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sábado, 16 de febrero de 2008

Ser "Viejo" en un Mundo carente de Valores

Por Ángela Mabel González Candia
Profesora del Nivel Inicial.
Matricula Prof 5093
Técnica Social
Matricula Prof 148.676

Tal vez podamos pensar que el anciano representa sólo el “pasado” de la vida de una familia o una sociedad. Paradógicamente también representan, de algún modo, nuestro futuro y nuestro destino.

En efecto, en la sociedad actual, nos desenvolvemos como si la juventud fuera eterna. Como si nunca fuéramos a envejecer. Se sobre valora esta etapa, y se trata de perpetuar a cualquier precio recurriendo incluso a costosas y penosas cirugías con tal de aparecer o parecer joven.

Se no olvida que “la juventud” es también un “estado interior” y no sólo una “etapa cronológica” o un “conjunto de apariencias.”

Basta mirar rápidamente para darnos cuenta que los ancianos generalmente no tienen cabida social y, a veces, hasta familiar. En muchos casos son dejados de lado y en ocasiones olvidados e incluso marginados, como si ser viejo solo fuese una carga una molestia.

Pareciera que cuesta mucho “valorarlos” y, más aun, capitalizar sus experiencias, quizás porque con la vida acelerada que llevamos no nos detenemos a pensar que, “con suerte”, tal vez alguna vez también nosotros lleguemos a ser ancianos.

Y si así fuera, ¿Qué lugar en la sociedad y en nuestras familias quisiéramos ocupar?¿Cómo quisiéramos que nos traten?

Seguramente nos horrorizaría ser tratados de la misma forma que tratamos nosotros a nuestros abuelos.

En Argentina hay muchas cosas por cambiar y muchos valores por rescatar. Uno de ellos es, seguramente, el respeto por nuestro mayores y la defensa de su calidad de vida. Aprendamos de nuestros hermanos aborígenes quienes en su cultura le otorgan un lugar de privilegio a sus ancianos, porque entienden que quienes no valoran a sus ancestros olvidan su historia, y en consecuencia, van perdiendo su identidad.

“Enseñaras a volar, pero no volaran tu vuelo...

Enseñaras a soñar, pero no soñaran tu sueño...

Enseñaras a vivir, pero no vivirán tu vida....

Sin embargo... en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,

perdurarán siempre la huella del camino enseñado”