Por Walter Edgardo Eckart
Más allá de lo ocurrido en la votación en el Senado de la Nación; más allá de la “cuasi” derogación posterior de la 125 por parte la Presidenta (hay que recordar que la misma sólo fue “limitada” al 35%, lo cual no es facultad del ejecutivo sino de exclusiva competencia del Congreso); más allá del nombramiento de Carlos Cheppi como secretario de Agricultura (hombre ciertamente calificado y reconocido); más allá de la renuncia de Alberto Fernández al cargo de Jefe de Ministros (independientemente de si envió una o dos cartas a la Presidenta); más allá del nombramiento como Jefe de Gabinete de Sergio Massa (intendente de Tigre, con “licencia” –no renuncia- para asumir el nuevo cargo); y más allá de sus primeras declaraciones oficiales, en las que anunció el envío al Congreso para el tratamiento de la re-estatización de Aerolíneas;.... y más allá de éstas y otras varias cuestiones, quedan –pareciera- dos preguntas de sentido común: 1) Siendo personas jóvenes (Cheppi y Massa), de reconocida capacidad intelectual y práctica, reconocidas no sólo en el ámbito nacional (como en el caso de Cheppi, trabajando hasta hace algunas horas en el INTA; o Massa con una muy buena gestión en el Ansses y luego como intendente), sino también a nivel internacional ...¿Qué margen de “libertad” tendrán para cumplir con sus respectivos roles en función de los intereses del país?.
Más allá de lo ocurrido en la votación en el Senado de la Nación; más allá de la “cuasi” derogación posterior de la 125 por parte la Presidenta (hay que recordar que la misma sólo fue “limitada” al 35%, lo cual no es facultad del ejecutivo sino de exclusiva competencia del Congreso); más allá del nombramiento de Carlos Cheppi como secretario de Agricultura (hombre ciertamente calificado y reconocido); más allá de la renuncia de Alberto Fernández al cargo de Jefe de Ministros (independientemente de si envió una o dos cartas a la Presidenta); más allá del nombramiento como Jefe de Gabinete de Sergio Massa (intendente de Tigre, con “licencia” –no renuncia- para asumir el nuevo cargo); y más allá de sus primeras declaraciones oficiales, en las que anunció el envío al Congreso para el tratamiento de la re-estatización de Aerolíneas;.... y más allá de éstas y otras varias cuestiones, quedan –pareciera- dos preguntas de sentido común: 1) Siendo personas jóvenes (Cheppi y Massa), de reconocida capacidad intelectual y práctica, reconocidas no sólo en el ámbito nacional (como en el caso de Cheppi, trabajando hasta hace algunas horas en el INTA; o Massa con una muy buena gestión en el Ansses y luego como intendente), sino también a nivel internacional ...¿Qué margen de “libertad” tendrán para cumplir con sus respectivos roles en función de los intereses del país?.
Y la segunda: 2) Aunque algunos hombres del gobierno han sido “sustituidos”.... ¿Hasta donde cambió la “actitud” del gobierno...?
No es sencillo tratar de responder a estos interrogantes, pero se pueden esbozar algunos intentos.
Respecto de lo primero, la impresión que queda es que, estando en condiciones de aportar mucho a la Presidenta, van a trabajar bajo un régimen de “libertad restringida”. Cuando para la asunción de Cheppi no se invita a las entidades del campo; cuando no hubo presencia oficial en la 122° edición de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, organizada por la Sociedad Rural Argentina; cuando se convocó posteriormente a las distintas entidades del campo en forma “individual”, por separadas.... bueno... pareciera que cambió “la persona” pero no la “actitud ni los lineamientos” del gobierno.
Además, cuando Massa anuncia el envío al Congreso la cuestión de Aerolíneas, lo hace en el contexto de que “.... el presidencialismo argentino es unipersonal... y “todos” debemos seguir sus lineamientos...”, como si el Congreso de la Nación fuera una especie de entidad “subordinada” al Ejecutivo....
De nuevo.... la lógica kirchnerista parece seguir “sin haber leído el mensaje de la sociedad (y no sólo del campo) en los últimos 130 días y –lo que es más grave- “convencido” de poseer una especie de “verdad absoluta”, a la manera en que los emperadores y reyes del mundo antiguo y medieval, creían que el “poder y la forma de ejercerlo” eran “sinónimos” de la “expresa voluntad de Dios para su pueblo”.
Respecto de la segunda pregunta, hasta el momento no parece percibirse un mínimo cambio en la “actitud” por parte del gobierno. Es más, parece inclinarse cada vez más a la idea de consolidar un régimen “totalitarista”.
Y tal vez, para que se entienda bien, convenga sintetizar las características del pensamiento totalitarista, aunque sea brevemente.
Por ejemplo:
1) El totalitarismo es un régimen político que- aún en democracia- “no es democrático”. Aquí, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial están concentrados en un reducido número de dirigentes, que subordinan los derechos de la persona humana a la razón de estado.
2) El totalitarismo, privilegia el aspecto del “mando” y menosprecia de un modo más o menos radical el del “consenso”, concentrando el poder político en un hombre o en un solo órgano (unipersonal o no), y restando valor a las instituciones representativas: de ahí que se reduce a la mínima expresión a la oposición y al sistema de poderes democráticos.
3) Además, la “personalidad” autoritaria y totalitarista, se caracteriza por rasgos tales como: imponer la disposición a la obediencia esmerada a los superiores, respeto y adulación de todos los que detentan fuerza y poder, disposición a la arrogancia y al desprecio de los inferiores jerárquicos u opositores, y -en general-, de todos los que están privados de “fuerza” o de poder. También aparecen rasgos como “la aguda sensibilidad por el poder y la rigidez”.
La personalidad autoritaria-totalitarista, tiende a pensar en términos de “poder”, a reaccionar con gran intensidad ante todos los aspectos de la realidad que afectan las relaciones del “dominio propio”: es intolerante frente a la ambigüedad, se refugia en un orden estructurado de manera elemental e inflexible; hace uso marcado de estereotipos en su forma de pensar, expresarse y comportarse. Es particularmente sensible al influjo de fuerzas externas pero al mismo tiempo “simula” aceptar todos los valores convencionales del grupo social al que pertenece o al de su nación en particular.
En fin.... el “estilo” de gobernar de los Kirchner se lo podría encuadrar de una u otra forma. No importa. Lo que parece quedar claro, al menos hasta ahora, es que después del “No” en el Senado, trataron de cambiar la “apariencia” del gobierno... “se vistieron de seda”...pero siguen pensando y actuando de la misma forma.
Ojalá que me equivoque.....
No es sencillo tratar de responder a estos interrogantes, pero se pueden esbozar algunos intentos.
Respecto de lo primero, la impresión que queda es que, estando en condiciones de aportar mucho a la Presidenta, van a trabajar bajo un régimen de “libertad restringida”. Cuando para la asunción de Cheppi no se invita a las entidades del campo; cuando no hubo presencia oficial en la 122° edición de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, organizada por la Sociedad Rural Argentina; cuando se convocó posteriormente a las distintas entidades del campo en forma “individual”, por separadas.... bueno... pareciera que cambió “la persona” pero no la “actitud ni los lineamientos” del gobierno.
Además, cuando Massa anuncia el envío al Congreso la cuestión de Aerolíneas, lo hace en el contexto de que “.... el presidencialismo argentino es unipersonal... y “todos” debemos seguir sus lineamientos...”, como si el Congreso de la Nación fuera una especie de entidad “subordinada” al Ejecutivo....
De nuevo.... la lógica kirchnerista parece seguir “sin haber leído el mensaje de la sociedad (y no sólo del campo) en los últimos 130 días y –lo que es más grave- “convencido” de poseer una especie de “verdad absoluta”, a la manera en que los emperadores y reyes del mundo antiguo y medieval, creían que el “poder y la forma de ejercerlo” eran “sinónimos” de la “expresa voluntad de Dios para su pueblo”.
Respecto de la segunda pregunta, hasta el momento no parece percibirse un mínimo cambio en la “actitud” por parte del gobierno. Es más, parece inclinarse cada vez más a la idea de consolidar un régimen “totalitarista”.
Y tal vez, para que se entienda bien, convenga sintetizar las características del pensamiento totalitarista, aunque sea brevemente.
Por ejemplo:
1) El totalitarismo es un régimen político que- aún en democracia- “no es democrático”. Aquí, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial están concentrados en un reducido número de dirigentes, que subordinan los derechos de la persona humana a la razón de estado.
2) El totalitarismo, privilegia el aspecto del “mando” y menosprecia de un modo más o menos radical el del “consenso”, concentrando el poder político en un hombre o en un solo órgano (unipersonal o no), y restando valor a las instituciones representativas: de ahí que se reduce a la mínima expresión a la oposición y al sistema de poderes democráticos.
3) Además, la “personalidad” autoritaria y totalitarista, se caracteriza por rasgos tales como: imponer la disposición a la obediencia esmerada a los superiores, respeto y adulación de todos los que detentan fuerza y poder, disposición a la arrogancia y al desprecio de los inferiores jerárquicos u opositores, y -en general-, de todos los que están privados de “fuerza” o de poder. También aparecen rasgos como “la aguda sensibilidad por el poder y la rigidez”.
La personalidad autoritaria-totalitarista, tiende a pensar en términos de “poder”, a reaccionar con gran intensidad ante todos los aspectos de la realidad que afectan las relaciones del “dominio propio”: es intolerante frente a la ambigüedad, se refugia en un orden estructurado de manera elemental e inflexible; hace uso marcado de estereotipos en su forma de pensar, expresarse y comportarse. Es particularmente sensible al influjo de fuerzas externas pero al mismo tiempo “simula” aceptar todos los valores convencionales del grupo social al que pertenece o al de su nación en particular.
En fin.... el “estilo” de gobernar de los Kirchner se lo podría encuadrar de una u otra forma. No importa. Lo que parece quedar claro, al menos hasta ahora, es que después del “No” en el Senado, trataron de cambiar la “apariencia” del gobierno... “se vistieron de seda”...pero siguen pensando y actuando de la misma forma.
Ojalá que me equivoque.....