A través de un comunicado difundido en la sala de prensa, la Corte señaló que "la función institucional es ocuparse de las cuestiones de Estado y no de los debates políticos y en caso de controversias sólo opina a través de sus sentencias".
La Corte Suprema, el único poder del Estado que se había mantenido explícitamente afuera del campo barroso en el que se desarrolla la disputa entre el sector agropecuario y el Gobierno, quedó ayer en medio de versiones cruzadas por una supuesta reunión –desmentida por Néstor Kirchner– entre la presidenta Cristina Fernández y la autoridad máxima de la Corte, Ricardo Lorenzetti.
Según consignó el diario La Nación en su edición del miércoles, se produjo un encuentro reservado entre Cristina Kirchner y el juez del máximo tribunal, durante el fin de semana largo del Día del Padre, aquel en que la Gendarmería desalojó la ruta 14 y se llevó a Alfredo De Angeli detenido en medio de cacerolazos. En esa supuesta reunión se habría hablado acerca de la opinión de la Corte respecto de la aplicación de las retenciones móviles.
Mientras que desde el cuarto piso de Tribunales hubo una orden estricta de no hablar del tema, Néstor Kirchner aprovechó un acto en el Mercado Central para negar todo: “Lo desmiento absolutamente, no hay ninguna reunión secreta con nadie. Cristina no hace reuniones secretas con ningún poder”, dijo, y luego provocó al presidente de la Corte pidiéndole que hiciera declaraciones: “Calculo que el doctor Lorenzetti va a desmentir esto”.
La nota era un complemento de un artículo del periodista Joaquín Morales Solá sobre la opinión en el cuarto piso de Tribunales –sede de la Corte– sobre la constitucionalidad de las retenciones.
En rigor, desde el inicio del conflicto, se cuidan de no emitir juicio, aunque en la intimidad reconocen que una alícuota mayor que el 33% es discutible y que la legalidad de modificar las retenciones a través de una resolución es inaceptable si se sigue la letra de la Carta Magna.
La arremetida pública de Kirchner no modificó la conducta de la Corte. Por la mañana, voceros del Palacio de Justicia respondían las consultas de los medios argumentando que Lorenzetti estaba muy ocupado por la audiencia pública de ayer en la que se trata una causa que pone en discusión la “ley espía”. A pesar de que algunos medios difundieron una reunión de urgencia entre los magistrados, después del mediodía Carlos Fayt y Enrique Petracchi ya se habían retirado y Lorenzetti también se fue a su casa temprano. Pero hubo algunos contactos individuales entre ellos para consensuar la decisión de no hacer declaraciones.
Por la tarde, dos fuentes de la Corte confiaron a Crítica de la Argentina que “la reunión que describe el artículo en esa fecha y en esos términos no existió”. De todas maneras reconocieron que suele haber contactos entre la Casa Rosada y el tribunal. Como ejemplo usan la visita del ministro de Justicia, Aníbal Fernández, cuando acordó anular una polémica resolución cuestionada por los jueces. Ninguna de las fuentes consultadas se atrevió a negar que durante el conflicto la presidenta Cristina y Lorenzetti no se hayan comunicado, aunque sea una vez.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital / Impresa) – 03/07/2008
La Corte Suprema, el único poder del Estado que se había mantenido explícitamente afuera del campo barroso en el que se desarrolla la disputa entre el sector agropecuario y el Gobierno, quedó ayer en medio de versiones cruzadas por una supuesta reunión –desmentida por Néstor Kirchner– entre la presidenta Cristina Fernández y la autoridad máxima de la Corte, Ricardo Lorenzetti.
Según consignó el diario La Nación en su edición del miércoles, se produjo un encuentro reservado entre Cristina Kirchner y el juez del máximo tribunal, durante el fin de semana largo del Día del Padre, aquel en que la Gendarmería desalojó la ruta 14 y se llevó a Alfredo De Angeli detenido en medio de cacerolazos. En esa supuesta reunión se habría hablado acerca de la opinión de la Corte respecto de la aplicación de las retenciones móviles.
Mientras que desde el cuarto piso de Tribunales hubo una orden estricta de no hablar del tema, Néstor Kirchner aprovechó un acto en el Mercado Central para negar todo: “Lo desmiento absolutamente, no hay ninguna reunión secreta con nadie. Cristina no hace reuniones secretas con ningún poder”, dijo, y luego provocó al presidente de la Corte pidiéndole que hiciera declaraciones: “Calculo que el doctor Lorenzetti va a desmentir esto”.
La nota era un complemento de un artículo del periodista Joaquín Morales Solá sobre la opinión en el cuarto piso de Tribunales –sede de la Corte– sobre la constitucionalidad de las retenciones.
En rigor, desde el inicio del conflicto, se cuidan de no emitir juicio, aunque en la intimidad reconocen que una alícuota mayor que el 33% es discutible y que la legalidad de modificar las retenciones a través de una resolución es inaceptable si se sigue la letra de la Carta Magna.
La arremetida pública de Kirchner no modificó la conducta de la Corte. Por la mañana, voceros del Palacio de Justicia respondían las consultas de los medios argumentando que Lorenzetti estaba muy ocupado por la audiencia pública de ayer en la que se trata una causa que pone en discusión la “ley espía”. A pesar de que algunos medios difundieron una reunión de urgencia entre los magistrados, después del mediodía Carlos Fayt y Enrique Petracchi ya se habían retirado y Lorenzetti también se fue a su casa temprano. Pero hubo algunos contactos individuales entre ellos para consensuar la decisión de no hacer declaraciones.
Por la tarde, dos fuentes de la Corte confiaron a Crítica de la Argentina que “la reunión que describe el artículo en esa fecha y en esos términos no existió”. De todas maneras reconocieron que suele haber contactos entre la Casa Rosada y el tribunal. Como ejemplo usan la visita del ministro de Justicia, Aníbal Fernández, cuando acordó anular una polémica resolución cuestionada por los jueces. Ninguna de las fuentes consultadas se atrevió a negar que durante el conflicto la presidenta Cristina y Lorenzetti no se hayan comunicado, aunque sea una vez.
*FUENTE: Crítica de la Argentina (Versión Digital / Impresa) – 03/07/2008
