Por María Gloria Mena
El gobierno uruguayo está estudiando un proyecto de ley para limitar la compra de tierras fronterizas por parte de extranjeros.
Esta medida ya está levantando controversias debido a que actualmente, ya existen extranjeros en poder de tierras limítrofes.
Los actuales dueños de las tierras tendrán plazos razonables para adaptarse a la norma, ya sea obteniendo la nacionalidad uruguaya o bien poniendo a nombre de nacionales uruguayos la propiedad adquirida.
Según las fuentes oficiales, este proyecto se impulsa debido a que existen, por ejemplo personas, que son propietarias de terrenos de “uno y otro lado de las fronteras”, con lo cual, podría producirse el traslado de animales de un país a otro, a través de arroyos, sin ningún tipo de control, y con la posibilidad de ingreso de enfermedades y virus que afectan al ganado y al agro.
También es para prevenir el contrabando y tráfico de animales.
Pero, más allá de las voces encontradas sobre este tema, es un ejemplo interesante para analizar.
Seguramente convendría que nuestro país también impulse medidas de estas características, y no solo con respecto a tierras fronterizas, sino también a recursos naturales, como bosques o lagos.
Son muy conocidos, los casos de personas extranjeras que poseen grandes extensiones de terrenos, en la Patagonia, por ejemplo; o en la provincia de Corrientes, en áreas de importantes recursos naturales.
Y esto, no solamente por el peligro – no menor – del contrabando, sino también por la defensa de la soberanía. En tal sentido, parecería muy adecuado que se tomen medidas para que estas tierras, geopolíticamente estratégicas, permanezcan en manos de argentinos.
El gobierno uruguayo está estudiando un proyecto de ley para limitar la compra de tierras fronterizas por parte de extranjeros.
Esta medida ya está levantando controversias debido a que actualmente, ya existen extranjeros en poder de tierras limítrofes.
Los actuales dueños de las tierras tendrán plazos razonables para adaptarse a la norma, ya sea obteniendo la nacionalidad uruguaya o bien poniendo a nombre de nacionales uruguayos la propiedad adquirida.
Según las fuentes oficiales, este proyecto se impulsa debido a que existen, por ejemplo personas, que son propietarias de terrenos de “uno y otro lado de las fronteras”, con lo cual, podría producirse el traslado de animales de un país a otro, a través de arroyos, sin ningún tipo de control, y con la posibilidad de ingreso de enfermedades y virus que afectan al ganado y al agro.
También es para prevenir el contrabando y tráfico de animales.
Pero, más allá de las voces encontradas sobre este tema, es un ejemplo interesante para analizar.
Seguramente convendría que nuestro país también impulse medidas de estas características, y no solo con respecto a tierras fronterizas, sino también a recursos naturales, como bosques o lagos.
Son muy conocidos, los casos de personas extranjeras que poseen grandes extensiones de terrenos, en la Patagonia, por ejemplo; o en la provincia de Corrientes, en áreas de importantes recursos naturales.
Y esto, no solamente por el peligro – no menor – del contrabando, sino también por la defensa de la soberanía. En tal sentido, parecería muy adecuado que se tomen medidas para que estas tierras, geopolíticamente estratégicas, permanezcan en manos de argentinos.
