios al transporte y la energía. Por lo tanto, si se mantiene esta política de subsidios, deberá financiarla con recursos del Presupuesto nacional, y esto puede implicar menores transferencias a las provincias”, consideró el economista Gerardo Uña, presidente de la Fundación Siena.
Desde 2004, el gobierno nacional subestima sus recursos para disponer discrecionalmente del dinero supuestamente adicional. Y gracias al uso indiscriminado de decretos de necesidad y urgencia destina esos fondos por fuera de lo que autoriza el Congreso. En el DNU que firmó la Presidenta el mismo día que elevó el Presupuesto 2009, de los $36 mil millones que reasignó, $6 mil millones tuvieron como destino los subsidios. Si bien ante la inminente retracción económica, es posible que disminuya la demanda de energía (adonde se direcciona la mayor parte de los subsidios) y como consecuencia la necesidad de transferencias de recursos públicos al sector, la Nación demandará más dinero para enfrentar las obras de infraestructura que necesita para embanderar la próxima campaña legislativa y especialmente para enfrentar sus propios vencimientos de deuda: 24.600 millones de pesos.
ES LA POLÍTICA, ESTÚPIDO.
En los últimos años, y para evitar el ahogo financiero de las provincias, la Nación aceptaba refinanciar algunos vencimientos de deuda. Pero esta vez también la Casa Rosada estará necesitada de fondos y sentirá el costo de financiar los déficit regionales. “El gobierno nacional va a enfrentar mayores restricciones fiscales en 2009. Esto podría provocar que no se cuente con recursos excedentes, como sucedió en los últimos años, para financiar la sobreejecución de los subsidios al transporte y la energía. Por lo tanto, si se mantiene esta política de subsidios, deberá financiarla con recursos del Presupuesto nacional, y esto puede implicar menores transferencias a las provincias”, consideró el economista Gerardo Uña, presidente de la Fundación Siena.
Desde 2004, el gobierno nacional subestima sus recursos para disponer discrecionalmente del dinero supuestamente adicional. Y gracias al uso indiscriminado de decretos de necesidad y urgencia destina esos fondos por fuera de lo que autoriza el Congreso. En el DNU que firmó la Presidenta el mismo día que elevó el Presupuesto 2009, de los $36 mil millones que reasignó, $6 mil millones tuvieron como destino los subsidios. Si bien ante la inminente retracción económica, es posible que disminuya la demanda de energía (adonde se direcciona la mayor parte de los subsidios) y como consecuencia la necesidad de transferencias de recursos públicos al sector, la Nación demandará más dinero para enfrentar las obras de infraestructura que necesita para embanderar la próxima campaña legislativa y especialmente para enfrentar sus propios vencimientos de deuda: 24.600 millones de pesos.
ES LA POLÍTICA, ESTÚPIDO.
La pulseada con las provincias y hacia dentro del kirchnerismo será feroz: además de Buenos Aires también Córdoba finalizará 2008 con un déficit fiscal que se trasladará a las cuentas del año siguiente. En 2009 debe renovarse la vigencia y el modo en que se distribuye el impuesto a las Ganancias. Los grandes distritos querrán imponer su poder parlamentario para obtener una tajada mayor. Actualmente Buenos Aires recibe un monto fijo de 650 millones que se licúa progresivamente con la expansión del gasto.
La guerra ya comenzó: esta semana la oposición inició el reclamo por la redistribución del impuesto al Cheque y el cumplimiento de la Ley de Coparticipación que establece que un mínimo del 34% de los recursos que recauda la Nación debe llegar a las provincias. Actualmente no llega al 27%. El debate por el Presupuesto 2009 está empantanado en el Senado. Y algunas voces del oficialismo ya expresaron sus “peros”. Radicales, socialistas y la Coalición Cívica cuentan porotos y, esta vez por las cuentas nacionales, sueñan con un nuevo “voto no positivo”.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital) – 13/10/2008
La guerra ya comenzó: esta semana la oposición inició el reclamo por la redistribución del impuesto al Cheque y el cumplimiento de la Ley de Coparticipación que establece que un mínimo del 34% de los recursos que recauda la Nación debe llegar a las provincias. Actualmente no llega al 27%. El debate por el Presupuesto 2009 está empantanado en el Senado. Y algunas voces del oficialismo ya expresaron sus “peros”. Radicales, socialistas y la Coalición Cívica cuentan porotos y, esta vez por las cuentas nacionales, sueñan con un nuevo “voto no positivo”.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital) – 13/10/2008
