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viernes, 18 de julio de 2008

Adicciones tercera parte “El tabaquismo”


Por el Dr. Marcos Daniel Zeniquel
e-mail:drmarcoszeniquel@hotmail.com.
Celular: 3722 – 15 51 47 40.



Cánceres pulmonares, úlceras gastroduodenales, trastornos circulatorios, infartos de miocardio, riesgos para los recién nacidos… el reo de todos estos crímenes de lesa humanidad es en muchos casos el tabaco.
“Tabaco o Salud” ya es un lema antiguo pero vigente que nos obliga a combatir con todas las fuerzas al dragón de los tiempos modernos: el cigarrillo. La fuerza de este monstruo fabricado por el hombre es temible, pues se manifiesta en mil frentes de batalla distintos, desde la conducta de los adolescentes hasta la investigación farmacológica y desde la recaudación de impuestos hasta la sustitución de cultivos.




El consumo de cigarrillos es un hábito personal y un uso social, una manera de entablar amistades y de “matar el tiempo”, pero sirve de base a una poderosísima industria transnacional, que emplea los métodos más modernos de producción y de persuasión y cuya red de puntos de venta se extiende prácticamente a la totalidad de los lugares del planeta en los que a alguien pueda apetecerle inhalar unas “buenas” bocanadas de humo.
Ningún otro producto. Ningún otro servicio dispone probablemente de una red de distribución más eficaz o más omnipresente. Por cartones, por paquetes o sueltos, los cigarrillos de fabricación local o importados legalmente o de contrabando están a la venta en todos los rincones del planeta. A nadie parece importarle que este producto de consumo tan difundido sea la causa comprobada de graves enfermedades que, cuando no matan, dejan irremediables secuelas de incapacidad.

Los peligros no son imaginarios:
Es evidente que muchos, muchísimos fumadores no están enterados todavía de los riesgos que les hace correr su afición a los cigarrillos. El tabaco está relacionado con el 90 por ciento de los casos de cáncer de pulmón; la mayor propensión de los fumadores a contraer el cáncer de pulmón y otras neumopatías obstructivas representa un factor de riesgo suplementario en la exposición a atmósferas contaminadas, especialmente en ciertos lugares de trabajo. También es un factor de riesgo importante el hábito de fumar en relación con el infarto de miocardio y con las isquemias de las extremidades in feriores que, entre los jóvenes, parecen exclusivamente limitadas a los fumadores. Las úlceras gastroduodenales son dos veces más frecuentes entre los fumadores que entre las personas que no fuman y lo mismo ocurre con el cáncer de vejiga entre los varones.
El desarrollo fetal se retraza en el caso de las mujeres embarazadas que fuman y sus hijos están más expuestos a morir inmediatamente después del parto que los hijos de madres no fumadoras. También es mayor el riesgo de peso natal insuficiente, de defectos congénitos y de enfermedades entre los hijos de mujeres fumadoras.

¿Decisión de adultos?
Los paladines de los fabricantes de cigarrillos y muchas personas mal informadas sostienen que el hecho de fumar o no fumar resulta de una decisión de personas adultas, que escogen libremente y con conocimiento de causa entre los dos términos de la alternativa. El argumento pierde toda su fuerza cuando se recuerda que en muchos países (como la Argentina) la edad a que se adopta el hábito de fumar es la de nueve o diez años, que algunos niños fuman su primer cigarrillo a los cinco años. Lejos de ser una decisión de adultos, el hábito de fumar presenta un riesgo especial para los niños y requiere, por tanto, medidas especiales de protección.
Los que se preocupan por las cuestiones de ecología deben saber que la fabricación de cigarrillos contribuye a la desertificación. En los países en desarrollo donde se utiliza madera para curar las hojas de tabaco, hay que cortar un árbol para obtener 300 cigarrillos. Y en los lugares donde escasean los alimentos y abunda la malnutrición es un crimen dedicar las mejores tierras de labor al cultivo del tabaco. Para muchos gobiernos la producción de cigarrillos sigue siendo un medio excelente de crear puestos de trabajo, de recaudar impuestos y de aumentar las exportaciones.
El tabaquismo es uno de los problemas más significativos de salud de la población a escala mundial. Por eso, para la OMS (Organización Mundial de la Salud) y para las entidades especializadas la inclusión de programas de prevención para niños y adolescentes es fundamental. Sobre todo teniendo en cuenta que cuatro de cada cinco fumadores comienzan a consumir tabaco antes de cumplir los 18 años.
Hoy se sabe que el tabaquismo genera dependencia y, por lo tanto, se considera una adicción similar a la que producen otras drogas. Es una adicción con las características que la definen:
Uso continuado. Necesidad de ir aumentando la dosis. Falta de control sobre su uso. Síndrome de abstinencia. Imposibilidad de dejar de fumar pese a las enfermedades que se van originando.

“LA CAUSANTE DE LA ADICCIÓN ES LA NICOTINA”
El cigarrillo es la primera causa de mortalidad del 40% de los que fallecen por razones cardíacas.
La nicotina llega al cerebro 10 segundos después de haberse inhalado. Se ha detectado en todas las partes del cuerpo y hasta en la leche materna.
CONTENIDO TOXICO:
Cada cigarrillo contiene 0.8 a 3 mg de nicotina, un alcaloide causal de adicción.
Cada cigarrillo contiene entre 7 y 20 mg de alquitrán.
Cada cigarrillo produce 80 cm3 de monóxido de carbono, que reduce en un 10% la capacidad de transporte de oxígeno sanguíneo.
Otros tóxicos presentes son: amoníaco, alcohol metílico, ácido clorhídrico, furfural, aldehídos, arsénico, polonio radioactivo.

PREVENIR EN EL INICIO
Los adolescentes tienden a subestimar la adicción a la nicotina. En los países latinoamericanos el 75% de la iniciación al tabaquismo ocurre entre los 14 y los 17 años. El tabaquismo de los padres esta asociado a un incremento del riesgo de tabaquismo en los niños, ya que la imitación en los gestos de fumar los incita a probar el cigarrillo. De ahí que la mejor prevención comience en casa:
Promover conductas saludables. No fumar en los ambientes del hogar que frecuentan los hijos. Dentro de la casa no llevar cigarrillos encima. Dejarlos en lugares que estén fuera del circuito doméstico habitual. Pedir a las visitas que cumplan también con estas normas. No tener ceniceros a la vista.
Enfermedades asociadas al consumo de tabaco:
Cáncer. Cáncer de laringe. Cáncer de esófago.
Fumar durante el embarazo. Enfermedad cardiovascular. Enfermedades respiratorias.
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Otras afecciones: arrugas precoces en la piel. Problemas dentarios. Trastornos del sentido del gusto. Faringitis, laringitis, sinusitis y otitis. Trastornos de la visión. Úlcera gastroduodenal. Osteoporosis.
Disminución de la fertilidad y climaterio precoz en la mujer. Impotencia sexual en el hombre. La diabetes en el adulto.

Para recordar:
El fumador pasivo puede desarrollar las mismas enfermedades que el activo, aunque en menor proporción. Respirar humo de terceros equivale a fumar 1 a 10 cigarrillos por día. No fume en lugares cerrados. Respete el derecho de todos a respirar aire puro.
Un cigarrillo tiene cerca de 4000 químicos, muchos de ellos venenosos.

Algunos de los peores:
NICOTINA: un veneno mortal.
ARSENICO: utilizado en venenos para ratas.
METANOL: un componente de la gasolina de los cohetes.
AMONIA: utilizado en las baterías. En la solución limpiadora de pisos.
MONOXIDO DE CARBONO: parte de los deshechos tóxicos del auto.
BUTANO: líquido de los encendedores.
CIANURO DE HIDROGENO: veneno.
Cada vez que inhalamos humo de cigarrillo, pequeñas cantidades de estos químicos se van hacia la sangre a través de nuestros pulmones, estos químicos viajan a todas partes de nuestro cuerpo causando daño.
“Fumar hace que huelas mal, te saca arrugas, mancha tus dientes y te da mal aliento”.
¿Qué le sucede a los pulmones cuando fumo?
Cada vez que inhalo humo de cigarrillo, se mueren algunos de los sacos de aire de nuestros pulmones, llamados alvéolos. En estos sacos de aire es donde el oxígeno que respiramos es llevado a la sangre.
Fumar cigarrillo es la principal causa prevenible de muerte prematura. Se estima que el fumador reduce su expectativa de vida entre 5 y 8 años, en otras palabras por cada cigarrillo fumado, se pierden aproximadamente 5 y 1/2 minutos de vida.
Hay dos grupos de personas que pueden presentar problemas de salud como consecuencia de fumar:
1. el fumador activo, que voluntariamente se expone al humo, al fumar cigarrillo.
2. el fumador pasivo, que de manera involuntaria se ve expuesto al humo del cigarrillo.

Desde lo psicológico: genera el fenómeno de dependencia, en que el adicto se convierte en esclavo de “un diminuto tubito de inmundicias”, forrado en papel el cual tiene que incinerar para “beneficiarse” solo de su humo y de sus bondades inmediatas (que no existen), y que cuando no lo tiene le parece que es el fin del mundo.

EL TABAQUISMO CONTINUA SIENDO LA CAUSA PRINCIPAL DE LAS MUERTES PREVENIBLES Y TIENE UN IMPACTO NEGATIVO EN LA SALUD DE LAS PERSONAS EN TODAS LAS ETAPAS DE LA VIDA, CAUSA DAÑOS A LOS BEBES QUE ESTAN POR NACER, A RECIEN NACIDOS, NIÑOS, ADOLESCENTES, ADULTOS Y PERSONAS DE EDAD AVANZADA.