Por Mariano Grondona *
El Gobierno sufrió dos derrotas consecutivas en el Congreso. La derrota explícita fue el rechazo del aumento de las retenciones al campo gracias al desempate del vicepresidente Cobos. Para evitar la humillación de una segunda derrota explícita, el Gobierno abandonó entonces su proyecto sobre Aerolíneas Argentinas, acercándose al de la oposición. Esta fue su derrota implícita.
No es poca cosa que el Gobierno ya no cuente con el Congreso. Pero la comprobación de que la sed de poder del kirchnerismo ha encontrado finalmente un freno no puede hacernos ignorar el hecho de que la oposición, las dos veces que lo venció, lo hizo en nombre de sus mismos principios.
Para quienes seguimos paso a paso el dramático debate del Senado que culminó en el aplaudido desempate de Cobos, es forzoso reconocer que casi no se mencionó en su transcurso el principio que estaba verdaderamente en juego: el derecho de propiedad de los productores agropecuarios, un derecho cuya inviolabilidad, supuestamente, protege la Constitución. Se habló de los porcentajes de las retenciones y de las compensaciones, pero lo que casi nadie tuvo en cuenta fue que aquello por lo cual luchaban en verdad los chacareros era por lograr el reconocimiento público de que la soja, por lo pronto, es de ellos.
En cuanto a Aerolíneas Argentinas, también los oficialistas y los opositores coincidieron en estatizarla sin tener en cuenta si habrá de subsistir por sus propios medios o si habrá de proveer con eficacia el servicio de transporte aéreo que necesita el país, siendo al contrario la preocupación común de ambos bloques satisfacer como fuera el reclamo sindical de que se deje intacta la planilla laboral pese a que todos saben, aunque lo digan por lo bajo, que está fuertemente sobredimensionada y que su sobredimensionamiento ocasionará la inviabilidad económica de la compañía aérea y fuertes pérdidas a la Nación , esto es, a los contribuyentes.
Tanto el olvido de la inviolabilidad del derecho de propiedad como las concesiones incesantes a la presión sindical son, como se sabe, típicas características del populismo. Que el kirchnerismo, esto es, el ala izquierda del peronismo, las albergue, no puede sorprendernos. Lo sorprendente esque, ahora que se ha formado una oposición legislativa potencialmente triunfante, también ella se involucre en la misma tendencia. Si esto se confirma, ya no tendremos un bipartidismo con una rama de centroizquierda y otra de centroderecha como ocurre en las democracias estables sino, simplemente, un "bi-populismo".
* FUENTE: lanacion.com – 27/08/2008
El Gobierno sufrió dos derrotas consecutivas en el Congreso. La derrota explícita fue el rechazo del aumento de las retenciones al campo gracias al desempate del vicepresidente Cobos. Para evitar la humillación de una segunda derrota explícita, el Gobierno abandonó entonces su proyecto sobre Aerolíneas Argentinas, acercándose al de la oposición. Esta fue su derrota implícita.
No es poca cosa que el Gobierno ya no cuente con el Congreso. Pero la comprobación de que la sed de poder del kirchnerismo ha encontrado finalmente un freno no puede hacernos ignorar el hecho de que la oposición, las dos veces que lo venció, lo hizo en nombre de sus mismos principios.
Para quienes seguimos paso a paso el dramático debate del Senado que culminó en el aplaudido desempate de Cobos, es forzoso reconocer que casi no se mencionó en su transcurso el principio que estaba verdaderamente en juego: el derecho de propiedad de los productores agropecuarios, un derecho cuya inviolabilidad, supuestamente, protege la Constitución. Se habló de los porcentajes de las retenciones y de las compensaciones, pero lo que casi nadie tuvo en cuenta fue que aquello por lo cual luchaban en verdad los chacareros era por lograr el reconocimiento público de que la soja, por lo pronto, es de ellos.
En cuanto a Aerolíneas Argentinas, también los oficialistas y los opositores coincidieron en estatizarla sin tener en cuenta si habrá de subsistir por sus propios medios o si habrá de proveer con eficacia el servicio de transporte aéreo que necesita el país, siendo al contrario la preocupación común de ambos bloques satisfacer como fuera el reclamo sindical de que se deje intacta la planilla laboral pese a que todos saben, aunque lo digan por lo bajo, que está fuertemente sobredimensionada y que su sobredimensionamiento ocasionará la inviabilidad económica de la compañía aérea y fuertes pérdidas a la Nación , esto es, a los contribuyentes.
Tanto el olvido de la inviolabilidad del derecho de propiedad como las concesiones incesantes a la presión sindical son, como se sabe, típicas características del populismo. Que el kirchnerismo, esto es, el ala izquierda del peronismo, las albergue, no puede sorprendernos. Lo sorprendente esque, ahora que se ha formado una oposición legislativa potencialmente triunfante, también ella se involucre en la misma tendencia. Si esto se confirma, ya no tendremos un bipartidismo con una rama de centroizquierda y otra de centroderecha como ocurre en las democracias estables sino, simplemente, un "bi-populismo".
* FUENTE: lanacion.com – 27/08/2008
